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Una de las primeras órdenes de Luiz Inácio Lula da Silva en su primer gobierno fue destinar el presupuesto necesario para adquirir dos microscopios atómicos. También inscribió a dos de sus mejores científicos en los más prestigiosos doctorados de nanotecnología del mundo.
Hoy, a la vuelta de ocho años, el país vecino es uno de los gestores mundiales, junto con Estados Unidos y Europa, en las normas que guían la investigación nanotecnológica.
Este es sólo uno de los ejemplos que el Gobierno colombiano busca aplicar para darle un vuelco a su industria y generar productos de valor agregado para competir con todos los países con los que ha firmado o negociar acuerdos comerciales.
Por esa razón, en un decreto expedido el pasado 3 de noviembre, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo reorganizó las funciones de entidades a su cargo y creó el Instituto Nacional de Metrología (INM), con el que busca garantizar que las medidas internacionales se apliquen, respeten y cumplan en todo el territorio; también tendrá que liderar el reconocimiento de Colombia como país que cumple con todas las disposiciones mundiales en la materia.
“Los mercados externos y los mismos consumidores le exigirán a Colombia que certifique y garantice que sus productos son buenos y seguros. Y para lograrlo, primero debemos garantizar un buen sistema de medición”, afirma Ramón Madriñán, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Organismos de Evaluación de la Conformidad (Asosec), el gremio de laboratorios, certificadoras y calibradoras que ha acompañado la creación de la nueva entidad.
Los casos externos demuestran que este tipo de políticas generan grandes beneficios: por cada dólar que EE.UU. invierte en actividades de medición, obtiene US$12 de retorno; asimismo, Europa destina 1,9% de su PIB y el mundo le regresa ingresos de entre el 2 y 7% del PIB.
Pero también existen riesgos, pues, hasta hoy, la legislación colombiana anula la validez de los certificados extranjeros y ordena su recertificación al entrar al país.
“Es una bomba de tiempo. Los países con los que Colombia está firmando acuerdos comerciales van a reclamar sus derechos y podrían interponer fuertes demandas”, advierte Oliverio Enrique García, presidente de la Asociación Colombiana de Vehículos Automotores (Andemos), quien propone la adopción de normas internacionales como la WP29, expedida por la ONU y que regula a la industria automovilística de Europa: “Es totalmente compatible con las normas estadounidenses, ¿por qué no va a serlo con la legislación colombiana?”.
Este obstáculo, que podría poner en riesgo el comercio internacional del país, será apenas uno de los más grandes que tendrá el INM.