
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El mercado del trabajo está dejando de crecer a nivel global y la situación puede empeorar. La última edición del Observatorio de la OIT muestra esta tendencia y por eso dice que lo esperado es que disminuya la oferta de empleo y se reduzca este escala mundial, durante el último trimestre de 2022. Por eso también prevé que aumentará la desigualdad en el mercado de trabajo, que mantendrá la disparidad entre los países desarrollados y las economías en desarrollo.
Algunos de los factores que empeoran las consecuencias de este fenómeno tienen que ver con el aumento de la inflación generalizada porque hace que se pierda capacidad adquisitiva del dinero salarial. Y también está la disminución de ingresos durante la crisis de COVID-19, que afectó más a quienes ganaban poco.
“En 2022 han confluido múltiples crisis que se han visto agravadas por el conflicto bélico de Ucrania y sus efectos adversos indirectos, que afectan profundamente al mundo del trabajo”, asegura el Observatorio. Estos efectos se evidencian en el encarecimiento del precio de los alimentos y la energía, además de reducir las posibilidades de ejecutar medidas políticas para evitarlo y aumenta la deuda de los países en desarrollo.
Para la OIT la desaceleración del crecimiento económico y de la demanda provocan la disminución de la demanda de empleo, ya que aumenta la incertidumbre y bajan las expectativas, por lo que cae el nivel de contratación.
Estas son las crisis y las consecuencias de esto que se relacionan con el mercado del trabajo.
Le puede interesar: Desempleo en Colombia: mejorías, pero no tantas como se necesitan.
1. Los efectos de la pandemia por COVID-19 😷
El levantamiento de las restricciones generadas a raíz de la pandemia de COVID-19 en casi todos los países, excepto China, han permitido que recupere la actividad económica paulatinamente entre 2021 y comienzos de 2022. Esto ha fomentado al mercado laboral.
Las economías avanzadas ya están a los mismos niveles de 2019 mientras que los países de ingresos bajos o medianos “déficit al respecto, a raíz de la adopción de medidas políticas menos eficaces y una menor capacidad para proteger la economía a lo largo del periodo de crisis”.
Otro punto importantes es que la inflación aumentó en 2021 por la alteración de la oferta que generó la pandemia. Con la reactivación de la demanda fueron aumentando los precios, ya que no toda la oferta creció con a misma velocidad después de la reapertura.
Con objeto de hacer frente a la inflación, los bancos centrales subieron sus tasas de interés, para gestionar el nivel de demanda y el aumento de precios. Lo que dificulta que los hogares y empresas el accedan a la financiación, lo que produce efectos indirectos adversos en los países en desarrollo.
“A raíz del aumento del gasto y de la reducción de ingresos fiscales durante la pandemia, muchos países cuentan actualmente con índices de deuda mucho más elevados que antes de la crisis, lo que da lugar a una coyuntura aún más compleja a medida que se restringen las condiciones financieras”, dice el Observatorio.
2. La guerra en Ucrania como agravante ⚠️
“Además de esa recuperación dispar e insuficiente frente a la crisis de COVID-19, a lo largo de 2020 han surgido varias crisis, que se han visto agravadas por el conflicto bélico en Ucrania y sus consecuentes efectos indirectos adversos”, señala la OIT.
La organización prevé que el nivel de empleo sea del 15,5 % en Ucrania para 2022 (equiparable a 2,4 millones de empleos), valor inferior al registrado en el año anterior.
Y también habla de los efectos de la crisis en los países limítrofes de Ucrania y en la Federación de Rusia. Resalta que “deben abordarse pormenorizadamente, habida cuenta del riesgo que conllevan para la estabilidad de las políticas y el mercado de trabajo, en particular si el conflicto se arraiga”.
La OIT también se refieren a las consecuencias que tiene el conflicto bélico en los precios de los alimentos, principalmente cereales, y la energía. Lo que termina empujando con más fuerte la inflación. Ec
En julio de 2022, el índice de inflación subyacente había superado el 6,7 por ciento en más de la mitad de los países. El FMI espera que este índice se reducirá hasta el 6,5 % en 2023.
