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El segundo round entre Opaín y la Asociación del Transporte Aéreo en Colombia (ATAC), luego de la disputa por un depósito que el concesionario cobra a las aerolíneas (el monto acumulado asciende a los $2.400 millones) por operar en El Dorado, es la del arriendo del subsuelo para el funcionamiento de la red de hidrantes.
Por esta razón, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) abrió un proceso por incumplimiento contractual, pues a pesar de que la firma se comprometió a devolver los cobros efectuados por este concepto, según Gilberto Salcedo, presidente de la Asociación, no lo ha hecho.
¿Se mantiene en que el cobro del depósito que Opaín les hace a las aerolíneas es inconveniente?
La discusión no es si se debe hacer ese depósito, sino que debe haber otras alternativas, como una garantía bancaria o una póliza. Si a usted le piden $400 millones para guardarlos en una fiducia y solo se los devuelven cuando se acabe la operación en Colombia, uno podría pensar que nunca se los devuelvan, porque la mayoría de aerolíneas tienen vocación de permanencia. Además, el problema es que no les dan ni intereses ni rendimientos sobre ese dinero.
Opaín habla de una estrategia de desinformación de su parte, ¿qué responde?
Eso no hace parte de la actividad de un gremio tan serio como el nuestro, cuya preocupación central es la competitividad. Lo que hacemos es llamar la atención sobre una industria que es un apoyo transversal para la economía del país.
¿Están de acuerdo con el manejo de Opaín a El Dorados?
Vemos, sin duda, que la actuación de los concesionarios no contribuye al propósito de competitividad que debemos tener todos los que hacemos parte de esta cadena. Hay sobrecostos en muchos procesos.
Usted se ha quejado por la obra de la red de hidrantes. ¿Qué es lo que les incomoda del sistema?
Nos llama la atención que aun cuando esta red empezó a funcionar en agosto de 2014, hoy todavía no tenemos claridad de cuáles son los costos que hay detrás de esta construcción. Antes, cuando se hacía la carga de combustible por carrotanque, teníamos un costo por galón de aproximadamente US$5 centavos y ahora llegamos a una suma cercana a los US$9,15 centavos, más o menos un aumento del 83%, y lo mínimo que quisiéramos saber es de dónde proviene. Esa información no la tienen ni las aerolíneas, ni la Agencia Nacional de Infraestructura.
¿Y desde la ANI no se ha hecho algún proceso para solicitar esa información?
La ANI, que es la contraparte contractual de Opaín, abrió un proceso de incumplimiento.
¿Cuál es la irregularidad?
Con la construcción de esta red de hidrantes se instaló una tubería subterránea que triplicó las áreas objeto de arrendamiento y esto no es lo más grave, sino que se triplicaron en función del concesionario, que empezó a cobrar áreas de arrendamiento que estaban en el subsuelo. Y esto no se puede hacer, porque el subsuelo no hace parte del área concesionada, entonces Opaín tuvo que echar para atrás ese cobro.
¿Cuánto dinero tendrá que devolver Opaín por este concepto?
No tengo la precisión de cuánto es. El cálculo que tenemos es que quienes prestaban antes ese servicio en el aeropuerto tenían más o menos un área de 25 mil metros cuadrados y con la red de hidrantes pasaron a ser algo así como 75 mil metros cuadrados.
¿Qué le dicen a Opaín?
Nosotros llamamos la atención acerca de que en el ejercicio de este monopolio natural, porque en Bogotá no hay más aeropuertos, se necesita gran responsabilidad para operar la terminal aérea y no abusar de su posición de dominio.
Para los pasajeros, viajar en avión sigue siendo costoso.
La tarifa promedio se saca dividiendo el total de los ingresos de las aerolíneas por el total de pasajeros que se mueven al año. En los últimos tres años las tarifas han tenido una caída sostenida de un 10%. Si se hace un análisis de los precios por kilómetro recorrido por pasajero con respecto a Argentina, Chile, Brasil, Perú y Ecuador, nos encontramos con que es de US$0,14, el segundo menos costoso.