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El estado libre asociado a Estados Unidos incumplió por primera vez con el desembolso de una parte de su deuda, solo pagó US$628.000 de los US$58 millones que debía liquidar el pasado lunes.
Puerto Rico es el tercer estado con mayor deuda de Estados Unidos, solo superado por California y Nueva York. Por mucho tiempo sus bonos atraían inversionistas porque eran exentos de impuestos, pero ahora están pagando las consecuencias de sus finanzas insostenibles, tras provocar una fuerte desvalorización de estos activos en el mercado americano.
El gobernador de Puerto Rico, Alejandro Padilla, está batallando para reestructurar más de US$72.000 millones. El funcionario les ha pedido a los tenedores de los bonos de deuda que “se unan al proceso de sacrificio que deberá hacer la nación para hacer frente a la actual crisis económica”.
Desesperado por mantener los niveles de liquidez dentro de la economía puertorriqueña, Padilla ordenó detener las transferencias de un fondo de más de US$13.000 millones que se destinaba para cumplir con las obligaciones de deuda de la nación.
Frente a esto Richard Larkin, director de análisis crediticio de la firma Herbert J Sims & Co, explicó por medio de correo electrónico que “la estrategia del Gobierno de Puerto Rico es el primer paso para un suicidio financiero. Es evidencia de una completa negligencia de esta administración, incapaz mantener la solvencia de su economía”.