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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, intentará esta tarde revitalizar la paralizada reforma para aumentar el control sobre Wall Street, aprovechando el aniversario del colapso de Lehman Brothers para impulsar importantes cambios regulatorios.
El mensaje de Obama, previsto para las 16:10 GMT, también abordará los planes para reducir la implicancia gubernamental en el sector financiero y pedirá a las empresas de Wall Street que asuman su responsabilidad y eviten conductas temerarias.
A las brechas en la regulación de los bancos y los mercados de capitales de Estados Unidos se les ha achacado la crisis de las llamadas hipotecas de riesgo y el caos financiero mundial desatado después de que Lehman Brothers se declarara en bancarrota el 15 de septiembre del 2008.
Obama y otros partidarios de la reforma financiera argumentan que las nuevas normas son cruciales para evitar otra catástrofe, pero el proceso regulatorio se ha visto frenado por la resistencia en el Congreso, lo que hace dudar de que el presidente vaya a poder poner en marcha la ley antes de final de año.
El presidente también intentará atribuirse la relativa calma que se ha establecido en los mercados tras la peor crisis financiera desde la Gran Depresión de la década de 1930.
Su batalla por reformar el sistema sanitario ya ha afectado su popularidad, por lo que espera recuperarla con las señales de que la economía está comenzando a mejorar.
El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, dijo la semana pasada en un comité del Congreso que aunque la economía sigue en dificultades, está mucho mejor que hace un año, y que el Gobierno podría comenzar a reducir una parte del apoyo masivo que dio a los mercados.
Y para sumar presión al intento de Obama de tratar de poner en marcha la revisión regulatorial está la cercanía a poco más de una semana de la cumbre del G-20, que tendrá lugar en Pittsburgh el 24 y 25 de septiembre.
Algunos de los pares de Obama desean que Washington se mueva más decididamente para reformar el aún vulnerable sistema financiero.
El foco puesto en la legislación sobre el sistema de salud ha ensombrecido el paquete de medidas regulatorias para el sector financiero que el presidente rebeló en junio.
Obama daría a la Reserva Federal nuevos poderes para monitorizar a las grandes firmas financieras que podrían representar un "riesgo sistémico" para la economía.
También podría establecer un proceso para que el gobierno federal tome el control y liquide firmas financieras en problemas y crear una nueva agencia regulatoria para productos como hipotecas, préstamos para automóviles y tarjetas de crédito.
Quienes impulsan un cambio en la regulación financiera desearían ver al presidente asumiendo una implicancia mayor en la legislación. "Corresponde al Gobierno y a los líderes legislativos insuflarle algo de vida a lo que queda del concepto de reforma", escribió el ex vicepresidente de la Fed Alan Blinder en una columna en el diario New York Times.
El asesor de la Casa Blanca Lawrence Summers dijo a periodistas que Obama estaba comprometido a hacer lo que fuera necesario para que la legislación avance. Pero posiblemente se necesite más que un discurso de alto perfil para que Washington se ponga de acuerdo sobre un plan.
Blinder y otros que apoyan reglas más estrictas temen que los legisladores encuentren más conveniente políticamente aprobar un paquete de medidas para una "reforma liviana" que no logrará proteger a la sociedad contra otra crisis.