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Lograr que el mercado se ajuste al presupuesto familiar puede ser una operación complicada. Esto se debe a que, de todos los gastos que tienen los colombianos, el más cotidiano y esencial ha vuelto a encarecerse: los alimentos. Este renglón ha estado dentro de los tres con mayor inflación en el último año y ha superado la tendencia del dato general.
Las últimas cifras del Departamento Nacional de Estadística (DANE) mostraron que en octubre la variación anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue de 5,51 %, incluso superior a la cifra registrada hace un año (5,41 %), algo que no había ocurrido en todo el año. En este mismo periodo, la comida registró un incremento de 6,64 % en el mismo periodo, solo quedando detrás de restaurantes y hoteles (7,61 %) y educación (7,34 %).
Aunque vale mencionar que la variación mensual, entre septiembre y octubre de este año, el rubro de la comida tuvo una reducción del -0,35 %, por lo que fue el renglón que más bajó. Y aportó -0,07 puntos básicos al total, que fue de 0,18 % en octubre de 2025.
De todos modos, el panorama general se mantiene. El que se encarezcan los productos de la canasta básica no sólo es una mala noticia para todos los colombianos, es también un golpe para las personas que tienen menores ingresos porque son los que destinan mayor parte de su dinero en comer y son quienes suelen estar más expuestas fenómenos como la inseguridad alimentaria.
Para entender lo que hay detrás del comportamiento del renglón de los alimentos, hay que tener en cuenta que se compone de productos heterogéneos en los que cada uno responde a diferentes dinámicas de producción y comercialización.
El comportamiento que se refleja en los datos no puede atribuirse a una única causa, sino a una compleja interacción de presiones que afectan la oferta de productos desde la cosecha hasta el consumidor final, de acuerdo con Carlos Duarte, miembro del Instituto de Estudios Interculturales (IEI) de la Universidad Javeriana de Cali.
Sin embargo, para el integrante del IEI el análisis de los factores subyacentes revela una crisis múltiple de la oferta, impulsada principalmente por condiciones agroclimáticas adversas, una producción de materias primas clave en riesgo y un aumento sostenido de los costos de producción internos. Y es que en el contexto de lluvias excesivas y la alta humedad aumenta la incertidumbre en el mercado por la disponibilidad de los productos o la productividad y calidad que puedan llegar a tener, lo que termina por impactar el costo.
“La inflación no la regulan los gobiernos, sino que es oferta y demanda” es la explicación esencial que da Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) a lo que está ocurriendo con los alimentos.
A lo que Duarte suma la tendencia al alza en los costos de los insumos —como combustible, fertilizantes, semillas y mano de obra— que se están trasladando consistentemente a los precios de venta de los productos agrícolas. Así como costos asociados a temas de transformación industrial, el transporte, el almacenamiento y la comercialización de los alimentos. “Las cifras de octubre de 2025 muestran que la presión no proviene únicamente de los productos frescos, sino también de la industria alimentaria”, resalta.
Si bien ese es el panorama general, cada alimento tiene condiciones particulares de producción y lo impactan los factores de manera diferenciada. Esa es la razón por la que vale la pena mirar a cada uno en detalle, tanto los que más suben como los que bajan, pues en ocasiones la explicación viene de la mano.
Contrarios iguales: zanahoria y papa
Ese es el caso de la zanahoria y la papa, que son el tercer producto que más se ha encarecido y el que más ha caído en el último año, respectivamente. Lo que ocurre es que ambos cultivos se pueden rotar entre sí, por lo que los productores deciden qué sembrar y eso hace que haya más demanda de una que de la otra, de acuerdo con Bedoya.
Es por eso que subió la disponibilidad de papa, pues prefirieron sembrarla en lugar de la zanahoria, lo que llevó a que la primera cayera 30,87 % entre enero y octubre de este año y 32,63 % para la medición anual (comparando octubre de 2024 y 2025). Mientras que, ante la menor disponibilidad de la segunda, el precio ha subido 41,18 % este año y 47,87 % en la mirada anualizada.
Y aunque puede parecer una buena noticia el hecho de que la papa haya tenido una caída tan significativa, este fenómeno impulsa una crisis para los paperos. Muchos de ellos han estado al borde de la quiebra o han tenido millonarias pérdidas por cuenta de lo poco que les pagan por sus cultivos, mientras que sus costos suben y ni los alcanzan a cubrir.
