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“A las ciudades que tenemos hay que reintroducirles naturaleza”. Con esta frase Alex Steffen, experto estadounidense en renovación urbana, conocido como el diseñador de las ciudades del mañana, definió la tendencia que tendrán hacia el año 2050.
Y es que llegar hasta ese año es un largo recorrido, el cual está dispuesto a caminar no sólo diseñando, sino compartiendo sus ideas sostenibles, que no se dispersaron bajo el calor de la carpa sofocante que albergó a los participantes en la segunda Feria de Inversión Inmobiliaria (Fidi). Con un auditorio acalorado, Steffen no dejó pestañear a los asistentes, quienes mostraron su interés por conocer cómo será una ciudad del futuro.
Pero no mostró bocetos de metrópolis circundadas por autos voladores, sino ciudades más densas con edificios muy altos y rodeados de mucha naturaleza. Porque construir las ciudades del mañana, para no ser tan futuristas y para contribuir con el medio ambiente, no es sólo pintar de verde todos los bocetos y planos de nuevos proyectos, sino de ser incluyente con un elemento que se cambió por cemento, explicó.
“Porque la renovación urbana no es sólo coger las edificaciones viejas y destruirlas, sino extraer las que tienen algún valor arquitectónico y potenciacilarlas en medio de nuevos edificios, que se conviertan en motor de desarrollo”, recalcó insistentemente.
Un ejemplo claro de lo que puede ser una ciudad del mañana, y que desde ya se puede empezar a construir, es Vancouver, Canadá, donde los edificios se erigieron y compartieron paredes, es decir, juntaron más edificaciones para permitir que más personas vivieran allí, lo que representaría menos consumo de energía en el esfuerzo de convivir en comunidad.
Porque “comunidad es la palabra clave de la renovación urbana. Y es que renovación urbana no es ampliar las vías, sino hacerlas más amigables, es decir, que la gente pueda caminar y que se cambie el sistema de transporte, que se use menos el auto”, puntualizó.
Pero lo que hoy está pasando en el mundo es que todos quieren regresar al centro de las ciudades, punto donde nació la urbe y se desarrolló hasta terminar aislado y convertido en el lunar al que nadie quiere volver.
Y eso pasa con el centro de Bogotá, un lugar en al que muy pocas quieren estar por gusto y que tienen que ir por obligación. Ese centro que se transformará en un nuevo polo de desarrollo al que nadie quiere escapar. Por esta razón es que Sergi Balaguer, uno de los más reconocidos arquitectos de España, diseñó el edificio BD Bacatá, que estará en el corazón de Bogotá.
Balaguer considera que este proyecto, como ha ocurrido en ciudades como Barcelona, se convertirá en la pieza fundamental del desarrollo y renovación del centro de la ciudad. “Cuando el proyecto se convierte desde su diseño en un ícono para la ciudad, detener esta expectativa es muy complicado y más cuando se podría convertir en la torre más alta de Suramérica”, aseveró.
Nuestra experiencia en renovación nos hace pensar que edificios como este son el punto de partida para que las comunidades, la empresa privada y los organismos gubernamentales puedan contribuir en la construcción de las ciudades del mañana, explicó Balaguer.
Entre tanto, Rodrigo Niño, de Prodigy Network, señaló que la construcción de edificios en zonas deprimidas, como ocurrió con la torre Trump Soho Nueva York, le permitió a este sector potencializar su actividad y hoy es una de las zonas más exclusivas de la ciudad. Y eso es lo que va a pasar con la construcción de los tres proyectos en el corazón de Bogotá.