Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Los grandes ventanales dominan la oficina de Ramiro Sánchez, presidente de Biomax Combustibles, en Bogotá. Desde allí, en un octavo piso, es posible ver la ciudad perdiéndose en el horizonte y los carros sorteando trancón tras trancón. Pero las miradas de los últimos días se las ha robado el galardón al Emprendedor del Año, que la compañía recibió de manos de la firma consultora Ernst & Young.
“Es un reconocimiento del mercado a nuestra historia”, comenta el ejecutivo y fundador de una empresa que, en sus cinco años de existencia, siempre ha buscado una proyección constante: “En el primer año facturamos $100.000 millones; éste esperamos cerrarlo con $650.000 millones. Somos una empresa que se ha sextuplicado en cinco años”.
Es una historia que arrancó con una propuesta en 2004, cuando Sánchez se desempeñaba como ejecutivo de la Exxon Mobil. A sus 32 años, y con un completo conocimiento del negocio de combustibles en el país, aceptó la invitación de su hermano Pedro, corredor de bolsa, de fundar una nueva empresa. Su táctica: invertir en las redes de distribución, un segmento que las grandes multinacionales estaban dejando de lado para apostarle a la exploración petrolífera.
Y en sus primeros días de labores recibieron una ayuda oficial: el Decreto 4299 de 2005, que exigía a las estaciones de servicio firmar un contrato de exclusividad con sus inversionistas. “Antes era común que le compraran combustible a un proveedor diferente. Con la medida se generó una seguridad de retorno sobre la inversión”, dice Sánchez.
Hoy en día, a sus 39 años, el ejecutivo ha liderado el crecimiento de Biomax, que cuenta con más de 300 estaciones a lo largo y ancho del país, con un promedio de 11 años en la exclusividad de sus contratos, 150 empleos directos y alrededor de 2.000 indirectos (la mayoría de puestos de trabajo son desempeñados por bachilleres recién graduads).
Sin embargo, la mejor apuesta de la compañía vino el 28 de octubre de 2009, cuando se listaron en la Bolsa de Valores de Colombia. Desde entonces, las acciones han estado al alza: han alcanzado cotizaciones de hasta $1.570, cuando su valor por título es de $560. “Cuando el mercado le paga a usted un precio por encima del valor en libros, es porque cree que usted seguirá haciendo las cosas bien”, asegura.
Y precisamente, con una nueva emisión de acciones por $100.000 millones, la bolsa se ha convertido en el mejor escenario para cimentar un plan de crecimiento con vista a 2015, y que incluye la construcción de un puerto de gran calado junto a la Refinería de Cartagena para importar combustible cuando el Gobierno libere los precios, como también crecer lo suficiente para obtener el 20% del mercado y ubicarse entre las 200 empresas más grandes del país.
“Cuando hay crecimiento económico, se necesita más combustible. Y en Colombia hay muchas cosas por hacer”, sentencia Sánchez, confiado en que el emprendimiento de Biomax se mantendrá en el tiempo.