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Aunque no todos los colombianos pueden comer tres veces al día, hacerlo no garantiza, necesariamente, una buena alimentación. El acceso a comida suficiente y saludables sigue siendo uno de los grandes retos para América Latina.
A pesar de ser una región con amplia producción agrícola, se estima que 41 millones de personas en ella estaban subalimentadas para 2023, lo que representa una reducción de 2,9 millones de personas en comparación con 2022 (0,4 puntos porcentuales). Para Colombia, entre 2021 y 2023 la cifra fue de 4,2 % (2,2 millones de personas), dato que está por debajo del promedio regional (6,6 %) y el promedio mundial (9,1 %).
Pero el panorama cambia cuando se mira desde la perspectiva de las personas que, más allá de la subalimentación, tienen dificultades para mantener una dieta nutritiva. Esto se refleja en el índice de inseguridad alimentaria moderada o grave, que se ubicó en 30,7 % para el país en 2023, mientras que para América Latina fue de 31,3 % y el promedio mundial fue de 29 %.
Acá vale acotar que la inseguridad alimentaria afecta más a un grupo de personas que está conformado, en parte, por los hogares con jefatura femenina. En América Latina y el Caribe la brecha de género fue, para 2023, de 5,2 puntos porcentuales para la moderada o grave, superior al registro mundial. Las poblaciones rurales, paradójicamente, se ven más afectadas que las urbanas.
Fenómenos como el cambio climático, los conflictos armados y el alza en los precios de los alimentos son los que están marcando los pasos del hambre. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés) da cuenta de este panorama mediante el informe “Panorama regional de la seguridad alimentaria y la nutrición”.
Para entender las alertas y recomendaciones que ofrece el documento, así como por qué es tan costosa la dieta saludable y cómo se podría garantizar el derecho a la alimentación en el país, hablamos con Agustín Zimmermann, representante de la FAO en Colombia.
¿Cómo está Colombia y América Latina en seguridad alimentaria?
El informe sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI por su sigla en inglés) muestra cuáles son las causas más relevantes que afectan a la región. América Latina es la segunda más expuesta a los fenómenos climatológicos extremos, después de Asia. Un 74 % de los países tiene una alta exposición a dichos fenómenos, que ocurren con una alta frecuencia e intensidad y el 52 % pueden definirse como vulnerables a sus efectos, entre los que está Colombia.
En el país vimos un 2024 que encadenó El Niño y La Niña, pasando de sequías a inundaciones. Eso tuvo un impacto en la productividad agrícola, hubo pérdida de cultivos, lo que afectó a pequeños y grandes agricultores.
¿Qué implicaciones traen estos resultados para el país?
Las lecciones más importantes de este panorama son que se tiene que hacer inversión en el sector agrícola para incrementar la resiliencia y promover la intersectorialidad para enfrentar estos fenómenos. Esa es una de las recomendaciones del documento. Al respecto, firmamos un convenio con el Ministerio de Agricultura para adelantar ese trabajo en La Mojana y el Pacífico (Valle del Cauca y Chocó), que son las regiones más impactadas.
Esa es una clave para mejorar la seguridad alimentaria, reforzar los sistemas de alerta temprana y acción anticipatoria ante fenómenos climatológicos.
¿Qué hace que Colombia sea tan vulnerable a los efectos del cambio climático?
Hay una combinación de causas, que afectan especialmente a las zonas mencionadas, como la ausencia de seguros agrícolas y los escasos o débiles sistemas de protección social para los productores. La debilidad de esquemas más integrales de protección a la actividad agrícola es lo que aumenta la vulnerabilidad.
Otros motivos son que La Mojana, el Pacífico y La Guajira son las regiones con mayor índice de inseguridad alimentaria, de acuerdo con la Escala de Experiencia de Inseguridad Alimentaria (FIES, por sus siglas en inglés). Además, la agricultura está muy poco vinculada a esquemas de comercialización con mercado, por lo que en caso de inundación los deja sin la posibilidad de generar ingresos para proteger su actividad.
¿Cuánto cuesta tener una dieta saludable en el país y la región?
La región es la que tiene mayor costo para el acceso a una dieta saludable en el mundo, con US$4,56 al día por persona. Colombia está en US$4,13 y ese es otro de los factores en los que se tiene que trabajar. Tiene que haber una mejor conexión entre la producción y los puntos de consumo y en toda la cadena de distribución porque hay muchas ineficiencias. Si se reducen esos costos, mejora el acceso a alimentos y se reducen los índices de inseguridad. De lo contrario, América Latina va a continuar con la paradoja de ser, por un lado, una región productora de alimentos y, por el otro, donde más cuesta comer bien.
Respecto al costo de la dieta saludable, ¿qué es lo que la encarece? Es una paradoja que en Colombia las zonas donde hay mayor inseguridad alimentaria es en la ruralidad, donde se producen los alimentos.
Lo que vemos es una alta ineficiencia en el sistema agroalimentario. Hay una cadena de intermediación muy alta que hace que el precio de producción al consumidor sea muy alto. También hay malas condiciones de almacenamiento, las dificultades que presenta la infraestructura vial, problemas en el procesamiento y transformación, ineficiencia en el mercado y distribución de los mismos.
