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Junio de este año marcó el punto más bajo para el desempleo en Colombia desde los días de la pandemia.
La comparación no es poca cosa, si se tiene en cuenta que, a causa del covid-19, el desempleo no sólo se trepó al temido doble dígito desde 2020 (con algunas bajas ocasionales a finales del año pasado), sino que llegó a un punto históricamente alto y preocupante en mayo de 2020, al registrar 21,4 %.
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Actualmente, el desempleo se encuentra en 9,3 % y las proyecciones señalan que el indicador podría seguir mostrando un comportamiento a la baja para lo que resta del año. Ahora, qué tanto bajará, o qué tan rápido, son preguntas que dependen de otra serie de factores.
¿Cómo seguirá el desempleo en Colombia para 2023?
Como en muchas otras cosas, en la vida y la economía, las variaciones en el desempleo no suceden en un vacío, sino que van de la mano de otra serie de factores. En este caso, el crecimiento económico tiene un peso especial pues se estima que una actividad económica saludable suele ser un motor de creación de empleo.
Esto lo reconoce Andrés García-Suaza, del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, quien dice que, en efecto, hay una tendencia a la baja en desempleo, pero a la vez hay que considerar que la economía ha entrado en un momento de desaceleración.
Los datos del PIB para el segundo trimestre, que reveló el DANE hace un par de semanas, confirmaron una serie de proyecciones que señalaban este periodo como el punto más bajo en la actividad económica colombiana en 2022 (así como en varios años).
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Sin embargo, hasta el momento las proyecciones no señalan un estancamiento de la economía o una recesión (de la que sí se hablaba más fuertemente a principios de año). En las proyecciones de Fedesarrollo, por ejemplo, el PIB del año debe acabar en 1,2 %. Los analistas consultados en su Encuesta de Opinión Financiera hablan de 1,4 % para este año. BBVA Research cifra el crecimiento de 2023 en 1,4 %.
De fondo, lo que dicen estas proyecciones es que el segundo trimestre marcó el punto más bajo del año, a la vez que el segundo semestre debería ser mejor en materia económica. ¿Por qué? Principalmente, porque la inflación pareciera estar dando su brazo a torcer, por fin. Y esto resta presiones en el consumo de los hogares, especialmente en rubros sensibles como los alimentos (que hasta hace unos meses fue el rubro que más impulsó el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Sin embargo, la moderación del crecimiento económico sí podría ponerle un freno a la baja en desempleo. Hay que recordar acá que para 2019, o sea antes de que apareciera la pandemia con su crisis económica y social, el desempleo se trepó al doble dígito en varios meses y cuando descendió de este umbral no logró romper la barrera de 9 %. De hecho, 9,3 % (la cifra registrada para junio de 2023) ya se había visto en noviembre de 2019.
¿Qué pueden decir estas cifras? Que el mercado laboral colombiano tiene problemas estructurales. Entre ellos se cuenta la alta informalidad, como bien lo dice Juliana Morad, codirectora del Observatorio Laboral de la Universidad Javeriana. “Las cifras de un solo digito no son suficientes, por supuesto. Reducir el desempleo a niveles históricos debería ser el sueño. Esto se tiene que observar con mucho cuidado porque no solo es que disminuya, sino que permanezca en el tiempo”, puntualiza.
Para junio, la informalidad registró un descenso de 2,5 %, llegando así a 55,7 % (en junio del año pasado este ítem se ubicó en 58,3 %). Si bien es una mejoría, la cifra sigue siendo demasiado alta.
Sin embargo, los datos de junio permiten ver algunos aspectos positivos, según García-Suaza. Esto tiene que ver con que la mayor creación de empleo para ese mes se dio en sectores “altamente formales”.
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La informalidad es preocupante por sus consecuencias sobre el sistema de seguridad social, por ejemplo, pero también porque en este lado de la ecuación es en donde se concentra buena parte de la brecha salarial entre hombres y mujeres, como indica Morad, quien asegura que “la formalidad es un asunto de género”.
Ahora bien, en junio pasado se vieron algunos resultados positivos en temas de género. “Cuando vemos cómo se está generando empleo actualmente, vemos que se está distrobuyendo casi equitativamente entre hombres y mujeres. También hay un componente interesante: cuando se compara cuántos hombres y mujeres jóvenes están consiguiendo empleo, la cantidad es casi 4 veces mayor en favor de las mujeres. Lo que estamos viendo es que las mujeres jóvenes están entrando de manera más activa al mercado laboral”, explica García-Suaza.
Los retos y problemas con el desempleo
Una de las miradas alrededor del desempleo que ofrece una perspectiva algo más problemática es la perspectiva regional: la tasa de desempleo nacional alcanzó 9,3 % en junio, pero en apenas tres de las 13 ciudades examinadas por el DANE el indicador estuvo por debajo de este porcentaje. En Quibdó el desempleo fue de más del doble (26,7 %) y en los dos siguientes lugares en la escala (Ibagué y Florencia), las cifras estuvieron bien adentradas en el terreno del doble dígito (16,1 % y 15 %, respectivamente).
En términos de informalidad, entre abril y junio de este año, el total nacional fue de 55,8 % y en nueve ciudades fue superado. Para Sincelejo, la cifra llegó a 70 % en este periodo, por ejemplo.
Las diferencias regionales constituyen, en definitiva, un renglón para seguir mejorando, como lo dice García-Suaza.
El otro aspecto que podría influenciar los resultados de desempleo para el año es el destino de la nueva reforma laboral que presentó el Gobierno.
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“Lo que pase con la reforma laboral va a ser un ingrediente que puede impactar el desempleo porque puede desincentivar la generación de empleo: lo previsible es que ante nuevos costos se reduzca contratación dependiendo de cómo se vayan preparando frente a un potencial escenario”, asegura Morad.
Para García-Suaza, a pesar de que en este nuevo texto no aparecen “temas explícitos de formalización y generación de empleo, sí hay unos temas específicos que pueden potenciar mejoras en el mercado laboral, como la regulación de los trabajadores de plataformas o las medidas para garantizar derechos laborales de los migrantes”.
Ambos expertos reconocen los miedos que hay entre las empresas y otros sectores sobre el impacto que la reforma puede tener en la generación de empleo.
Así las cosas, el camino del desempleo en el país estará marcado por la senda de la economía en general, pero también por lo que suceda con la discusión de la reforma en el Congreso. Las cifras de julio, que revelará el DANE este jueves, darán mejores pistas de cómo está la salud del mercado laboral colombiano.
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