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Las proyecciones para la economía colombiana son menos alentadoras en algunos frentes que las que teníamos en diciembre. Los cambios se deben, entre otros factores, a la publicación reciente de datos como el PIB de 2025 y al aumento de 23,7 % en el salario mínimo que decretó el Gobierno de Gustavo Petro. Aunque el Consejo de Estado suspendió el incremento y le ordenó a esta administración expedir un nuevo decreto que aplicaría hasta que se tome una decisión de fondo, el presidente Gustavo Petro ha dicho que defenderá la cifra original. Incluso sectores empresariales han advertido las complejidades de cambiar el mínimo en este punto.
Esta semana, el DANE informó que el Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia creció 2,6 % el año pasado. La información de la entidad confirma que la economía se está recuperando después de dos años de crecimientos bajos (en 2023 el PIB creció solo 0,8 % y en 2024, 1,5 %), pero este dato estuvo por debajo de muchas expectativas. El Ministerio de Hacienda proyectaba un crecimiento del 2,7 %; Banco de Bogotá, Corficolombiana, Davivienda y Fedesarrollo esperaban 2,8 %; el Banco de la República estimaba 2,9 %, y Bancolombia, 3,1 %.
La sorpresa estuvo en el último trimestre del año. En ese periodo el crecimiento del PIB se ubicó en 2,3 %, mientras el consenso de los analistas predecía una cifra de 2,8 %. Particularmente sorprendió el desempeño del sector de agricultura, que en los últimos años ha impulsado el crecimiento económico, pero en el cuarto trimestre de 2025 cayó 0,4 %.
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Uno de los temas que más preocupan del crecimiento del PIB es qué tan sostenible puede ser teniendo en cuenta que, hasta ahora, el impulso lo ha dado, principalmente, el consumo y no la inversión.
Tras estos resultados, Davibank y BBVA Research estiman que este año el crecimiento económico será cercano al 2,8 %. Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá ajustó la proyección del 2,9 al 2,4 %; Bancolombia también hizo un ajuste a la baja, dejándolo en 3,2 %. Según la última información disponible, el equipo técnico del Banco de la República prevé un crecimiento del orden del 2,6 % para este año, menor a la expectativa que se tenía a finales del año pasado, que era 2,8 %.
Mientras las proyecciones de crecimiento se ajustan levemente a la baja, las de inflación han crecido en los últimos meses. En enero, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación anual de 5,35 %, un nivel superior al observado un año atrás, cuando la inflación se ubicaba en 5,22 %, y al del cierre del año pasado (5,1 %).
Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, dijo en entrevista con este diario que “los datos de enero de inflación son malos”, cercanos a los que esperaba la junta directiva después de las “sorpresas que hubo a finales del año pasado”. La inflación básica, sin alimentos ni bienes regulados, pasó de 5 % en diciembre de 2025 a 5,4 % en enero.
Lo que más destacó Villar es que las proyecciones a un año, por ejemplo para finales de 2026, se incrementaron de manera sustancial. “Las expectativas de inflación básica a diciembre de este año, que elimina el ruido de los alimentos y algunos productos regulados, que son volátiles, aumentaron al 6,7 % en enero desde el 4,6 % que estaba en diciembre. Un incremento de 210 puntos básicos en un mes. Si comparamos el dato del 6,7 % con la expectativa que se tenía en enero de 2025, el aumento es de 340 puntos básicos”, dijo el gerente.
Con las expectativas de mayor inflación también han aumentado las proyecciones sobre las tasas de interés. En enero, la junta directiva del Banco de la República las subió en 100 puntos básicos, hasta 10,25 %. Pese a las críticas del Gobierno de Gustavo Petro, Villar sostiene que la decisión fue “dolorosa, pero necesaria”. La inflación en el país lleva cinco años por fuera de la meta, que es 3 %.
A pesar de que algunas proyecciones muestran un panorama algo más turbulento, los datos crudos permiten ver una economía que se ha recuperado en varios renglones frente a los resultados de años recientes. Esto es una buena noticia por derecho propio. Pero a la vez encarna un lado negativo: el crecimiento se ve bien porque la barra estaba más baja. La pregunta de fondo es cómo contener la inflación y dinamizar la actividad de la economía por encima de los promedios que ha registrado en los últimos años: cómo escapar a la trampa de la inercia para aspirar a mayores alturas.
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