
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El aroma del pollo asado en la calle y el sabor del huevo en el desayuno —frito, cocido, revuelto o con aliño— es parte de la cotidianidad de los colombianos. Estos son dos ingredientes fundamentales en la dieta del país porque representan el 60 % de las proteínas que compran los hogares.
Muestra de ello es que en 2025 se consumieron 366 huevos por persona, es decir, uno por día. Mientras que en la carne de pollo hubo un consumo per cápita de 37,8 kilogramos, de acuerdo con la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi). Ambos datos son los más altos desde que se tiene registro.
Aunque son alimentos tan cotidianos que se vuelven paisaje, detrás de ellos está el trabajo sostenido del sector avícola, que no ha hecho más que incrementar su producción. También se ha encargado de garantizar un abastecimiento a precios competitivos y que, en ocasiones, han estado por debajo de lo que cuesta producirlos.
Razones sobran para explicar por qué se consumen tanto estos productos en el país. Pero algunos motivos tienen que ver con sus mejores precios frente a otras fuentes de proteína animal, un alto valor nutricional y el aumento de campañas sobre sus beneficios, en palabras de Jaime Alberto Rendón, director del Centro de Estudios e Investigaciones Rurales (CEIR) de la Universidad de La Salle.
Si el consumo va bien, la producción está mejor. El año pasado el sector avícola registró la mayor cifra de su historia con 3,2 millones de toneladas de proteína y una tasa de crecimiento de 9,1 % respecto a 2024. Se registraron 9.402 millones de unidades de huevo y 2 millones de toneladas de pollo, de acuerdo con Fenavi. El valor total de la producción alcanzó los COP 44,5 billones y la actividad aportó una cuarta parte del Producto Interno Bruto (PIB) pecuario del país.
“El 100 % del pollo y el huevo producidos en Colombia se consume. No se pierde nada. En el caso del huevo, desde 2020 la producción ha crecido 38 % por la entrada de cerca de 800 pequeños y medianos productores. Eso generó un aumento de oferta y una caída en precios desde junio del año pasado”, asegura el presidente del gremio, Gonzalo Moreno.
🐔 Los picotazos que sortea la avicultura
Pese a los buenos números, son varios los retos que tienen que enfrentar los productores para alimentar a los colombianos. Los insumos, costos, transporte y la bioseguridad de las aves son apenas algunos.
Respecto a los insumos, el sector ha buscado reducir la dependencia que tiene de las importaciones para abastecer el alimento de los pollos y gallinas, que está compuesto en su mayoría por maíz y soya. Y aunque compran toda la producción local a precios del mercado internacional, no es suficiente para cubrir los volúmenes necesarios.
Las importaciones de maíz amarillo del sector avícola fueron de 973.619 toneladas, lo que representó una participación aproximada de 15,8 %, entre enero y octubre de 2025. Mientras que la compra fue de 3.031 toneladas del cultivo nacional para el año pasado.
En el mismo periodo de 2025, las importaciones totales de soya para la actividad pecuaria fueron de 162.098 toneladas, equivalentes a aproximadamente 31,7 % del total que ingresó al país. Y la compra doméstica fue de 3.852 toneladas de soya durante el año.
Las cifras de la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce) evidencian la dependencia del sector avícola en las compras externas de ambos granos, que son la base de los alimentos balanceados. “La participación del grano nacional en el abastecimiento de esta industria es inferior a 1 %, lo que refleja una desconexión estructural entre la producción agrícola del país y la demanda de la principal industria consumidora de estos granos”, resalta Arnulfo Trujillo Díaz, gerente de Fenalce.
La alimentación de las aves representa entre el 70 % y 80 % de los costos totales. Por ser de tanto peso, es un riesgo que los insumos queden al vaivén del mercado internacional. La experiencia muestra que las guerras entre países —como lo es la de Rusia y Ucrania— o las complicaciones logísticas pueden alterar la cadena de suministro y el abastecimiento. Cualquier sobresalto puede derivar en mayores precios para el consumidor final.
Otro reto importante es el de las vías, tanto para los productores pecuarios como para todo el agro, siendo justos. A esto se le suma la tendencia de que las granjas avícolas cada vez se alejan más de las zonas urbanas por la presión sobre el suelo rural, lo que aumenta los costos logísticos, en palabras de Moreno. Además, la actividad se desarrolla en 676 municipios, casi el 65 % del país, por lo que las distancias y la seguridad física complican la producción y distribución.
Ese es uno de los obstáculos recurrentes para Adriana Díaz, que produce huevo comercial rojo en el oriente del Tolima y lo comercializa en la región del Sumapaz. “A pesar de que estamos a tres horas de Bogotá, parece que viviéramos en la jungla porque las carreteras se ponen intransitables”, expresa. A lo anterior se le suman los bloqueos y derrumbes que generan sobrecostos y hasta pueden poner en peligro a las aves si llegan a quedarse sin alimento.
Finalmente está el reto de asumir nuevos costos en la mano de obra. El sector, que genera unos 350 mil empleos, ahora debe enfrentar incrementos en el salario mínimo (23 %), el costo de las horas extras, dominicales y la reducción de la jornada laboral.
Nicolás Vásquez, gerente de Pollo Olympico, cuenta que en la empresa trabajan las 24 horas del día, por lo que el sobrecosto puede ser muy significativo. Para los productores es muy difícil trasladar esos extras a los consumidores, pues se debe hacer de manera gradual durante varios meses. Así evitan un choque brusco que reduzca el consumo de la carne de pollo. Todo esto los obliga a buscar “ser más eficientes” con sus procesos.
