
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Muchos años atrás, la devaluación era el arma que esgrimían los exportadores para hacerse fuertes en el mercado externo, y algunos incluso sacaban pecho cuando lograban colocar mayores productos en el mercado internacional. Pero los tiempos han cambiado y un precio alto del dólar como el actual, que ha tocado el umbral de los $3.500, ya no impulsa las ventas externas de productos colombianos, sino que es motivo de preocupación entre los consumidores e inquieta a la autoridad monetaria y al propio Gobierno, así no lo admitan.
Sin embargo, en este escenario hay mucha gente que se beneficia en forma directa con la fortaleza de la divisa estadounidense, como algunos exportadores y quienes envían remesas a sus familias en el país.
Los analistas advierten que, en este panorama, la estructura de precios de la economía podría dar un giro importante que permitiría aumentar la presencia de otros sectores productivos y para ello el Gobierno deberá facilitar el camino a los nuevos actores de la economía. Pese a los avances en infraestructura vial y los tímidos pasos que se han dado en la modernización portuaria, el país sigue mostrando problemas estructurales que no permiten aprovechar el menor valor del peso.
El presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Javier Díaz, señala que, ante la perspectiva de un comercio internacional que crece muy poco, “con una demanda débil, vender afuera es mucho más difícil. La competencia se hace mucho más complicada”.
Recientemente, la Organización Mundial del Comercio (OMC) recortó la estimación de crecimiento del comercio internacional para este año a 1,2 %, y 2,7 % para el siguiente. Los pronósticos contrastan significativamente con las proyecciones de la organización en abril, cuando anticipaba un aumento de 2,6 % en el comercio mundial para 2019 y de 3 % para el próximo, reseña la agencia de noticias Bloomberg.
La Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) lanzó una alerta al decir que “el panorama del comercio internacional luce poco alentador para lo que resta de 2019 y 2020, debido al escalamiento de la guerra comercial entre Estados Unidos y China”. En esto concuerda el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (Mincit) al decir que la coyuntura global no es favorable para el crecimiento de las exportaciones colombianas.
El menor crecimiento de la economía de América Latina, según estimaciones de organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), “afecta la demanda externa y presiona a la baja los precios internacionales de los productos básicos. En el primer semestre del año, por ejemplo, el índice general de precios de los commodities se redujo 7,7 % respecto al mismo período de 2018, cuando crecían a una tasa de 16,2 %. Los precios de los alimentos también se redujeron en 6 % y solo los de petróleo cayeron 4,4 %, mientras los de los metales apenas crecieron 0,4 %”, destaca un informe del Mincit.
Debilidad del sector exportador
“Las exportaciones colombianas cayeron un 5 % anual en el trimestre finalizado en julio. El desempeño bajista continúa presionado por las ventas de bienes tradicionales como el café y el carbón. A su vez, las exportaciones no tradicionales se mantienen en negativo en términos trimestrales”, explica Carolina Monzón, jefa de análisis económico del Banco Itaú Colombia.
Con el actual nivel de devaluación, a un ritmo promedio del 12 % anual en la primera mitad de 2019, “se esperaba un repunte en las exportaciones colombianas”, dice un informe de ANIF en el que se advierte que las ventas externas de los productos colombianos retrocedieron 1,2 % anual en dólares FOB (libre a bordo) durante el primer semestre de este año, frente a un crecimiento de 15,1 % para similar período de un año atrás.
“No solo cae el componente de las exportaciones de commodities, sino también aquellas que deberían estar creciendo, como las no tradicionales (agro, industria y similares) descendiendo a ritmos del 1,1 % anual”, precisa el documento del gremio financiero.
El presidente de Analdex reitera que cuando Colombia vivió su enfermedad holandesa (ingresos de divisas de exportación de algún recurso natural) antes de 2014 centró sus exportaciones en carbón, petróleo, oro, ferroníquel y productos mineros energéticos y abandonó el resto de sectores. Recuperar eso es la tarea actual, pero eso no se hace de la noche a la mañana, explicó Díaz.
“La razón de la desaceleración se fundamenta en un menor ritmo de crecimiento de otras economías y la incertidumbre generada como consecuencia de la guerra comercial, que ha dificultado la expansión de las ventas al exterior aún con máximos históricos en tasa de cambio”, señaló Monzón, de Itaú.
Diversificar o morir
Para lograr la sonada diversificación exportadora y aprovechar el potencial exportador en los 13 tratados de libre comercio (TLC) existentes “deberá avanzarse más ágilmente en las reformas estructurales de tipo laboral y en la dotación de mejor infraestructura, para así ganar en competitividad en estos sectores”, señala el estudio de ANIF. Monzón sostiene que la reducción de los costos de transporte interno sigue siendo un reto.
El Gobierno dice que ha diseñado la estrategia Colombia Exporta, con la cual busca diversificar la oferta de productos exportables y aprovechar más los mercados de los países con los que se tienen acuerdos comerciales vigentes. Su meta es llegar a US$27.000 millones para 2022 en las exportaciones de bienes y servicios no minero-energéticos.