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El Gobierno quiere terminar de tejer el Sisbén IV, el programa que mejorará la información para la focalización de los programas sociales, entre otros asuntos.
Para que las ayudas lleguen verdaderamente a la población de menores ingresos se requiere acelerar la actualización del sistema, que deberá entrar en operación en marzo de este año.
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Sin embargo, este plazo muestra un año de atraso en el sistema, que debería haber estado listo en enero de 2020, justo meses antes de que la crisis sanitaria originada por la pandemia del COVID-19 sacudiera los cimientos de la economía local y mundial.
Luis Alberto Rodríguez, director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), señaló que se venía cumpliendo el cronograma para entregar el Sisbén IV en el tiempo previsto, se estaba cumpliendo con entre el 60 y 70 % el barrido de la información, pero la crisis sanitaria retrasó la programación. En 2017, la tarea se hizo en 189 municipios, un año después cubrió 302 y en 2019 se llegó a 570. Pero el año pasado apenas se logró realizar el trabajo de recolección de información en 39 municipios.
Las encuestas diseñadas y el levantamiento de la información para el cambio comenzaron en 2017. En ese año estaba previsto el levantamiento de la información de los hogares en 232 municipios. En 2018, el barrido tenía que cobijar a más de 358 adicionales y los restantes 512 estaban programados para 2019.
El Sisbén es una base de datos específica de los colombianos y corresponde a Planeación Nacional llevar el registro y coordinar con otras entidades para que con esa información, entre otros asuntos, se puedan focalizar los beneficios de los programas sociales. Una de las razones para llegar a la actualización del Sisbén es que entre el 72 y 74 % de la base no se actualiza por lo menos desde 2011.
“Es necesario actualizarlo para mejorar la información para la focalización de los programas sociales”, explicó el Departamento Nacional de Planeación (DNP). La focalización del gasto social admite priorizar la población con mayores necesidades económicas y sociales, así como permite mayor eficiencia del gasto, precisa un documento del Gobierno.
Con el nuevo Sisbén IV se busca incorporar la georreferenciación de los hogares durante la recolección de información y el desarrollo de una encuesta que permitirá calcular el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) a escalas municipal, departamental y nacional, se señala en el documento.
Las mejoras en focalización del gasto social son uno de los grandes retos de buena parte de Latinoamérica, según una reciente publicación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). “Muchos de los gastos situados bajo el paraguas del gasto social no llegan a los pobres y vulnerables. Por ejemplo, cerca de tres cuartas partes de los subsidios energéticos llegan al 60 % más rico de la población”, se lee en la investigación del BID.
Entre las novedades del nuevo Sisbén está el cambio de recolección de los datos del papel a dispositivos móviles de captura para aumentar la calidad de la información, aseveró Rodríguez.
Siempre se ha pretendido que el Sisbén refleje el puntaje que de verdad merece cada persona registrada en el sistema para que pueda acceder a los beneficios de los programas sociales. No se han podido cerrar del todo las fisuras por donde se cuelan personas inescrupulosas que acceden a subsidios sin tener la necesidad ni el derecho a obtenerlos. Ese proceder resta oportunidad a los colombianos más vulnerables para obtener los beneficios de más de 20 programas, como Familias en Acción, Jóvenes en Acción, Adulto Mayor, entre otros. En un ajuste hecho en el pasado reciente se detectaron por lo menos 390.000 “colados” que tenían puntajes bajos para la realidad económica y social de su entorno.
Para tratar de depurar el sistema de los “colados”, Planeación Nacional hace cruces con bases de datos del Fosyga (Fondo de Solidaridad y Garantía ) y de la Unidad de Gestión de Pensiones y Parafiscales (UGPP).
Otro de los filtros propuestos (por el entonces director del DNP, Luis Fernando Mejía) tenía que ver con establecer un cruce entre el estrato y Sisbén. “El país tiene que moverse hacia una focalización, que sean las condiciones del hogar y no del estrato socioeconómico. El estrato es una cosa muy atípica en el mundo. En el corto plazo es difícil, porque es fundamental para el pago de los servicios públicos. Hay que hacer una transición. Por ahora lo que sugerimos es una combinación entre el estrato y el puntaje del Sisbén”, indicó en su momento Mejía, cuando aún era la cabeza del DNP.
Teniendo en cuenta los efectos de la pandemia sobre la pobreza y el desempleo, es posible que el puntaje de un hogar se vea afectado ante la pérdida del puesto de trabajo de alguno de sus miembros, lo que le podría permitir acceder a mayores beneficios del Estado.
La reforma aprobada del Sisbén va a permitir calcular el puntaje de manera diferenciada entre territorios. Hay un cambio de enfoque: se pasa de uno centrado en las condiciones de vida a uno que permite aproximarse a los ingresos de los hogares y a sus condiciones de vida, según el DNP.
Al efectuar la depuración de las bases del Sisbén se detectan datos sorprendentes. Cifras de 2016 mostraron que por los menos 160.000 personas fallecidas aún recibían ayudas sociales. En otros casos, unos 136.000 colombianos con altos ingresos estaban recibiendo subsidios.
Cifras para corregir
Varias inconsistencias se han detectado en las bases de datos del sistema que permite entregar las ayudas de los diferentes programas sociales. En 2016 se había encontrado que en 63.000 casos hubo modificaciones en el tipo de vivienda y hubo 24.000 cambios injustificados en variables sensibles.
Para 2015, la inversión realizada en colombianos identificados a través del Sisbén ascendió a $25 billones. Unos 32 millones de beneficios fueron entregados mediante la focalización de los programas usando el sistema de beneficio que contempla alrededor de 20 programas sociales.
La depuración del Sisbén ha permitido arreglar unas 270.000 inconsistencias de todo tipo desde 2015. El nuevo sistema pasa de reconocer tres zonas para la definición del modelo a 64, lo que permite la diferencia de los territorios en su capacidad de mercado laboral y su posibilidad para generar ingresos.