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La mejor comparación es con la navegación. El trabajo de los analistas es navegar por los mares en nombre de nuestros clientes. Un buen marinero conoce los mares, las mareas y el ciclo lunar, debe saber cómo leer los gráficos, el clima y el cielo.
En otras palabras, un analista no debe saber el futuro; su trabajo está en reconocer la tendencia de la variable que pronostica, las fuerzas desestabilizadoras y sus ciclos.
Dentro de este marco, la tendencia principal del peso-dólar en los últimos 10 años ha sido a la baja, al igual que el resto de monedas de la región, explicada por el posicionamiento de Brasil, Perú, Colombia y Chile en la economía mundial.
Las mareas secundarias que desde 2009 han estabilizado la moneda entre $1.750 y $2.050 han sido: 1) las intervenciones de los gobiernos y bancos centrales, 2) los períodos de incertidumbre mundial y 3) una fuerte estacionalidad al alza al finalizar el año.
Dicho esto, nuestro plan de navegación para el resto de 2012 es una caída del dólar hasta los $1.700-$1.750 antes de octubre, gracias a que los gobiernos regionales han hecho una pausa en la lucha contra la revaluación (en especial Brasil) y a que por primera vez en la historia local una crisis de petróleo no tuvo efectos alcistas en la moneda (el WTI cayó 30% en tres meses). Después esperamos que la estacionalidad de fin de año, que en los últimos tres años ha subido la tasa $200 entre octubre y diciembre, acerque la divisa a $1.850.
* Felipe Campos, analista de Alianza Valores.