El 46 % de los alimentos en Colombia pasan por un mercado de abastos en Bogotá. Falta impulsar enfoques como el de la agroecología para que la canasta de alimentos sea, de alguna forma, más saludable. El país no es una excepción de esta situación, se ubica en el promedio. En el Caribe es peor porque no hay producción de alimentos y todo el consumo es de importación de comida chatarra.
Si bien hemos tenido disminución en términos de hambre, han subido los indicadores en términos de sobrepeso y obesidad de la población a nivel regional.
Aunque está muy bien diagnosticado el problema, ¿qué tiene qué hacer el país para volver más eficientes los sistemas de comercialización?
Lo que recomendamos es que se mejore el abastecimiento de alimentos en plazas de mercado local. Muchas veces hay registro de alimentos que se producen en un lugar, van a los mercados de abasto y regresan a sus territorios. Eso se da por la ausencia de mercados locales que conecten de una forma directa al consumidor y al productor. Solucionar eso ayudaría a reducir el costo de la dieta saludable. Además, se necesitan políticas que apoyen al productor para que se inserten en los mercados y una producción más eficiente.
¿Hay algunos alimentos claves para la dieta y cuya cadena se debería priorizarse?
Las recomendaciones que da FAO es que haya guías alimentarias basadas en alimentos municipales y sistemas productivos. Especialmente para las frutas y verduras y otros alimentos que fortalecen la nutrición y que son los de menores consumos.
Es en ellos en los que hay mayores pérdidas y desperdicios de alimentos por las deficiencias en las cadenas de distribución. Los alimentos críticos, con alto valor nutricional, deberían tener un tratamiento especial para fomentar su producción y que la población cuente con información en educación alimentaria y nutricional, que sepan que consiste en una alimentación variada y balanceada, rescatando los productos locales.
¿Qué otros elementos hacen falta para mejorar la dieta de los colombianos?
Uno de los grandes retos que tenemos como país es el de actualizar las hojas de balance para saber cuánto se consume de cada grupo de alimentos, ya que la información está desactualizada. Así podemos saber exactamente cómo está en este momento la estructura de producción y de consumo de alimentos.
También sabemos que un tercio de los alimentos del país y el mundo se pierde. Pero no contamos con estadísticas detalladas sobre qué se pierde, lo que sería muy útil para saber cuál fruta o verdura priorizar con medidas más concretas. Los últimos datos que se tienen son del 2016 del Departamento Nacional de Planeación (DNP).
¿Qué estrategias se necesitan para fortalecer la producción agropecuaria frente a los climas extremos?
Se debe ampliar todo el esquema de seguros agrícolas y sistemas de protección social para los pequeños agricultores. En Colombia hay mucho trabajo por delante porque hay muchos que todavía no tienen acceso.
También hace falta interseccionalidad para abordar el cambio climático en la agricultura, no solo debe ser tarea del Ministerio de Agricultura, se tiene que involucrar la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y el Ministerio de Ambiente. Hay que hacer trabajar a la institucionalidad pública de una forma más coordinada, con objetivos comunes.
¿Tener que hacer inversiones en resistencia para la variabilidad climática podría traer como consecuencia que se encarezca todavía más la dieta saludable?
La recomendación de la FAO es que esto se convierta en un tema de política pública: no trasladar el costo de invertir en una mayor resiliencia a los pequeños campesinos. Sin duda, que se trasladen los costos puede empeorar la situación de acceso a los alimentos porque es un costo adicional que se termina trasladando a la producción.
¿Hacia dónde debería proyectarse la agricultura en Colombia?
Considero que hay que buscar implementar las prácticas agrícolas resistentes al clima para lograr una producción sostenible. De este modo se focalizaría cómo responder a las demandas de los mercados globales, sobre todo de Unión Europea, que están requiriendo la trazabilidad de la deforestación cero en las importaciones de productos como café, cacao y palma. Esta es una de las recomendaciones del informe.
¿Cuáles son las principales razones del hambre que, esperan, persistan en el futuro?
De acuerdo con el SOFI, los tres principales causantes de inseguridad alimentaria a nivel global fueron: los conflictos, la variabilidad climatológica y el alto costo de una dieta saludable. Desde la FAO proyectamos que esas son las causas que van a persistir en el futuro.
¿Qué tiene que hacer el país para no depender tanto de lo que suceda a nivel internacional para garantizar la producción agropecuaria?
La pandemia, la guerra entre Rusia y Ucrania (por los fertilizantes), han sido fenómenos que han impactado al país, por eso estamos buscando el fortalecimiento nuevamente de los sistemas de producción. No es cerrarse al comercio, pero sí tener una producción más vinculada a insumos como fertilizantes que se hagan a nivel local, que amortigüe un posible cierre de fronteras o hechos repentinos que no le dan tiempo de respuesta a los sistemas agroalimentarios. Se trata de buscar reducir la vulnerabilidad de la producción.
Y es que entre las causas subyacentes a largo plazo en las cifras de seguridad alimentaria están los conflictos.
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