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¿Por qué el agro crece menos en el tercer trimestre?: las claves detrás de las cifras

Aunque en 2025 la expansión del sector ha sido menor a la del año pasado, un incremento del 2,4 % en el Producto Interno Bruto (PIB) está lejos de ser una mala noticia. Estas son las razones.

20 de noviembre de 2025 - 02:01 p. m.
Imagen de referencia.
Foto: Luz Andrea Martinez
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Pasar de crecer un 10,8 % en el tercer trimestre de 2024 al 2,4 % en el mismo periodo de 2025 luce como una desaceleración muy fuerte. Sin embargo, para el sector agropecuario no se trata de un motivo de alarma sino de un efecto que hace parte de la recuperación que ha tenido la actividad en los últimos años.

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Algo similar ha ocurrido en términos generales con la economía. El dato del Producto Interno Bruto (PIB) del país para el periodo fue del 3,6 %, cifra que estuvo por encima de las proyecciones del mercado, según el informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). En el acumulado de 2025, el PIB ha crecido 2,8 %, lo que muestra la recuperación del indicador, tras registrar en 2024 una expansión anual de 1,6 % y del 0,7 % en 2023.

El panorama general muestra un resurgimiento sostenido, pero el panorama del agro es diferente. Las cifras se deben leer en su contexto, pues el año pasado tuvo un comportamiento inusual y se comparaba con el resultado de 2023, que tuvo niveles muy bajos. Mientras que este año la vara está más alta si se compara con el periodo anterior.

Por eso, “la evidente desaceleración no necesariamente indica una crisis, sino una normalización del ciclo productivo después de un período de recuperación excepcional, combinada con nuevas presiones climáticas y económicas. En 2025, ya no hay ese ‘rebote’ inicial, por lo que el ritmo de crecimiento tiende a moderarse”, explica Carlos Duarte, miembro del Instituto de Estudios Interculturales (IEI) de la Universidad Javeriana de Cali.

Los expertos consultados por este medio coinciden en que no se trata de un mal resultado sino uno “normal”. Y el mismo Ministerio de Agricultura celebró que el PIB consolida al campo como “motor de crecimiento” nacional. El análisis de la cartera destaca que el comportamiento positivo concuerda con las cifras de gasto de consumo final de los hogares. Pues en alimentos creció 3,1 % anual en volumen durante el periodo mencionado y el consumo total aumentó en 4,2 %.

Las dos actividades que más se destacaron fueron la pesca y acuicultura (16,4 %) y el café (9,8 %). Mientras que la de cultivos transitorios y permanentes cayeron un -1,3 % y atajaron el desempeño grupal. Al tratarse de una actividad económica tan heterogénea la que se realiza en el campo, el desempeño de cada subsector tiene explicaciones muy distintas.

Foto: El Espectador

Por ello vale la pena repasar cada uno de ellos, empezando por los de mejores resultados:

Como pez en el agua

El recuento de las actividades del agro comienza con las buenas noticias. Este año la acuicultura y pesca ha mantenido una expansión de dos dígitos en los tres trimestres, comenzó el primero con el 18,2 %, llegó a su máximo en el segundo con el 25 % y se consolidó como el de más crecimiento en el tercero con el 16,4 %.

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La Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap) le explicó a este diario que el auge reciente se atribuye a varios factores: mayor demanda nacional e internacional de productos pesqueros y políticas públicas orientadas a fortalecer la pesca artesanal y la acuicultura tecnificada. Especialmente esta última, de vocación exportadora, ha dado un impulso debido al incremento en la producción de tilapia y camarón.

Las cifras evidencian el buen momento del renglón, que ahora cuenta con una cadena acuícola sólida, formalizada y tecnificada, con más de 36.400 unidades productivas, una producción que superó las 210.000 toneladas en 2024 y más de 252.000 empleos, de acuerdo con el director de la Aunap, William Tepud. Y añade que este componente “es clave para sostener el crecimiento del sector agropecuario y para diversificar la oferta alimentaria del país”.

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Un tinto menos cargado

Para este periodo, el café siguió recargando el PIB y fue el segundo sector que más contribuyó al dato general (con 1,1 puntos). Sin embargo, pasó de registrar una subida del 35 % en el tercer trimestre de 2024 al 9,8 % en volumen para 2025, por lo que su desaceleración fue marcada.

El contraste de ambos periodos se debe a que el año pasado el grano tuvo todas las condiciones favorables, por lo que fue un periodo excepcional en todo sentido. La producción marcó un número histórico con 14,8 millones de sacos de 60 kg, un aumento del 17 % en el último año cafetero (octubre 2024 – septiembre 2025) frente al ciclo anterior y unas exportaciones de 13.328 sacos de 60 kg, con un incremento del 12 %.

