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El dato de inflación de marzo llegará con varias preguntas de fondo para la economía colombiana. Este jueves 9 de abril, hacia las 6:00 p. m., el DANE divulgará el IPC con el que se cerrará el primer trimestre del año, en un momento en que el mercado intenta establecer si la moderación de febrero fue apenas un alivio transitorio o el inicio de una desaceleración más firme. Las proyecciones, por ahora, se inclinan por un repunte.
El retrovisor hacia febrero
Aunque la inflación anual bajó en febrero a 5,29 % frente al 5,35 % de enero, varios análisis coincidieron en que la mejora fue insuficiente. De hecho, buena parte de la discusión no estuvo en el dato general, sino en lo que seguía ocurriendo dentro de la canasta.
Una de las señales que más preocupación dejó fue la de los servicios. De hecho, la inflación de este grupo pasó de 6,33 % en enero a 6,45 % en febrero. El impulso estuvo, sobre todo, en rubros en los que la mano de obra pesa de forma importante, como las comidas en establecimientos y el servicio doméstico.
Esa fue una de las razones por las que varios analistas advirtieron que el alivio de febrero no bastaba para cantar victoria y que todavía es incierto el impacto que tendrá la subida histórica del salario mínimo (23 %) en el costo de vida.
Así mismo, hay que hablar de la inflación básica, un indicador que excluye componentes más volátiles (alimentos y regulados) y que el Banco de la República sigue de cerca para sus decisiones sobre su tasa de referencia y, por consiguiente, del valor del dinero en Colombia.
De acuerdo con lo dicho por Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, en la más reciente decisión de política monetaria del Emisor (el pasado 31 de marzo), la inflación básica se ubicó en 5,4 % en enero y subió a 5,5 % en febrero, por encima del 5 % observado al cierre de 2025.
Villar resaltó, precisamente, que tanto la inflación general como la subyacente seguían en niveles más altos que los vistos al final del año pasado.
Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Bancolombia, advirtió incluso que una inflación básica en 5,5 % (en febrero) marcó su nivel más alto desde septiembre de 2024, una señal de persistencia en las presiones alcistas en el costo de vida.
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La categoría que sí mostró un alivio más claro fue la de regulados. Según ANIF, este componente pasó de 5,5 % en enero a 4 % en febrero. Allí influyeron la mejora en electricidad por la caída del precio en bolsa gracias al nivel de los embalses, la reducción de COP 500 en el galón de gasolina y un efecto base en gas domiciliario, luego de los aumentos que se habían registrado en febrero de 2025 en varias ciudades.
Así están las expectativas
Tras la sorpresa de febrero, cuando la inflación anual bajó a 5,29 % y quedó por debajo de lo esperado por los analistas, las proyecciones para marzo apuntan en otra dirección. En lugar de una nueva moderación, el mercado anticipa que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) habría vuelto a acelerarse, con estimaciones que lo ubican entre 5,46 % y 5,52 % en marzo de 2026, frente al mismo mes de 2025.
- La Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo prevé una inflación de 5,46 % para marzo.
- Asobancaria, por su parte, la sitúa en 5,49 %
- Bancolombia anticipa una variación anual de 5,52 % y una inflación mensual de 0,74 %.
Así las cosas, las proyecciones están relativamente en la misma tónica: que la leve mejora de febrero no habría tenido continuidad en marzo.
Qué ha dicho el Banrep sobre la inflación
El Banco de la República ha mantenido una postura estricta frente a la inflación. Para la junta directiva, el problema no está solo en el comportamiento del dato general en un mes específico, sino en la persistencia de presiones que siguen apareciendo en variables que el Emisor observa de cerca, como la inflación básica y las expectativas de precios.
De acuerdo con lo explicado por el gerente Leonardo Villar, la preocupación del Banco pasa porque la inflación subyacente no ha mostrado una corrección suficiente y porque las expectativas para el cierre de 2026 continúan en niveles elevados.
Aunque estas últimas mostraron una reducción marginal entre las encuestas de enero y marzo, al pasar de 6,4 % a 6,3 %, siguen lejos de una convergencia clara hacia la meta. Para finales de 2027, además, la mediana se mantuvo en 4,8 %, todavía por encima del objetivo de largo plazo del Emisor.
Esa es la lógica detrás de los dos aumentos consecutivos de 100 puntos básicos por parte del Emisor que llevaron su tasa de interés a 11,25 %.
La visión del Gobierno
La lectura del Gobierno ha sido distinta a la del Banco de la República. El presidente Gustavo Petro ha sostenido que la inflación no responde hoy a un exceso de demanda que deba enfriarse con mayores tasas de interés, sino a choques de oferta, especialmente en alimentos.
El mandatario ha señalado que las presiones sobre los precios vienen de factores como la guerra en Irán, que ha empujado al alza el petróleo y, con ello, los costos de fertilizantes e insumos importados, así como de la emergencia climática que afectó al país en los primeros meses del año.
Desde esa óptica, el problema inflacionario actual no tendría su origen principal en un sobrecalentamiento de la economía, sino en mayores costos de producción y en dificultades de oferta.
Por eso, el Gobierno ha cuestionado la respuesta del Banco de la República. Petro ha insistido en que una política monetaria más restrictiva no ataca la raíz de esas presiones y, en cambio, termina afectando la actividad productiva.
En esa línea, anunció subsidios a fertilizantes producidos en Colombia, créditos con tasas compensadas para el sector agropecuario, la pequeña y mediana industria y alivios para zonas golpeadas por el frente frío que golpeó a ocho departamentos del país. Todo esto con la idea de contener nuevas alzas en los alimentos.
En contexto: Petro anuncia ayudas al agro para contener alza de alimentos por guerra en Irán
Ese diagnóstico coincide parcialmente con un punto que también ha mencionado el propio Emisor: que la guerra en Irán puede generar presiones adicionales sobre la inflación en Colombia. Según advirtió el Banrep, el conflicto podría encarecer bienes básicos como el gas y los fertilizantes que el país importa en montos significativos, lo que a su vez podría acentuar las presiones inflacionarias durante este año.
Así, el dato de marzo no solo mostrará cómo cerró el primer trimestre para la inflación en Colombia. También servirá para poner a prueba varias tesis sobre el comportamiento de los precios, en un momento en que el Gobierno, el mercado y el Banco de la República no están leyendo de la misma manera lo que viene ocurriendo con el costo de vida.
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