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El barril de Brent para entrega en julio cayó este martes un 3,99 % hasta los USD 109,87, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) para entrega en junio cedió 3,9 % hasta USD 102,27. La caída respondió, según analistas, a que se disipó el temor a una reanudación de los combates a gran escala entre Estados Unidos e Irán.
El detonante fue el avance del llamado ‘Proyecto Libertad’, la operación lanzada por el presidente Donald Trump para escoltar barcos atrapados en el golfo Pérsico a través del estrecho de Ormuz. Washington confirmó que dos naves mercantes de bandera estadounidense cruzaron el paso el lunes con escolta militar. La naviera danesa Maersk, segunda del transporte marítimo mundial, confirmó que su buque Alliance Fairfax fue uno de ellos.
Pese al optimismo inicial del mercado, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, fue cauteloso sobre el alcance de la operación. “No buscamos la confrontación. Pero tampoco se puede dejar que Irán bloquee una vía de navegación internacional a países inocentes”, dijo.
Hegseth insistió en que el ‘Proyecto Libertad’ es una iniciativa “independiente” y “distinta” de los ataques anteriores contra Irán, de “naturaleza defensiva, de alcance focalizado y de duración temporal”.
La tregua, según Washington, sigue vigente pese a los recientes ataques contra Emiratos Árabes Unidos. Irán no reconoció oficialmente ser responsable de esos ataques, aunque los Emiratos señalaron a Teherán y aseguraron haber interceptado quince misiles y cuatro drones. Hegseth afirmó que esos ataques no superan el “umbral” que justificaría un reinicio de los combates. Trump, por su parte, se negó a precisar qué acciones de Irán constituirían una violación de la tregua y dijo que Teherán sabe cuáles son los límites.
Las señales de calma, sin embargo, no convencen a todos. Analistas de ING advirtieron, en declaraciones recogidas por AFP, que cualquier alivio derivado del paso de ciertos buques a cuentagotas “será temporal”, ya que esto no equivale a reanudar un tráfico normal.
En la misma línea, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf advirtió que su país “ni siquiera ha empezado” su pulso con Estados Unidos.
De ahí que una nueva escalada y una ruptura de la tregua podrían empujar los precios del crudo al alza de nuevo.
El estrecho de Ormuz es poco más que un corredor de 33 kilómetros de ancho entre Irán y Omán, pero por ahí transita cerca del 35 % del comercio mundial de crudo transportado por mar, según el Banco Mundial. También pasa el 20 % del gas natural licuado del planeta.
Las consecuencias de un petróleo caro
El petróleo caro no afecta solo a quienes llenan el tanque de su carro. Las aerolíneas son uno de los sectores más golpeados: el combustible representa cerca del 26 % de sus costos operativos, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).
Con el crudo superando los USD 100 por barril, Willie Walsh, director general del gremio, advirtió que la subida de los precios de los tiquetes de avión es “inevitable”, porque las compañías, con márgenes promedio del 4 %, no pueden absorber esos sobrecostos.
El cierre de Spirit Airlines, que dejó a cerca de 10.000 pasajeros sin vuelo en Colombia, es un ejemplo diciente sobre hasta dónde puede llegar la presión sobre las aerolíneas.
El impacto, sin embargo, va mucho más allá del transporte aéreo. El Banco Mundial advirtió que los precios de la energía subirán 24 % en 2026, alcanzando su nivel más alto desde la invasión de Rusia a Ucrania, lo que impulsará más inflación y menos crecimiento.
En las economías en desarrollo, la inflación promediaría el 5,1 % en 2026, un punto porcentual más de lo esperado antes del conflicto.
“La guerra está golpeando la economía mundial en oleadas acumulativas: primero con el aumento de los precios de la energía, luego con el aumento de los precios de los alimentos y, por último, con el aumento de la inflación”, advirtió Indermit Gill, economista en jefe del Banco Mundial.
El FMI, por su parte, proyecta un crecimiento global de 3,1 % en 2026, por debajo del promedio histórico de 3,7 %, y estima que la inflación mundial repuntará a 4,4 % antes de retroceder en 2027.
“Si no hubiéramos tenido esta guerra, habríamos visto una ligera revisión al alza de nuestras previsiones de crecimiento. En cambio, ahora todo apunta a un aumento de los precios y a un crecimiento más lento”, dijo la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva.
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