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El mercado laboral sigue dando buenas noticias para los colombianos. El más reciente reporte del DANE muestra que, en enero, la tasa fue del 11,6 %, lo que se traduce en una significativa reducción (de 1,1 puntos porcentuales) si se compara con la del mismo período de 2024.
El brillo de esta cifra también se da porque es la más baja (para un mes de enero) en el registro del DANE de los últimos ocho años (la que más se le acerca es la de enero de 2017, que fue del 12 %). También porque a esta la acompañan 878.000 personas que encontraron trabajo comenzando 2025 (una cifra también considerable), mientras que 177.000 salieron del desempleo.
Además, fue positivo el comportamiento del más reciente trimestre (noviembre-enero), que para temas de análisis muestra una fotografía más completa de la evolución que está teniendo el mercado laboral. El DANE reportó que esta fue del 9,6 % que, de nuevo, fue menor a la consolidada en el mismo período de tiempo del año inmediatamente anterior (en un punto porcentual) y también reluce por ser una de las más bajas en los últimos años. En suma, cada vez hay más oportunidades para encontrar trabajo.

El presidente Gustavo Petró celebró este comportamiento. “Arrancamos muy bien en el empleo este año. Cuanto más desarrollemos agricultura, industria no petroquímica y turismo, más empleo se generará en Colombia. No solo la producción genera mucho más empleo que la extracción, sino que hace crecer centenares de miles de puestos de trabajo en servicios. La riqueza está en producir”, dijo.
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Voces como la de María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham), insisten en que el comportamiento del mercado laboral es más bien agridulce. Si bien reconoce que se ha sostenido una tendencia a la baja, también dice que se está experimentando dificultad para que las empresas generen empleo. Sobre esto, las cifras del DANE muestran que, en enero, solo hubo una rama de la actividad económica que registró un comportamiento negativo. Las actividades científicas, profesionales, técnicas y de servicios administrativos experimentaron la eliminación de 118.000 puestos de trabajo. Aún así, en promedio cada una de las 13 ramas produjo 67.300 plazas laborales.

Según Lacouture, al tejido empresarial le hacen falta incentivos fiscales y mayor seguridad jurídica y política para que repunte la generación de empleo. “Es indispensable reforzar las políticas públicas para promover confianza y facilidades al sector empresarial en la construcción de nuevas ofertas laborales (…). Es fundamental adecuar la reglamentación laboral, flexibilizar los contratos acordes a las necesidades de la población sin que se vean afectadas por cargas fiscales y costos excesivos que puedan socavar la competitividad del país en un persistente desafío de crecimiento”, explicó.
A este análisis crítico se suma la voz de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), para la que el jalonazo que registró el empleo en enero se debió a un efecto más estacional, pues las dos ramas de la economía que más crearon plazas laborales fueron comercio y reparación de vehículos (con 242.000 puestos de trabajo) y alojamiento y servicios de comida (con 207.000). En suma, un impulso aportado por las festividades y las vacaciones. Sin embargo, no hay que perder de vista que el DANE calificó el crecimiento de enero de este año como “estadísticamente significativo”; es decir, que lo que ocurrió fue, en efecto, atípico en comparación con lo que se registró el año pasado.
La ANDI también señaló que, “aunque las proyecciones de crecimiento económico en Colombia son más favorables en 2025, desde la ANDI consideramos que es un crecimiento que todavía está por debajo del potencial del país, lo que limita un mayor aumento en la creación de empleo, a pesar de que los datos del mercado laboral en enero son buenos. También consideramos que existen dificultades que afectan al empresariado en su totalidad y la capacidad para invertir y generar más oportunidades laborales en el país, tales como la falta de seguridad jurídica, energética y física”.
Finalmente, la lectura del presidente de la CUT, Fabio Arias, es que sí hay esfuerzos del Gobierno que tienden a que se reactive la economía, que es lo que facilita el proceso de la reducción de la tasa de desempleo. “Es una reafirmación de que los aumentos salariales no causan inflación ni desempleo”.
Persisten los desafíos
Las cifras del DANE también revelaron los lunares que persisten en el mercado laboral colombiano. Muestra de esto es que la tasa de desempleo volvió a ubicarse en los dos dígitos (con la salvedad de que la desestacionalizada fue del 9,4 %), mientras que los desempleados se cuentan en más de tres millones de personas. También preocupa que más de la mitad de los trabajadores en Colombia continúan en la informalidad. En enero, esta tasa fue del 56,1 %, lo que implicó un aumento de 0,4 puntos porcentuales; es decir, una buena parte de los trabajos que se generaron fueron por cuenta propia.
Esto también habla mucho de la calidad del trabajo que hay en el país, pues en la informalidad están quienes no tienen garantizado por lo menos un ingreso de salario mínimo, cotización a salud, pensión, caja de compensación familiar, derecho a vacaciones, primas y cesantías (entre otras prestaciones).
La brecha de género es otro de los dolores de cabeza enraizados en el mercado laboral. En enero, el desempleo en los hombres fue del 8,6 %, mientras que en las mujeres fue del 15,8 %, lo que muestra una diferencia de 7,2 puntos porcentuales (la más alta en los últimos tres años, y una de las más altas en los últimos ocho años).
Según lo explicado por el DANE, esto obedece a que los hombres registraron una mayor caída en el desempleo, pues 231.000 de ellos salieron de la desocupación, mientras que la cifra en las mujeres, en vez de reducirse, aumentó en 54.000 personas. A esto se suma que sobre ellas recae la mayor carga en labores de cuidado del hogar no remuneradas. En enero 7,2 millones de mujeres no estaban trabajando ni buscando trabajo por dedicarse exclusivamente a estas labores, mientras que la misma realidad la experimentaron 986.000 hombres. En promedio, hay más de siete mujeres por cada hombre que no trabaja para dedicarse al hogar.
También está el desafío de reducir las altas cifras que registra el desempleo joven. En enero fue del 16,4 %, lo que, si bien es una cifra elevada, también se traduce en una notable reducción (de 1,4 puntos porcentuales) frente al mismo mes de 2024. En esto influyen aspectos como los desafíos que enfrentan los jóvenes para encontrar primeros empleos, por la falta de experiencia laboral. Por eso se han intentado aplicar estímulos financieros para que las empresas realicen este tipo de contrataciones, pero los resultados no han sido tan considerables.
También hay que tener en cuenta que en el Congreso está por definirse el futuro de la reforma laboral, así como su impacto en el mercado, pues persisten los temores de los empresarios de que encarece los costos de contratación, mientras que los representantes de los trabajadores defienden que se enfoca en devolver derechos perdidos, actualizar el marco regulatorio para nuevas profesiones (como los repartidores que laboran con plataformas) y brindar mayores garantías a ocupaciones como el trabajo doméstico y rural, entre otras.
Lo cierto es que las cifras revelan que el desempleo sigue retrocediendo y hay una clara tendencia creciente en oportunidades para encontrar trabajo en Colombia. Resta esperar cómo evolucionan estas cifras con lo queda del arranque del año y estar muy pendientes de cuál es la calidad de esos trabajos que se están generando.
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