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El Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia creció 2,6 % en 2025. Los datos que presentó este lunes el DANE muestran una economía que se recupera, después de dos años de crecimientos muy por debajo de su potencial: en 2023, el PIB creció solo 0,8 % y en 2024, 1,5 %. Sin embargo, hay temas estructurales que preocupan, como los malos resultados en construcción y minas y canteras, y el panorama de la inversión.
El desempeño de la economía estuvo en línea con las estimaciones del Banco Mundial y de la Cepal, pero se ubicó por debajo de varias proyecciones. El Ministerio de Hacienda, por ejemplo, proyectaba un crecimiento del 2,7 %; Banco de Bogotá, Corficolombiana, Davivienda y Fedesarrollo esperaban 2,8 %; el Banco de la República estimaba 2,9 %, y Bancolombia, 3,1 %.
José Ignacio López, presidente del centro de pensamiento económico Anif, explica que el dato sorprendió a la baja, pues si bien instituciones multilaterales estimaron un crecimiento similar, la mayoría de los analistas locales, que siguen de cerca el termómetro de la economía, tenían mejores proyecciones. En el cuarto trimestre del año la economía creció 2,3 %, una cifra que, según López, “desilusionó”, entre otras cosas por la desaceleración de sectores como agricultura. El consenso de los analistas apuntaba a un crecimiento trimestral del 2,8 %.
En esa misma línea, Jackeline Piraján, economista principal de Davibank, dice que el crecimiento en el trimestre no fue el esperado, no por debilitamiento del gasto público, el comercio o el entretenimiento, sino porque la agricultura no está aportando tanto como antes. El comportamiento del agro en los últimos meses del año se explicó, principalmente, por el cultivo permanente de café, que cayó 22,1 %.
Para Piraján, Colombia posiblemente perdió tracción en el crecimiento económico al cierre del año pasado. El Indicador de Seguimiento a la Economía, que muestra el comportamiento mensual de los sectores, creció solo 1,7 % en diciembre, en total cinco de las 12 actividades monitoreadas estuvieron en negativo: agricultura, construcción, información y comunicaciones, industrias manufactureras y actividades financieras y de seguros.
Los sectores con mejor y peor desempeño
La actividad económica que más aportó al crecimiento del año fue comercio y reparación, transporte y almacenamiento, y alojamiento y servicios de comida (vea el gráfico). Según Piedad Urdinola, directora del DANE, el principal motor fue el comercio al por mayor y al por menor.
La segunda actividad con mayor contribución fue administración pública y defensa, educación y actividades de la salud humana, que a su vez fue protagonista del crecimiento en el cuarto trimestre del año. Urdinola dijo que todos los sectores que componen esta rama crecieron, pero el mayor impulso vino de administración pública y defensa, en especial por las elecciones: al analizar las agrupaciones según la estructura del Estado en los últimos tres meses del año, la tasa de crecimiento anual de organización electoral fue del 137,6 %, la Rama Legislativa creció 9,4 %, la Judicial 7,9 %, la Ejecutiva 7 % y los organismos de control 4,4 %.
En el podio de los sectores que más aportaron en el año también está actividades artísticas, de entretenimiento y actividades de los hogares. Urdinola resaltó que en el último trimestre del año, por primera vez en mucho tiempo, no son los juegos de suerte y azar en línea los que jalonan al sector, sino las actividades artísticas y culturales, como conciertos y eventos masivos en todo el país, pero principalmente en Bogotá y Medellín.
Laura Clavijo, directora de Investigaciones económicas, sectoriales y de mercado de Bancolombia, destacó que la industria manufacturera creció 1,9 % anual (en 2024 había caído 2,6 %), pero en el último trimestre de 2025 mostró un “deterioro”, que pone en duda su ritmo de recuperación hacia adelante.
Construcción y explotación de minas y canteras cerraron el año en números rojos.
Por el lado de construcción, siguen cayendo edificaciones residenciales y no residenciales (-7,5 %) y actividades especializadas para la construcción de edificaciones y obras de ingeniería civil (-3,2 %). En cambio, la construcción de carreteras y vías de ferrocarril creció (8,3 %).
En extracción de minas y canteras todas las ramas registran caídas. Mauricio Hernández-Monsalve, economista de BBVA Research para Colombia, señala que el comportamiento se explica por descensos en carbón (-7,4 %), petróleo y gas y actividades de apoyo (-4,3 %), minerales metalíferos (-13,5 %), entre otros.
El consumo y la inversión
Los analistas han destacado que el gran motor del crecimiento es el gasto. El consumo final creció 4,2 %: el gasto de los hogares aumentó 3,6 % y el gasto del Gobierno creció 7,1 % en el año (es el más alto en cuatro años). La gran pregunta es qué tan sostenible es esta tendencia y hasta dónde puede llegar la economía colombiana sin una base sólida de inversión.
