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Quizá la forma más rápida y ajustada para ver los resultados del Producto Interno Bruto (PIB) para el primer trimestre de este año sea pensar en la figura del vaso medio lleno y medio vacío.
Un crecimiento de 2,2 %, en general, no da para meter la cabeza debajo de la almohada, gritar y crujir los dientes el resto del día. Pero tampoco es motivo de gran celebración: es menor al del mismo periodo de 2025 (2,5 %), representa el segundo peor comienzo desde los días pospandemia (2022) y está por debajo de algunas de las expectativas del mercado, incluyendo la de los analistas consultados en encuestas como la de Opinión Financiera de Fedesarrollo o la que hace el Banco de la República.
“Es un dato bajo, 2,2 % está por debajo del crecimiento del año pasado (2,6 %), muestra una desaceleración y que el modelo de crecimiento se está agotando”, dijo a El Espectador César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.
En el lado del vaso medio lleno, se puede ver crecimiento en sectores intensivos en mano de obra como la industria y el comercio o en el renglón de actividades artísticas (más adelante hablaremos de este tema con más profundidad).
Pero aquí llegamos a una especie de paradoja: el punto a relucir, la cresta del vaso medio lleno, es, a su vez, uno de los mayores lunares en los resultados, el vaso medio roto: el peso de la actividad de administración pública. “La noticia más mala que dejan los resultados del PIB, es que la base del crecimiento es el gasto del Gobierno”, aseguró Andrés Giraldo, profesor del Departamento de Economía Universidad Javeriana, en conversación con este diario.
Administración pública y defensa, educación y actividades de la salud humana fue la actividad que más creció, con 5,7 %, mientras que hace un año lo hizo en 3,3 %, y también fue la que más aportó en el trimestre (0,9 puntos porcentuales). El impulso estuvo, según explicó Piedad Urdinola, directora del DANE, en las actividades relacionadas con elecciones (el incremento de actividad y contratación de la Registraduría, por ejemplo), pero también por el impacto del salario mínimo en las Fuerzas Militares y la Policía y la contratación en el ICBF de madres comunitarias que antes eran contratistas.
¿Por qué, para algunos, resulta problemático? Por varias razones. Para empezar, no es la mejor jugada que el motor del crecimiento sea la billetera del Estado, especialmente cuando sectores claves (en redistribución de riqueza y creación de empleo, por ejemplo) andan de capa caída, como la construcción y el agro. Pabón señala que la actividad económica está desbalanceada, con mayor peso en sectores que no son sostenibles en el mediano plazo.
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En general, los datos que presentó el DANE este viernes muestran la foto de un país que crece gracias al consumo: en el trimestre, el gasto del gobierno creció 7,8 % y el de los hogares, 2,7 %.
Un análisis de Investigaciones Económicas de Banco de Bogotá muestra que el 46 % del crecimiento del trimestre se explicó por el mayor gasto público y señala que, en ausencia del impulso fiscal, el crecimiento de la economía habría sido de sólo 1,4 %. Y aquí llegamos a la segunda parte: un balance de este tipo es preocupante, pues, advierten los expertos, en el momento en el que haya un ajuste del gasto (necesario, considerando la compleja situación fiscal), la dinámica económica podría deteriorarse.
Bruce Mac Master, presidente de la ANDI, lo puso de esta forma: “Al analizar el crecimiento económico tanto desde la perspectiva sectorial, como desde el gasto, preocupa la contribución del gasto público en el desempeño económico reciente, precisamente en un momento donde el principal problema económico es la sostenibilidad de las finanzas públicas”.
Por otro lado, la inversión fija creció 3,7 % en el trimestre. Alejandro Reyes, economista principal de BBVA Research para Colombia, destacó la recuperación, considerando que en el último trimestre del año pasado hubo una contracción de 2 %. El desempeño, sostiene, se dio gracias a la inversión en maquinaria y equipo (12,8 %), pero “la construcción sigue mostrando un desempeño débil”.
Pese a la mejora en la inversión fija, la inversión bruta sigue cayendo: en el trimestre tuvo una contracción de 3 %, según Urdinola, por el fin de proyectos de construcción de vivienda que no se están renovando. Para Reyes, estos datos confirman que la economía sigue teniendo un desbalance estructural entre el desempeño del gasto y la inversión.
Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas Sectoriales y de Mercado de Bancolombia, señala que la tasa de inversión se mantuvo en el 17 % del PIB, lo que, sostiene, revela “vulnerabilidades estructurales en el crecimiento económico y un persistente desplazamiento de la inversión privada por cuenta del gasto público”.
