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Los habitantes de Finlandia, en el norte de Europa, han encontrado en el café colombiano un nuevo aliado para paliar las frías temperaturas de la última semana, que por efecto de la lluvia se han ubicado entre los 5°C y los 10°C. Durante el primer trimestre de 2010, ese país le compró a Colombia miles de sacos del grano por valor de US$7,7 millones, un 83% más que las importaciones de los tres primeros meses de 2009.
También aumentaron los embarques de flores, productos agropecuarios y maquinaria, entre otros, con destino a Helsinki, así como también a muchos otros países que, en el pasado, se imaginaban demasiado lejanos para las exportaciones nacionales (ver recuadro).
La explicación es sencilla. Por una parte, y a pesar de la debilidad de euro y de los problemas de deuda en la aurozona, el mundo comienza a dejar atrás el fantasma de la crisis financiera mundial y vuelve a demandar los productos que había dejado de consumir.
Pero el aumento de las exportaciones a estos destinos exóticos, así como a los tradicionales (por ejemplo, en el primer trimestre las ventas a EE.UU. aumentaron 62% frente al mismo período de 2009) también obedece al plan de choque que el Ministerio de Comercio diseñó en el semestre pasado para hacerle frente al veto de Venezuela a los productos colombianos.
Las 11.000 citas de negocios organizadas por Proexport y la consecución de negocios en 27 nuevos mercados, con expectativas por valor de US$37 millones, hicieron que, mientras el comercio con Venezuela cayó 72,8% entre los primeros tres meses de 2009 y 2010, las ventas nacionales crecieran 19,1% en el mismo lapso.
Los contrastes son abrumadores. Mientras el petróleo y el ferroníquel hicieron que el intercambio aumentara 505%, en mercados como Paraguay, de volumen más reducido, el aumento del 74,3% aún es minúsculo. “El crecimiento de la economía china es muy grande. Está demandando recursos humanos y alimentos, y Colombia los tiene”, explica Hernán Vallejo, profesor de Economía de la Universidad de los Andes.
La meta del Gobierno para 2010 es aumentar aún más las cifras de crecimiento y los mercados con actividades comerciales en 15 países y créditos por $500.000 millones. “Esperamos que a finales del año hayamos reemplazado las exportaciones a Venezuela, en declive por el embargo comercial a nuestro país”, dijo el Luis Guillermo Plata, ministro de Comercio, en la presentación de este nuevo plan de choque.
Pero la felicidad no es completa porque Venezuela sigue siendo un mercado estratégico para Colombia. “Es cierto que estamos creciendo, pero sólo en los productos minero-energéticos (carbón y petróleo), pero no en aquellos bienes que le vendíamos a Venezuela”, asegura Saúl Pineda, director del Centro de Pensamiento en Estrategias Competitivas de la Universidad del Rosario.
En su criterio, productos vitales para el mercado nacional todavía no encuentran otros mercados: el calzado cayó 74% entre el primer trimestre de 2009 y 2010, al igual que los cosméticos (34,1%), confecciones (33,5%) y vehículos (95,5%). “En el sector automotor, el mercado interno ha reemplazado parcialmente a Venezuela. Pero no vemos ventas masivas de automóviles a Centroamérica”, concluye Pindeda.