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La presentación del Presupuesto en año electoral es, de por sí, un ejercicio delicado: la administración saliente pone sus cartas sobre la mesa acerca de cómo debe repartirse la bolsa del Estado, pero con recursos que se ejecutarán en el primer año de la administración entrante, que bien puede venir con prioridades o visiones del país y del Estado distintas.
Esto quizá nunca ha sido tan cierto como en el momento actual: la administración saliente de Gustavo Petro no ha presentado presupuestos ajustados a las realidades fiscales, pero le ha dado prioridad al gasto social, mientras que la entrante de Abelardo de la Espriella promete ortodoxia fiscal y un desmonte del alcance del Estado.
Aunque ambas visiones de país colisionan en sus puntos más esenciales, en la mitad del juego político hay realidades más allá de los discursos: el déficit fiscal podría cerrar el año en 7,4 % del PIB, de acuerdo con las cuentas del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF); Hacienda estima que cerraría en 5,3 %. La deuda, según el CARF, llegaría a 61 % del PIB en 2026, el registro más alto en la historia (los cálculos del Gobierno indican que quedaría en 58,9 %).
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Estos datos ponen sobre la mesa una conversación alrededor de cómo se manejan los ingresos del país, claramente, pero también cómo se acotan los gastos. Y, de cierta forma, ambos elementos comienzan a manifestarse en las cuentas del Presupuesto General de la Nación para 2027. A este tema hay que sumarle un elemento que no es menor: las tensiones que habrá en el Legislativo por las visiones de país y de Estado, que terminarán por moldear el resultado final del Presupuesto.
El miércoles, por tercera vez consecutiva, el Gobierno de Gustavo Petro radicó un proyecto de presupuesto que para quedar financiado necesita la aprobación de nuevos impuestos.
El Presupuesto General de la Nación 2027, radicado en el Legislativo en la noche del miércoles, tiene un monto de gastos por COP 575,7 billones, equivalente a 27 % del PIB. Sin embargo, los ingresos solo suman COP 545,5 billones, es decir, faltan COP 30,2 billones que dependen de la aprobación de recursos adicionales por parte del Congreso.
De los COP 575,7 billones de presupuesto, COP 367,7 se destinarán a funcionamiento, COP 118 a servicio de la deuda y COP 89,9 a inversión.
La semana pasada, el Ministerio de Hacienda del Gobierno Petro radicó su último intento tributario: una reforma para recaudar COP 21,9 billones. Sin embargo, Miguel Gómez, ministro de Hacienda designado por Abelardo de la Espriella, ya anunció que la propuesta de la nueva administración llegará al Congreso en septiembre.
Reconociendo las dificultades políticas para que el Congreso le apruebe nuevos impuestos a un gobierno saliente, Germán Ávila, jefe de la cartera, explicó que la tributaria radicada es un “mensaje” para la administración de Abelardo de la Espriella: si bien es necesario aumentar los ingresos, existen caminos para hacerlo sin afectar a las personas de menores ingresos ni tocar la canasta básica.
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¿Cómo se ve el presupuesto 2027 frente al de 2026?
El presupuesto vigente a junio de 2026 suma COP 555,8 billones. Si bien el año pasado el Congreso aprobó un monto de COP 546,9 billones (aunque desfinanciado en COP 16,3 billones), este año se adicionaron recursos en el primer semestre por los impuestos de la emergencia económica por el frente frío.
El Presupuesto General de la Nación para 2027 crecería 3,6 % frente al monto vigente de 2026, pero este aumento se explica, en buena medida, por el mayor costo del servicio de la deuda. Como porcentaje del PIB, el presupuesto pasaría de 27,5 % a 27 %.
El servicio de la deuda subiría de COP 100,4 billones a COP 118 billones, un incremento de 17,5 %. Dentro de ese rubro, el mayor aumento es el de pago de intereses, que crecería 27,6 %, al pasar de COP 68,8 billones a COP 87,7 billones.
En 2027, tanto el gasto de funcionamiento (COP 367,7 billones) como la inversión (COP 89,9 billones) crecerían apenas 0,5 % frente a 2026. El funcionamiento pasaría de representar el 18,1 % del PIB al 17,2 %, mientras que la inversión bajaría del 4,4 % al 4,2 %. En contraste, la deuda aumentaría de 5 % a 5,5 % del PIB.