“No hay ningún proyecto o impulso en actividades productivas que nos permitan pensar que en el futuro el crecimiento económico va a estar alto. Es casi un crecimiento al debe, porque sabemos que el impulso del gasto público se debe en gran parte al aumento de la deuda pública”, dice el profesor Giraldo. La inversión, sostienen los expertos consultados, es la semilla, la base, del crecimiento futuro.
El panorama por actividad económica
Después de administración pública, comercio y reparación, transporte y almacenamiento, alojamiento y servicios de comida, tuvo un crecimiento de 2,9 % en el trimestre y fue la segunda actividad que más aportó al total (con 0,6 puntos porcentuales). Estuvo jalonada por comercio (creció 6,3 %), principalmente al por menor, según Urdinola, gracias a las ofertas de principio de año en aparatos electrónicos y electrodomésticos y a la compra de aparatos de video y sonido, asociados al Mundial. También hubo dinamismo en comercio de alimentos, por las ferias y fiestas de los dos primeros meses del año y la entrada de estudiantes a los colegios; y por vehículos, en particular híbridos y eléctricos.
De todas formas, esta rama creció menos que en el mismo periodo del año pasado, cuando registró una expansión de 3,9 %. La explicación no está en el comercio, de hecho, esa actividad creció más en el primer trimestre de 2026 que en el mismo periodo de 2025. En realidad, lastraron el resultado trimestral el transporte acuático (que cayó 33,8 %), almacenamiento y actividades complementarias al transporte (-2,2 %) y alojamiento y servicios de comida (-1,8 %). Sobre esto último, Urdinola explicó que se debe a la menor demanda, especialmente en el catering aéreo.
La segunda actividad con mayor crecimiento económico en el trimestre fue actividades artísticas, con 3,2 % y un aporte de 0,1 puntos al crecimiento del trimestre. Al desagregar el dato, las actividades artísticas, de entretenimiento y recreación crecieron 4,1 % (en el mismo periodo del año pasado crecieron 19,4 %), dentro de esta rama, si bien siguen aportando las apuestas en línea, el gran motor son los grandes eventos, como conciertos. Las actividades de los hogares en calidad de empleadores cayeron 2,2 %.
Las industrias manufactureras también crecieron 2,9 % y aportaron 0,3 puntos porcentuales al total. El principal motor del trimestre fue la fabricación de productos de refinación del petróleo y actividades de mezcla de combustibles. La explicación está en el efecto base, con una caída de 8,1 % en los primeros tres meses de 2025, pero también, dijo la directora del DANE, en que “se está importando petróleo para hacer refinación, que después es exportada para producir combustible para aeronaves”. La fabricación de productos metalúrgicos, impulsada por el oro, y de vehículos y otros equipos de transporte, por renovación de flota de carga y por la construcción de trenes, también crecieron.
Tres actividades están en números rojos. El peor desempeño fue el de construcción (-5,4 %), que ya acumula seis trimestres consecutivos de caídas. La construcción de edificaciones residenciales y no residenciales bajó 8,2 % y esta vez también cayeron las actividades especializadas para la construcción. La única rama que crece es construcción de carreteras y vías de ferrocarril (0,6 %), aunque un menor nivel que el registrado en el primer trimestre del año pasado.
La mayor sorpresa fue la contracción de agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca, que cayó 1,4 %. La baja se debe al comportamiento del cultivo permanente de café: hace un año crecía al 28,5 %, en un momento de alta producción y precios históricos, pero en el primer trimestre de 2026, en palabras de la directora del DANE, “vemos el cierre de este ciclo, con una contracción de 30,5 %”. Dentro de esta actividad también cayó pesca y acuicultura, mientras que silvicultura y extracción de madera y ganadería están creciendo, pero a un menor ritmo del registrado el año anterior. Cultivos agrícolas creció 3,8 %, por encima de la expansión del año pasado, impulsado por flores, bananos, aguacate Hass y cacao.
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La explotación de minas y canteras sigue cayendo, aunque mucho menos que hace un año: en el primer trimestre del año tuvo una contracción de 0,1 %, frente a una baja de 5,2 % en los primeros meses de 2025. Esta semana, seis gremios de petróleo y gas, en un informe que incluye balance del sector y propuestas para el próximo gobierno, advirtieron que la actividad está en una “recesión técnica”, pues lleva cayendo nueve trimestres consecutivos. Dentro de la actividad lo que más está cayendo es la extracción de carbón y extracción de petróleo crudo y gas natural. La única rama que creció, y que de hecho evitó que la caída de la actividad fuera mayor, fue la extracción de minerales metalíferos (con 24,9 %), gracias al buen momento del oro.
Los expertos consultados sostienen que el país debe pasar de un crecimiento basado, principalmente, en el consumo, a una fórmula sostenible, con la inversión como protagonista. Este es solo uno de los muchos desafíos que enfrenta la economía.
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