Hernández-Monsalve sostiene que la demanda interna consolidó su recuperación el año pasado, con un sesgo marcado hacia el consumo, que suele venir acompañado de mayor uso de importaciones. Efectivamente, el año pasado las compras externas crecieron 8,4 %, mientras las exportaciones solo crecieron un 1,8 %.
El experto señala que la inversión en el acumulado del año creció, pero “de forma incompleta”: la formación bruta de capital aumentó 2,1 % y la formación bruta de capital fijo (inversión fija) creció 1,3 %. “El diagnóstico de política y de mercado es claro: el crecimiento se apalancó en gasto corriente (consumo) más que en capacidad productiva futura (capital). Esto ayuda a explicar por qué el crecimiento puede resultar más inflacionario y por qué la convergencia a un crecimiento potencial más alto sigue siendo un desafío”, dijo.
A fin de cuentas, la inversión sigue rezagada. Piraján destaca que si bien creció 1,3 % anual, sigue en 16,6 % del PIB, un nivel bajo comparado con los promedios de cinco años antes de la pandemia, que oscilaba cerca del 22 %.
El crecimiento de la inversión, explica Clavijo, estuvo soportado en la mayor inversión en maquinaria y equipo (9 %) y en recursos biológicos cultivados (4,7 %), pero este desempeño se contrarrestó con la caída del -6,5 % en la inversión en vivienda y del -2,9 % en otros edificios y estructuras. Uno de los temas que más preocupan es que en el último trimestre del año la inversión fija cayó 2,9 %.
Para López, de Anif, este resultado tiene que ver con el comportamiento de sectores claves para la inversión, como la construcción y el sector de hidrocarburos, que se mantienen en terreno negativo. El experto lo atribuye a una combinación de incertidumbre regulatoria, inseguridad física y mayores costos de financiamiento. López considera que el resultado del trimestre muestra la fragilidad del modelo actual de crecimiento y la necesidad de un “rebalanceo entre las condiciones de consumo e inversión”.
Investigaciones económicas de Banco de Bogotá advierte que en un escenario de aumento en el consumo privado, pero con la inversión “postrada” la fase de recuperación se ha tornado insostenible: “Lo anterior juega a favor de ramas que dependen del consumo como el comercio, transporte, alojamiento, servicios de comida y entretenimiento, y perjudica sectores como vivienda, minería, infraestructura, servicios públicos y financieros que están en función de la inversión”.
La insostenibilidad de la recuperación de la economía, según Investigaciones económicas de Banco de Bogotá, también radica en que el gasto público no se está amparando en mayores ingresos corrientes de la nación, sino en la emisión de deuda. La situación fiscal es, sin duda, uno de los temas que más preocupan de la economía colombiana.
El presidente Gustavo Petro reconoció que la economía está creciendo por el aumento en el consumo de los hogares y del Estado, y aseguró que este consumo es impulsado por los mayores ingresos de las familias colombianas. El mandatario atribuyó la caída en la inversión de vivienda al aumento en la tasa de interés que, sostiene, “está deteniendo la economía”.
A finales de enero la junta directiva del Banco de la República decidió subir las tasas de interés en 100 puntos básicos, hasta 10,25 %. Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, dijo en entrevista con El Espectador que fue una “decisión dolorosa, pero necesaria”, ante los considerables aumentos en las expectativas de inflación para este año. En enero (último dato disponible) la inflación se ubicó en 5,35 % y la inflación básica, sin alimentos ni regulados, en 5,4 %.
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Para Piraján, los datos del PIB muestran que el Emisor tiene espacio para seguir subiendo las tasas. Hernández-Monsalve sostiene que una demanda interna dinámica y una oferta interna que no se acelera en la misma proporción (con industria y construcción rezagadas), suele traducirse en presiones de inflación y externas más persistentes. Para el experto, este perfil de crecimiento explica, en parte, la prudencia que mantiene el Banco de la República.
Davibank y BBVA Research estiman que este año el crecimiento económico será cercano al 2,8 %. Investigaciones económicas de Banco de Bogotá ajustó la proyección del 2,9 al 2,4 %; Bancolombia también hizo un ajuste a la baja, dejándola en 3,2 %.
Villar dijo a El Espectador la semana pasa que la expectativa de crecimiento económico sigue siendo buena. El equipo técnico del Banco prevé un crecimiento del orden del 2,6 % para este año, menor a la expectativa que se tenía a finales del año pasado, que era 2,8 %. “En la medida en que sea más equilibrado, con un exceso de demanda menos fuerte, puede ser un crecimiento más sostenible”, aseguró el gerente.
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