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La economía colombiana creció 2,1 % en el segundo trimestre de 2025. El resultado estuvo por debajo de las expectativas de la mayoría de los analistas. El Banco de la República, por ejemplo, había estimado que el Producto Interno Bruto (PIB) crecería 2,6 % en ese periodo, y el promedio de los analistas estimaba un 2,7 %. Entre los números, los anexos y las tablas, los datos que el DANE presentó el viernes nos dicen mucho sobre el rumbo económico del país.
Lo que significa crecer 2,1 %
En los últimos meses, los centros de investigación y analistas estaban mejorando la proyección de crecimiento económico para este año, teniendo en cuenta los buenos resultados que estaba reportando el DANE. Además del crecimiento del primer trimestre (2,7 %), el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE), que muestra cómo evoluciona la actividad económica en el corto plazo, dio buenas señales. Sin embargo, el viernes la entidad ajustó a la baja el ISE de abril y mayo.
Al final, las cuentas del trimestre terminaron por debajo de lo que proyectaba el mercado. “Decepcionante”, así lo califica Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo. El centro de investigación había estimado un crecimiento de 2,9 %.
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César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, asegura que los resultados muestran una “lenta reactivación”. Si bien es difícil estimar el potencial de la economía colombiana, en general los analistas lo sitúan por encima del 3 %, una cifra a la que no nos hemos acercado desde hace tiempo. En 2023 el crecimiento económico cerró en 0,7 % y en 2024 en 1,6 %.
Para Jackeline Piraján, economista principal de Scotiabank Colpatria, el dato del trimestre se vio afectado por un efecto calendario, teniendo en cuenta que hubo menos días hábiles en el segundo trimestre de 2025 que en el de 2024, pues la Semana Santa este año se conmemoró en abril y no en marzo. Entonces, para Piraján, aunque “a primeras luces pareciera bajo”, en la serie desestacionalizada se ubicó en 2,5 %, una cifra que, bajo ese mismo análisis, es mayor que la del trimestre anterior (2,3 %).
En cualquier caso, los resultados no son motivo de celebración. Como señala Pabón, no solo tenemos que analizar cuánto creció la economía, sino también cómo creció, y ahí hay muchos pendientes.
El crecimiento económico por sectores
Diez de las doce actividades que analiza el DANE (se pueden ver los datos en la gráfica que está al final del artículo) están en terreno positivo. Más de la mitad del crecimiento del trimestre lo aportó la actividad que agrupa comercio y reparación, transporte y almacenamiento, alojamiento y servicios de comida, que creció 5,6 % y contribuyó 1,1 puntos porcentuales al resultado. Dentro de ese grupo, el comercio al por mayor y al por menor fue la gran estrella, con un crecimiento de 8,8 %.
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La agricultura sigue siendo protagonista, principalmente por los cultivos agrícolas y la ganadería, aunque cayó la producción de café. También es destacable el comportamiento de Administración pública y defensa, educación y actividades de la salud, así como de Actividades artísticas, de entretenimiento y actividades de los hogares. Esta última sigue creciendo, aunque muestra cifras más moderadas que las de hace un año.
La Industria manufacturera creció 0,9 %. El aumento es moderado, pero sigue siendo buena noticia que esté en terreno positivo.
En cambio, Construcción y Explotación de minas y canteras se mantienen en números rojos (cayeron 3,5 % y 10,2 %, respectivamente).
En lo que corresponde a la construcción, Piedad Urdinola, directora del DANE, explicó que Construcción de edificaciones residenciales y no residenciales está jalonando a la baja (con una caída de 9,7 %), así como Actividades especializadas para la construcción de edificaciones (-3,9 %). La única en positivo, con un crecimiento de 9,7 %, es Construcción de carreteras y vías de ferrocarril.
El panorama es mucho más gris en Explotación de minas y canteras, que lleva varios trimestres de caídas. Investigaciones Económicas de Banco de Bogotá destacó que la producción de petróleo, minerales metalíferos y carbón siguen sin levantar cabeza, “en medio de una política gubernamental nula para este sector”. Agregó que el declive del oro y del carbón obedecerían a una menor demanda global.
Mauricio Hernández-Monsalve, economista de BBVA Research para Colombia, afirma que la construcción, que históricamente ha tenido un papel relevante en la economía, actualmente representa 4,2 % del PIB, frente a un promedio de 6,7 % en el período 2010-2019. La minería está participando con 3,5 % del PIB, por debajo del promedio de 5,9 % en la década pasada.
La inversión en Colombia
Desde la demanda, sin duda, el gasto de los hogares es el que está jalonando el PIB. Camilo Herrera, fundador de Raddar, explica que las importaciones y las exportaciones le restaron al crecimiento económico en el segundo trimestre. Desde su análisis, aunque las personas están gastando más, buena parte de ese gasto corresponde a productos importados: “Hay un aumento en el gasto, pero la gente está comprando bienes durables, como carros, celulares, computadores. Todo eso es importado. La demanda crece porque le compramos al mundo, pero no a la industria colombiana”.
Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Bancolombia, señaló que aunque el consumo sigue siendo el motor más relevante de crecimiento, “los datos recientes revelaron un agotamiento en su dinamismo”.
Este es un tema central en el análisis sobre cómo está creciendo la economía colombiana. El otro es la inversión. En el trimestre, el dato se ubica en terreno positivo, pero, ¿es suficiente?
Hernández-Monsalve explica que la formación bruta de capital creció 6,4 %, pero la formación bruta de capital fijo apenas aumentó 1,7 %, lo que indica que buena parte del crecimiento en la inversión “respondió a la acumulación de inventarios”.
“Es un rebote después de tres años de contracciones en la formación bruta de capital fijo, lo que los economistas analizamos para entender cómo va la inversión productiva”, afirmó Mejía. Aunque la cifra es positiva, no es suficiente para que el país vuelva al terreno que se observaba antes de la pandemia.
Hernández-Monsalve destaca que la inversión en maquinaria y equipo registró un crecimiento de 11,6 %. Este fue el principal motor de la inversión productiva y estuvo impulsado “por las mayores importaciones de bienes de capital, aunque no por la producción nacional”. También se registró una mejora en los recursos biológicos cultivados, relacionados con la actividad agroindustrial. En contraste, hubo retrocesos en productos de propiedad intelectual, otros edificios y estructuras y, principalmente, en la vivienda.
La inversión está en el 17,2 % del PIB, excluyendo la acumulación de inventarios, pero antes de la pandemia se ubicaba, en promedio, en 22 %. Desde hace tiempo los analistas están advirtiendo que aumentar la inversión debe ser una prioridad porque de lo contrario el crecimiento económico no será sostenible.
En el acumulado del año la economía ha crecido un 2,4 %. Los expertos consultados por este diario explicaron que, considerando los datos recientes, es probable que varias de las proyecciones de crecimiento económico para este año se ajusten a la baja, o que los centros de investigación que pensaban aumentarla, la mantengan. En el informe de política monetaria de julio, el Banco de la República estimó que la economía cerrará el año en el 2,7 %.
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En este momento, la incertidumbre que genera la crisis fiscal es una variable determinante para la economía, que se debe tener en cuenta al hablar del PIB. “La incertidumbre es una barrera para el crecimiento económico a través del desincentivo en la inversión privada”, sostiene Mejía.
“Confianza” sigue siendo una palabra clave en las recomendaciones de los analistas para que la inversión aumente y el crecimiento económico sea sostenible. También es vital pensar estrategias para mantener el buen dinamismo de los sectores que están jalonando el PIB, para impulsar los que siguen rezagados y rescatar los que están de capa caída.
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