Minas y Energía, el gran perdedor del presupuesto
Si se mira por sectores macro, el gran perdedor es Minas y Energía, que lidera el escalafón en baja de recursos tanto por monto total, como por inversión. En buena parte, este decrecimiento se explica por el recorte a la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), a la que le peluquearon casi 60 % de la asignación total de recursos entre el Presupuesto de 2026 y el proyecto para 2027 que presentó la administración Petro.
Este recorte es llamativo, si se tiene en cuenta que reactivar la exploración de hidrocarburos es una de las prioridades económicas de De la Espriella, quien, además, asegura que entrará en el mundo del “fracking”.
Sobre este último punto es importante recordar que el gobierno saliente radicó un proyecto de ley, justamente, para prohibir la explotación de fracking en el país.
Así que el pulso legislativo por cómo se seguirá avanzando en la transición energética, desde el lado de la explotación de hidrocarburos, comenzará a darse en el campo del presupuesto para 2027.
¿Qué propone la tributaria?
La última propuesta de impuestos de Petro recoge varios elementos que estaban en las leyes de financiamiento que se hundieron. El corazón de la reforma, según Ávila, son los cambios en el impuesto al patrimonio y en el impuesto a la renta.
En patrimonio, el objetivo es ampliar la base gravable, es decir, que más personas tengan que pagar (aún con el cambio, este tributo aplicaría solo para 105.332 contribuyentes, que equivale al 1,7 % del total de declarantes) y ajustar las tarifas.
En el impuesto de renta para personas naturales, entre otras cosas, se proponen incrementos en la tarifa para rentas líquidas superiores a 1.700 UVT, alcanzando una tarifa máxima de 41 % para quienes tienen ingresos superiores a 31.000 UVT. Además, el documento plantea una subida en la tarifa de ganancias ocasionales por rifas y apuestas, que pasaría del 20 % al 30 %.
Para empresas, el Gobierno propone igualar la sobretasa del sector carbón con la de petróleo; implementar una sobretasa al sector financiero de 15 puntos porcentuales para una tarifa total del 50 % (actualmente la sobretasa es de 5 puntos porcentuales) y crear un impuesto especial para la extracción de petróleo crudo y carbón.
En cuanto a IVA, la iniciativa radicada la semana pasada propone aplicar la tarifa del 19 % a los juegos de suerte y azar operados por internet, a los vehículos híbridos (que actualmente pagan un IVA del 5 %), así como a los licores, vinos aperitivos y similares. Además, aumentaría gradualmente el IVA en distintas etapas de la cadena de producción de la gasolina y diésel.
Lea: El último intento tributario del Gobierno Petro: así busca recaudar COP 21,9 billones
El fantasma de los presupuestos pasados
La apuesta de financiar parte del presupuesto con nuevos impuestos no es nueva. En los dos años anteriores, el Gobierno Petro siguió la misma fórmula y los resultados complicaron las cuentas fiscales.
Para el presupuesto 2025, la administración Petro propuso un monto de COP 523 billones, que necesitaba COP 12 billones de una ley de financiamiento. En esa ocasión, el presupuesto no recibió el visto bueno del Legislativo y la propuesta para aumentar impuestos se hundió. Al final, el Gobierno expidió las cuentas de 2025 por decreto y, más adelante, hizo un ajuste de COP 12 billones (por la ley de financiamiento que se hundió), dejando el presupuesto en COP 511 billones.
Un año después, el 29 de julio de 2025, el Ministerio de Hacienda radicó el proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2026 por COP 556,9 billones, atado a una ley de financiamiento con la que buscaba recaudar COP 26,3 billones. Sin embargo, tras un acuerdo con el Congreso, tanto el monto del presupuesto como el de la reforma se redujeron en COP 10 billones, hasta COP 546,9 billones y COP 16,3 billones, respectivamente.
Finalmente, el Congreso le aprobó al Gobierno Petro el presupuesto para 2026, pero hundió la ley de financiamiento, dejando un hueco en las cuentas de este año.
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