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El Ministerio de Hacienda presentó el Marco Fiscal de Mediano Plazo, un documento en el que se muestran las proyecciones macroeconómicas y fiscales para los próximos 10 años. En otras palabras, una hoja de ruta para las finanzas públicas.
Con este documento, se confirman varias noticias que han estado sonando en la última semana: se suspendió la regla fiscal y se avecina una reforma tributaria. Le contamos las claves detrás de estos anuncios.
Un déficit histórico
Como explicó el Comité Autónomo de la Regla Fiscal, así como en un hogar o en una empresa, en el país debe existir coherencia entre los ingresos y los gastos, de lo contrario, la deuda puede ser insostenible. Al final del día, un mal manejo de las finanzas públicas puede afectar la estabilidad macroeconómica y el bienestar de la población.
La regla fiscal permite, justamente, garantizar ese equilibrio entre ingresos y gastos para tener una deuda sostenible. Pero como las cuentas del país, desde hace un tiempo, no cuadran, esta semana el Consejo Superior de Política Fiscal (Confis) aprobó la activación de la cláusula de escape de la regla fiscal, lo que implica que esta herramienta se suspenderá por tres años.
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En el Plan Financiero, que el Gobierno presentó en febrero, se estableció que en 2025 el déficit fiscal (la brecha entre ingresos y gastos) quedaría en 5,1 %, pero en el Marco Fiscal presentado este viernes los cálculos se ajustaron a una realidad dolorosa y preocupante: será del 7,1 %, uno de los peores en 100 años, exceptuando los dos años de pandemia.
Germán Ávila, ministro de Hacienda, dijo que acudir a la cláusula de escape está justificado y es necesario para evitar comprometer la estabilidad macroeconómica.
Ávila defendió que el gobierno de Gustavo Petro no ha sido derrochador, por el contrario, argumentó que además de las inflexibilidades del presupuesto (86 % del gasto total en 2025 es inflexible), hay una serie de dificultades que heredó esta administración del gobierno de Iván Duque. Puntualmente, se refirió al costo de no haber aumentado el precio de la gasolina y el diésel, pues el subsidio a los combustibles sumó $79,6 billones. También mencionó los pagos para la línea de crédito flexible del Fondo Monetario Internacional (FMI) y los subsidios para energía y gas. Los tres rubros, según la cartera, sumaron $120 billones.
Los analistas consultados por El Espectador aseguran que el alto déficit y la suspensión de la regla fiscal aumentan la posibilidad de que Moody’s, la única calificadora que tiene a Colombia en grado de inversión, baje la calificación. En este panorama también es muy probable que Colombia pierda la línea de crédito flexible del Fondo Monetario Internacional, organización que estaba a la espera de las señales que dará el Gobierno en el Marco Fiscal.
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Ávila aseguró que el gobierno ha hablado con las calificadoras para exponerles la situación, por lo que sostiene que “nada de esto es nuevo” y que en general “prefieren una buena información sobre la realidad de las finanzas públicas”.
El uso de la cláusula de escape sigue generando muchas dudas. El CARF dijo este viernes que la cláusula de escape no está contemplada para este tipo de situaciones, por lo que dio un concepto desfavorable a la activación. Además, sostuvo que la situación de las finanzas públicas de Colombia es crítica y que la “estrategia fiscal aprobada por el Confis no permite apuntalar la credibilidad y resulta insuficiente para estabilizar la deuda en el ancla prudente en el mediano plazo”.
La senda de retorno a la regla fiscal
La cláusula de escape de la regla fiscal exige presentar una senda de retorno hacia los límites que impulsa esta herramienta y, en general, hacia unas finanzas más sostenibles y menos pasadas por emergencias y malos datos.
La senda de retorno incluye tres grandes medidas, si se quiere: un presupuesto de 2026 austero, un control del gasto en 2025 y una reforma tributaria para subir los ingresos tributarios que, para este año, van a tener una caída de más de $18 billones (la del año pasado fue de unos $14).
Sobre el presupuesto de 2026, el Ministerio asegura que está siendo construido “bajo criterios de responsabilidad fiscal y austeridad en el gasto. En particular, se ha definido que el crecimiento del PGN debe estar limitado en términos reales, garantizando una contención del gasto público”.