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Este 2025 la recuperación productiva se ha mantenido, aunque con tasas menores. La razón estructural detrás del desempeño sostenido es la apuesta que han tenido los caficultores por la renovación, lo que les ha permitido recoger más granos de la misma área sembrada.

Sin embargo, el factor diferencial entre 2024 y 2025 ha sido el clima. José Leibovich, director de investigaciones económicas de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC) destaca que a comienzos del año hubo un invierno que afectó la floración y eso es definitivo para la producción del segundo semestre.

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“Los fenómenos climáticos en el mundo están pesando mucho y por eso los precios internacionales se han mantenido altos. Eso es lo que explica la caída del volumen, incluso es posible que en el cuarto trimestre se dé una disminución de la producción, en comparación con el último trimestre del año pasado”, dice Leibovich.

Lo ganado por el ganado

Aunque los dos renglones mencionados anteriormente tuvieron una tasa de crecimiento mayor, la ganadería se lleva el primer puesto en contribución porque puso 1,4 de los 2,4 puntos totales que tuvo el agro en el periodo tercero del año. Además, su tasa de crecimiento fue del 7,9 %.

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Jaime Alberto Rendón, director del Centro de Estudios e Investigaciones Rurales de la Universidad de La Salle, resalta que el caso de la actividad es particular porque no suele tener incrementos altos, pero que sí son estables y eso ha ayudado a tener los resultados positivos del grupo.

Al desagregar el subsector, se evidencia que el que más aumentó su volumen es la producción de pollos, gallinas y otras aves de corral, con un incremento del 9,3 % y el de huevos de gallina o de otras aves aumentó un 7,4 %, en el tercer trimestre. Por su parte, el ganado bovino y la leche cruda crecen un 7,1 % y 7,8 %, respectivamente.

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Óscar Cubillos, jefe de Estudios Económicos de Fedegán (Federación Colombiana de Ganaderos) expresa que esto ha sido gracias a que el consumo de carne de res ha mejorado, aunque los precios han subido. El hecho de que las personas compren más hace que el sacrificio mejore, lo que se suma a unas exportaciones han tenido un comportamiento aceptable, aunque no ha sido el mejor. Mientras que el clima ha favorecido la producción de leche y los precios no han subido casi, lo que ha estimulado el consumo.

Finalmente, el ganado porcino creció un 7,4 % en el tercer trimestre debido al aumento en la producción y a que mantiene menores precios a los registrados el año pasado, pues el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la carne de cerdo cayó un 2,51 % entre enero y octubre de este año frente a 2024, de acuerdo con el DANE.

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El punto negro: los cultivos

El único subsector que tuvo un decrecimiento fue el de cultivos agrícolas transitorios y permanentes, propagación de plantas, actividades de apoyo y demás; con una contracción en volumen del 1,3 % y un aporte negativo de 0,9 puntos (casi equivalente a los 1,1 positivos que puso el café).

Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), sostiene que el resultado está más relacionado con cultivos de ciclo corto que con los demás. El arroz tuvo una caída importante debido a la crisis de sobreproducción y precios bajos que tuvieron desde finales del año pasado. Por lo que los arroceros redujeron las siembras de principio de año, que salieron después de junio, dejando así un menor volumen del cereal y una importante contracción del -21,7 % para el tercer trimestre.

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Otros que cayeron fueron las frutas cítricas (-4,1 %) y la caña panelera (-2,2 %). “También bajó el área sembrada de cultivos como fríjol, cebolla, algodón, yuca y maíz, por lo que su producción ha bajado. Esto es normal en los cultivos transitorios”, destaca Rendón.

En ese punto coincide Bedoya, pues asegura que las decisiones de los productores dependen de muchos factores, lo que hace que no haya planeación ni para seis meses, por lo que el desempeño del renglón depende de cómo se vayan moviendo las siembras.

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A ello se le suman factores como la intensificación de ciclo de lluvias que pueden generar humedad excesiva en algunas regiones, ciclos fisiológicos naturales, encarecimiento de insumos y falta de rentabilidad homogénea, agrega Duarte. El último factor es clave y va de la mano con lo que le ocurrió al arroz y podría pasar próximamente con la papa, pues después de una crisis de precios y sobreproducción, los cultivadores tienden a moderan sus siembras.

Finalmente, lo que se espera de las actividades agropecuarias en Colombia es que sigan creciendo y dinamizando la economía. Aunque, para Bedoya, el ritmo dependerá de muchos factores, como el desempeño del consumo de los hogares, las condiciones de los mercados internacionales, los costos de los insumos y las decisiones que tomen los productores.

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