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En 2009 hubo tres características en el mercado de empleo que determinaron el incremento de la tasa de desocupación en el total nacional, que según informó el DANE pasó de 11,7% durante 2008 a 12% en 2009.
Lo primero que contribuyó a este comportamiento fue un incremento importante en la tasa de participación, que pasó de niveles de 58,5% para el total de 2008, frente a 61,3% el año pasado, así como también se registró un alza en el número de ocupados de 51,9 a 53,9 en el mismo período.
Ambos factores no sucedieron porque se hubieran generado mayores opciones de empleo, sino porque la gente en condiciones de desespero frente a la crisis económica se dedicó a ‘rebuscarse’ los ingresos que dejaron de llegar a sus hogares.
El tercer aspecto tiene que ver con la tasa de desempleo, donde se evidencia que si bien más gente salió a buscar en qué emplearse, no todo el mundo pudo lograrlo. En última instancia, nos vemos en una situación en que más gente busca trabajo, más personas están laborando, más población está inmersa en el rebusque y son más los desocupados.
Definitivamente la crisis fue la razón principal del incremento de todas estas cifras, con el agravante adicional de que si no se hubieran ido tantas personas a ‘rebuscarse’, la tasa de desempleo hubiera sido similar a la de la crisis de finales de los años noventa, cuando prácticamente la economía no dio alternativas y hubo altísimas tasas de desempleo. A pesar de ello, durante todos los meses de 2009 los indicadores de desempleo fueron mayores a los del año inmediatamente anterior.
Particularmente en el mes de diciembre, por razones estacionales (época de Navidad y Año Nuevo), hubo un incremento alto de la gente que buscó empleo y que lo encontró, lo que representó cerca de 1,4 millones de personas más con trabajo que en diciembre de 2008. Ello no significa que estén laborando en condiciones estables y, seguramente, quedaron desocupados en enero.
A lo largo de 2009 también hubo un desmejoramiento importante de la calidad del empleo. Las cifras muestran que al final del año hay cerca de 8 millones de personas trabajando por cuenta propia, es decir, la mitad de la población que se encuentra empleada, mientras los asalariados son cada vez menos.
Ser trabajador por cuenta propia responde a dos situaciones: la persona se fue al mercado del rebusque, a encontrar cualquier cosa que le pueda generar un ingreso; o a quienes se les niega la condición de asalariado con contratos de prestación de servicios o similares y que son entre 2,5 y 3 millones de personas.
La ciudad más afectada por la desocupación fue Pereira, que tiene una situación dramática como consecuencia de la pérdida de remesas y el retorno de varios de sus emigrantes —que aún no es masivo— por cuenta de la crisis en Europa y Estados Unidos, principalmente, lo que significó que sus habitantes debieron salir a buscar alternativas para sus familias.
Así las cosas, para el primer semestre de 2010 las cifras de desocupación se mantendrán altas e incluso por niveles superiores a los de 2009 por efecto de la combinación de dos circunstancias.
Una es el ingreso de población nueva por crecimiento demográfico, que no encontrará mayores opciones en el mercado laboral y eso sumará cerca de 300.000 colombianos más a esa estadística.
Otra es que, mientras no haya cifras de crecimiento económico, los empresarios no empezarán a contratar sino que emplearán al mismo personal tratando de mejorar la capacidad industrial instalada y aún estamos lejos de esa expectativa.
*Analista del Centro de Investigaciones para el Desarrollo de la U. Nacional.