El resurgir de la yuca
El primer lugar del encarecimiento de la canasta familiar se lo lleva la yuca. La explicación de lo ocurrido con dicho cultivo tiene que ver con grandes picos de precio, tanto alto como bajo.
Tras la pandemia se expandió el cultivo, lo que derivó en sobreoferta y esto hizo que se cayera su valor y “todo lo que se ganaron en la época de la bonanza, lo perdieron en la cosecha siguiente, cuando bajó a $400-$500 el kilo, entre 2023 y 2024. Seguimos en una crisis bastante fuerte”, dijo Tatiana Díaz, gerente de la Asociación Nacional de Productores y Procesadores de Yuca (Anppy) en una entrevista pasada con este diario.
Para entonces los yuqueros ya estaban preocupados por la rentabilidad del sembrado y muchos habían desistido de las siembras. Esto redujo la oferta de la raíz y así es como ahora suma un encarecimiento de 53,33 % en los 10 meses de 2025 y de 54,51 % para su variación anual.
Un costo internacional
El podio de los más costosos lo cierra el café, aunque sus razones son ajenas al mercado nacional. Inevitablemente, el IPC se ha visto impactado por la dinámica internacional y el precio elevado que ha tenido el grano en la Bolsa de Nueva York, que ha oscilado entre US 3,7 y US 4 por libra, mientras que hace un año era de US 2,8.
Esa es la razón principal por la que el café y productos con base en este ha sido el segundo subsector con mayores subidas en la inflación, con 51,17 % entre enero y octubre y 53,67 % para su variación anual.
José Leibovich, director de investigaciones económicas de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) apunta a que, por ser un producto de exportación, es imposible que no se tome el precio internacional como referencia y se evite el alza. Si esto no se hiciera, “toda la producción se iría a los mercados internacionales, y en Colombia nos quedaríamos sin café para consumir”.
Otro elemento por considerar es que lo que se consume a nivel interno tampoco es completamente el grano colombiano. El grueso del consumo es de cafés de baja calidad: lo que se llama pasilla, es decir, el grano que no cumple con la calidad requerida para exportarse. Para completar los volúmenes se importan cafés desde Brasil, Ecuador y Vietnam para las mezclas de la industria y estas se rigen por el valor que le asigne el mercado global.
Otros que suben y bajan
Además, durante el mes de octubre, algunos productos del sector hortofrutícola presentaron variaciones significativas en su precio. Desde la Asociación Hortifrutícola de Colombia (Asohofrucol) destacan que se trata de las líneas productivas de feijoa, pepino cohombro, cebolla, papaya y repollo.
Algunas leguminosas, como los fríjoles, mantienen una tendencia alcista debido a la escasez actual. En las principales centrales de abasto del país, como Corabastos y la Central Mayorista, la oferta es limitada y se prevé que esta situación se mantenga hasta mediados de diciembre, cuando saldrá la cosecha, de acuerdo con Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce).
Otros elementos que también han subido en el último año son los dulces y confites, tomate, concentrados para refrescos, panela y plátanos. Este es el listado de los 10 productos más encarecidos:
En contraste, hay alimentos que han contribuido a mitigar el efecto inflacionario de aquellos que más han subido. Algunos de ellos, además de la papa, son arracacha, ñame y otros tubérculos, avena, pastas y huevo.
En esta categoría también entra el arroz, un sector que también se vio afectado por la caída de la rentabilidad del cultivo debido a la sobreproducción del grano. Fue tal la crisis que los arroceros salieron a paro dos veces este año, en marzo y en agosto.
Este es el listado completo:
El futuro del precio de los alimentos
Predecir el comportamiento de una canasta tan diversa como la de los alimentos es imposible, especialmente porque todos los cultivos de ciclo corto se usan como rotación y puede haber mayor o menor volatilidad en función de las decisiones que tomen los productores, dice el presidente de la SAC.
Sin embargo, hay un elemento crucial para definir cómo cerrará el año la inflación de alimentos: las fiestas de fin de año. “Diciembre suele ser un mes de mucha expectativa para el sector agropecuario porque hay mayor consumo”, recuerda Bedoya. Del dinamismo de la demanda y de qué tanto la oferta responda a ella dependerá el aumento de los precios.
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