Otros puntos importante tienen en cuenta “la reducción del margen político y el aumento de la carga de la deuda en los países en desarrollo, la disminución del ritmo de desarrollo económico en 2022 y 2023 (con ajuste al 3,2 y 2,7 %, respectivamente) y de la demanda agregada, lo que contribuirá a la reducción de la demanda de trabajadores”, destaca el observatorio.
Y los más afectados por esta situación han sido los mercados de trabajo de los países del Sur, lo que ha provocado un aumento de la inseguridad alimentaria y agrava la situación de pobreza.
Lea: ¿Cuál es el futuro de las tasas de interés en el país y cómo le pegan al bolsillo?
3. Los golpes a las empresas 🏭
Las crisis simultáneas afecta directamente a las empresas, en particular las de menor tamaño porque son las más vulnerables. El aumento de los precios energéticos y de otros insumos elevan los costes empresariales, difíciles de trasladar al cliente, que ya de por sí tiene menos poder adquisitivo, resalta el informe.
Además, la subida de los tipos de interés disminuye la inversión empresarial y aumenta la carga de la deuda de las empresas, lo que provoca una disminución aún mayor de la demanda.
La inestabilidad de los tipos de cambio también contribuye a aumentar esos costes en los países que afrontan una depreciación de moneda, como es el caso de Colombia, puesto que el valor del dólar ya llegó a los $5.000. La diferencia de las divisas de los países, con respecto al dólar, hacen que suba el precio de los bienes importados.
“Esa coyuntura provoca una gran incertidumbre que dificulta aún más la inversión empresarial y repercute adversamente en la creación de empleo. Las restricciones monetarias y fiscales adoptadas de forma descoordinada mermarán aún más el desarrollo económico y el comercio a escala mundial, y contribuirán a una mayor inestabilidad financiera y de los tipos de cambio, en particular en países, empresas y hogares altamente endeudados”, dice la OIT.
4. Manejar la incertidumbre ❔
Las organización afirma que las perspectivas para el mercado de trabajo son muy inciertas y el riesgo de que su situación empeore es cada vez mayor por todas las agravantes ya descritas.
“Pese a que, por lo general, es necesario un cierto periodo de tiempo para que una desaceleración económica o una recesión dé lugar a una reducción del nivel de empleo y ello provoque desempleo, los datos de que se dispone ponen de manifiesto que ya ha comenzado a producirse una profunda desaceleración del mercado de trabajo”.
Por esto el panorama que espera la OIT no es el mejor, pues habrá “una gran disminución del nivel de empleo a escala mundial para el cuarto trimestre de 2022″.
¿Qué se puede hacer?
La organización es enfática en la necesidad de formular políticas exhaustivas, integradas y equitativas para afrontar dichas crisis múltiples que incrementan el riesgo de una recesión de gran alcance en el mercado de trabajo a escala mundial.
Y es que el riesgo de la recesión en 2023 ha aumentado, como reflejan las revisiones a la baja de las previsiones del PIB para 2022. Habida cuenta de esa coyuntura económica y política cada vez más compleja, las perspectivas mundiales de los mercados de trabajo son cada vez más adversas, tanto en términos de creación de empleo como de calidad del mismo, lo que también incide en gran medida en el nivel de desigualdad.
Por eso se “requiere una evaluación pormenorizada de las prioridades políticas a fin de abordar no solamente la inflación propiamente dicha, sino su incidencia más amplia en las empresas, la creación de empleo y la calidad del mismo, así como en el nivel de pobreza”, se lee en el informe.
El conjunto de instrumentos políticos necesarios para afrontar esta situación, según la OIT, debe ampliarse por medio del diálogo social, en particular mediante:
- Intervenciones para la fijación del precio de bienes públicos.
- La reasignación de beneficios imprevistos.
- Mayores garantías de ingresos en el marco de programas de protección social.
- El aumento de las ayudas para garantizar los ingresos y mantener el poder adquisitivo de los ingresos por trabajo.
- La focalización de la ayuda en las personas y las empresas más vulnerables.
Para que la respuesta a estos fenómenos sea global también se necesita “la acción solidaria y la coordinación a nivel interno, así como la formulación de políticas coherentes, revisten suma importancia, en consonancia con los principales objetivos del Acelerador Mundial de las Naciones Unidas del empleo y la protección social para transiciones justas”, puntualiza la Organización Internacional del Trabajo.
💰📈💱 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias económicas? Te invitamos a verlas en El Espectador.