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El día que la acción de Ecopetrol alcanzó el precio más alto después de que se vendieron al público a $2.805 y el dólar cayó de $2.560 a $1.925, el empresario petrolero Frank Kanayet Yepes dio la orden a su comisionista de bolsa de vender todos los títulos.
Kanayet, el mismo que puso al servicio una planta de alcohol carburante, Canta Claro, en Puerto López, Meta; el mismo que trajo la representación de Mazeratti a Colombia y quien hace unos meses vendió 11 pozos petroleros a los españoles, salió en media mañana de 12 millones de acciones de la empresa más rentable del país, generando inquietud en el mercado bursátil por esta jugada maestra.
El comisionista, antes de cumplir la orden del empresario, le preguntó: “¿Está seguro?, mire que está subiendo”, y efectivamente subió algunos pesos más durante los siguientes tres días, pero luego empezó su caída.
Y fue otra mañana de septiembre de este año en su oficina cuando volvió a decir a su comisionista que empezara a comprar nuevamente acciones de la petrolera. En septiembre y octubre pasados recompró ocho millones de acciones y en noviembre los cuatro millones restantes, hasta alcanzar los 12 millones. No compró ni una más ni una menos, eso sí, cada acción la pagó en promedio a $2.500, lo que significó una ganancia cercana a los $3.000 millones.
A manera de broma los amigos más cercanos consideran que Kanayet “ganó unos pesos para la yuca”; sí, para las 1.200 hectáreas de yuca amarga que tiene sembradas en la finca Canta Claro, donde funciona su planta de etanol y que genera cerca de 300 empleos.
Este empresario, de padre croata y madre paisa, quien el año pasado salió del negocio de la producción petrolera, espera que se abra la ronda de Ecopetrol para ir por unos campos y poder volver al sector de lleno.
Pero para relajarse, entre comillas, Frank Kanayet se prepara para nuevos retos, entre ellos el que tendrá el próximo domingo en el Autódromo de Tocancipá, donde correrá las 6 Horas de Bogotá para defender el título que ganó el año pasado, Y aunque esta actividad forma parte de su pasión, también lo es de su negocio, ya que desde este año inició en Colombia la venta de uno de los vehículos más costosos del mundo.