🍳 Con un precio estrellado
Si bien pertenecen al mismo subsector, la producción de ambos alimentos (pollo y huevo) tiene sus particularidades. Para el caso del huevo, el arranque de 2026 ha sido difícil en términos de rentabilidad. Se trata de un efecto de la temporada de inicio de año que es cuando cae el consumo, pero esta vez ha tenido un impacto mayor porque también hubo más producción.
La ecuación es sencilla: más oferta que demanda es igual a una caída de precio. En 2025, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) estableció que el huevo bajó de precio en un -2,51 %, respecto a diciembre de 2024.
El problema es que este negocio suele manejar márgenes muy estrechos, en los que se gana entre COP 10 y COP 20 por unidad, por eso la reducción del precio hace que los avicultores trabajen a pérdidas. A finales de enero, dicha situación llevó a los productores de Santander y Cundinamarca a realizar protestas y bloqueos en las vías para pedirle ayuda al Gobierno.
El Ministerio de Agricultura respondió con medidas en varios frentes. El primero es sanitario, con el desarrollo de jornadas de capacitación dirigidas inicialmente a productores de algunos municipios, y programas piloto de certificación. Y el segundo es comercial, con el que se busca estabilizar la dinámica de oferta y demanda del sector avícola; el Gobierno comprará excedentes estacionales de más de tres millones de huevos a pequeños productores de ambos departamentos.
Aunque el diálogo en Cundinamarca y Santander sigue abierto, el problema es generalizado. Hubo pequeños agricultores que quebraron y cerraron granjas porque estaban trabajando a pérdida. Díaz cuenta que producir un solo huevo le cuesta COP 350, por lo que necesita que la cubeta no valga menos de COP 10.500. Sin embargo, se la estaban pagando entre COP 6.000 y COP 7.000.
“Nosotros llevamos una buena administración y guardamos de las vacas gordas para las flacas. Afortunadamente, el precio comenzó a reaccionar y subir, pero seguíamos así dos meses más y nos quebrábamos”, relata la productora. Para ella, una de las alternativas es que crezcan las exportaciones de las grandes empresas y eso deje un espacio para que los pequeños productores atiendan la demanda doméstica.
Pero no es tan sencillo. El presidente de Fenavi destaca que el año pasado se exportaron más de 40 millones de huevos, lo que no representa ni un día de producción. Y tampoco hay mucho mercado en la región al cual llegar con el huevo, pues en los demás países también tienen bastante oferta y, por ende, precios bajos. Incluso Estados Unidos tiene hoy el menor valor por unidad de los últimos 25 años. La coyuntura es regional.
Moreno también descarta la idea de establecer un precio mínimo para el producto, ya que este lo determina el mercado. Fijarlo “sería un error porque estamos en un ciclo de alta producción y bajos precios. Además, ningún productor tiene más de 10 %, así que el mercado es perfectamente competitivo. Desde hace año y medio advertimos que sucedería. Ahora las decisiones de producción marcarán los próximos movimientos de precio”, subraya el líder gremial.
🍗 ¿Quién pidió pollo?
La perspectiva para los productores de pollo es diferente, porque vienen de unos buenos años debido a que la oferta de la carne ha estado limitada por la disponibilidad de huevo fértil y eso les ha dado un precio estable, según el gerente de Pollo Olympico. El incremento del valor de la carne de aves fue de 2,78 % para 2025, frente a diciembre de 2024, de acuerdo con los datos del DANE.
Para 2026, aunque es un mercado similar, puede haber más oferta y —en consecuencia— podrían bajar los precios. “Vemos con preocupación la situación económica del país, así que seremos cautelosos con nuestro crecimiento”, dice Vásquez.
Y añade que este también es un negocio de amplios volúmenes con apretados márgenes de ganancias. En parte se debe a que los productores han buscado ser más eficientes para lograr un precio competitivo; así lograron que el pollo pasara de ser un alimento de lujo a uno cotidiano.
Pese a los retos, Vásquez considera que hay oportunidades destacadas por ser “un producto ganador” con mucho campo de expansión. Hay países que consumen más de 50 kilos per cápita, por lo que se puede subir más en el país.
🐣 Para coger vuelo
El panorama muestra que la producción de huevo y pollo crece de manera sostenida y estable. Por eso los esfuerzos del sector están enfocados en mantener los buenos resultados y aumentar el consumo.
“Se están buscando admisibilidades fitosanitarias en distintos comercios a nivel mundial. En octubre del año pasado se dio la primera exportación de pollo a Japón y esperamos que se puedan abrir más destinos. Es un sector en crecimiento que debe tener el respaldo suficiente para poder ganar la carrera a otros orígenes”, apunta Javier Díaz Molina, presidente ejecutivo de Analdex (Asociación Nacional de Comercio Exterior).
Desde Fenavi esperan que en 2026 el huevo mantenga su producción y que el pollo crezca entre un 3 % y 4 %. “El país es altamente competitivo y queremos seguir abriendo mercados. Con la carne queremos llegar a Asia y Medio Oriente, donde valoran cortes como garras y alas. Con el huevo, buscamos seguir aumentando nuestra presencia en los países del Caribe, aprovechando que tenemos una ventaja con el puerto de Cartagena”, proyecta Moreno.
Desde el gremio aseguran que Colombia es el décimo productor avícola del mundo, por lo que todavía queda mucho campo para que el sector siga creciendo en el mercado nacional e internacional.
💰📈💱 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias económicas? Te invitamos a verlas en El Espectador.