Respecto a la racionalización del gasto, podríamos decir que esto es una noticia vieja, si se quiere, pues es parte del discurso de los anteriores dos ministros de Hacienda. Sobre esto, la cartera asegura que “el Gobierno nacional continuará adelantando un ejercicio riguroso y sistemático de revisión del gasto público, con el objetivo de identificar espacios de eficiencia, y contención”.
Por medio de austeridad del gasto se podrían ahorrar entre $600.000 millones y $1 billón, según las cuentas del Ministerio.
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¿Cómo sería el proyecto de nueva reforma tributaria?
Y llegamos al asunto de la reforma tributaria, que es uno de los puntos más álgidos de todo el Marco. El documento que sustenta la presentación hace algunas precisiones claves al respecto.
¿Qué cara tendrá esa nueva reforma? “Resulta urgente abordar las ineficiencias del diseño del IVA, cuyo gasto tributario equivale a cerca del 5 % del PIB, afectando la sostenibilidad fiscal y perpetuando inequidades en el sistema impositivo”. En palabras del ministro Ávila, hay que pegarle un buen ojo, de nuevo, a las exenciones de este impuesto.
Así mismo, “también sería necesario evaluar una posible reducción de la tarifa efectiva del Impuesto de Renta para personas jurídicas, acompañada de una depuración de beneficios tributarios regresivos. De igual forma, el fortalecimiento del impuesto al carbono, la imposición permanente a los juegos de azar en línea y la creación de gravámenes ambientales sobre el uso de plaguicidas, emisiones de ruido y productos como los vapeadores podrían constituir fuentes adicionales de recaudo”, se lee en el documento de Hacienda.
¿Cuánto se espera recaudar con esta iniciativa? Esta pregunta es algo más compleja de resolver porque el documento del Ministerio habla de una reforma tributaria en 2025 y otra en 2026. La de 2025 contemplaría “modificaciones adicionales al impuesto al carbono, IVA para juegos de azar, plataformas e iglesias, junto con impuesto especial de carbón y petróleo. Otros impuestos dirigidos a gravar la contaminación (plaguicidas, ruido, vapeadores, entre otros.)”. Y tendría un espectro de recaudo de entre $4 y $8 billones.
Pero en un apartado que contempla otras acciones para realizar desde 2026 en adelante, en aras de regresarnos a la senda de la regla fiscal, también se habla de otra reforma tributaria. Esta, según el documento, iría por el lado de la “modificación de la estructura del IVA para reducir gasto tributario. Modificación del Impoconsumo. Modificaciones adicionales al impuesto de renta de personas naturales”. Y en esta el horizonte de recaudo está entre los $19 billones y $25,4.
En la rueda de prensa, sin embargo, el ministro Ávila aseguró que la reforma recaudaría $19 billones. Sobre la iniciativa dijo que “no es un problema solo del Gobierno, compromete a toda la sociedad, a los gremios, al país entero. No es una alternativa que solo el gobierno deba manejar, sino todo el país entero su conjunto. Si el Congreso no la aprueba hay que preguntarse cuál es la alternativa que dará el Congreso. Por eso han hablado de pacto fiscal”.
La reforma llegará al Legislativo a finales de julio de 2025. El camino de una iniciativa de este tipo es cuesta arriba, especialmente ahora: un año preelectoral y una relación fracturada, por decir lo menos, entre el Gobierno y el Congreso. No se puede olvidar el desenlace de la Ley de Financiamiento, que el año pasado se hundió en el Congreso, dejando un hueco de $12 billones que tuvieron que aplazarse (el recorte todavía no se ha hecho efectivo).
Ahora bien, en la senda de retorno hay un elefante que no está en la habitación, por decirlo de una forma: recortes presupuestales. Esta es una medida que esperaban, y pedían, prácticamente todos los analistas. No sólo por la urgencia de ajustar las cuentas, sino también de enviar señales al mercado de que la tarea fiscal se va a hacer con ajuste de cinturón y no comprando pantalones con elástico.
Pero en las cuentas del Marco no hay recortes. Hay austeridad y eficiencia del gasto, más no recortes duros y crudos (como sí hubo en la versión 2024 del documento, por ejemplo). Y esta puede ser una conversación complicada de tener en este momento (en cualquiera, quizá): necesitamos más dinero, pero no vamos a reducir cómo lo gastamos. Todo en un año antes de elecciones.
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