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La tercera jornada de debate de la reforma laboral en la plenaria del Senado prometía ser la última, luego de que se conocieran algunos puntos de acuerdo entre senadores de varios partidos y el Gobierno.
Sin embargo, la sesión, que arrancó pasadas las 2:00 p.m. (con una citación inicial de 11:00 a.m.) fue levantada poco después de que el reloj marcara las 6:00 p.m. con apenas siete artículos examinados de los 19 que estaban pendientes por pasar a votación de la plenaria.
Sobre la discusión del lunes pesaron algunos elementos en contra, si se quiere. El primero, el quiebre en algunos de los acuerdos que fueron logrados durante el fin de semana, pero también las sombras sobre el pronóstico de evolución médica del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, quien debió ser intervenido de urgencia este lunes nuevamente.
Después de conocerse un parte médico por parte de la Fundación Santa Fe, que calificaba la condición del senador como “extremadamente crítica”, los senadores del Centro Democrático salieron del recinto, así como otros legisladores de partidos como el Liberal.
El debate estuvo a punto de ser levantado sobre media tarde, pero Efraín Cepeda, presidente del Senado, prefirió seguir avanzando con parte del articulado que no representara mayores problemas. Antes del debate de este lunes restaban por revisar 19 artículos, vale la pena recordar, incluyendo los más críticos de toda la iniciativa (que cuenta con 77 artículos en su ponencia mayoritaria).
¿Cómo va la aprobación de la reforma?
Para entender este punto vale la pena hacer un breve recuento de los acontecimientos de la semana pasada, pues ayuda a entender cómo han ido cambiando los pesos alrededor de la reforma.
En el debate del jueves se habían identificado 16 artículos críticos, la columna vertebral de la reforma, según la definieron los ponentes y el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino. Ahí se cuentan puntos neurálgicos, como la extensión de la jornada nocturna y la remuneración de dominicales y festivos, así como las condiciones laborales de los aprendices del Sena.
La semana pasada se aprobaron cuatro de esos 16 puntos, que incluyó la exclusión de los trabajadores oficiales de los linderos de la reforma. Con esto, quedaban 12 artículos en el bloque crítico, por denominarlo de una forma.
Para este lunes, de acuerdo con John Jairo Roldán (Liberal), uno de los senadores ponentes, las líneas más difíciles de cruzar de ese bloque de 12 se habían reducido a siete. En otras palabras, el principio de acuerdo al que se llegó cobijaba cinco artículos: 17, 74, 75, 76 y 77.
Sin embargo, cuando la sesión comenzó a examinar el artículo 76 (formalización de los transportadores, emanado del paro del año pasado), el acuerdo al que se habría llegado no produjo los resultados esperados.
Algunos senadores señalaron que el artículo abre la posibilidad para que la formalización de los trabajadores de este sector (lo cual fue un compromiso para levantar el paro de camioneros de 2024) quedara como un asunto opcional y no fuera una obligación para las empresas. Esta fue la postura que defendieron senadores como Aída Avella, por ejemplo.
Esto no permitió que el debate avanzara en este sentido, por lo que se tomó la decisión de continuar con otros puntos menos espinosos mientras se decantaban mejor las fronteras del acuerdo; entre otros asuntos, se dijo durante la sesión, que los compromisos alcanzados entre los senadores y el Gobierno estaban siendo consultados casi que en tiempo real con el presidente Gustavo Petro.
Así las cosas, la plenaria continuó con el examen de otros puntos del articulado. Y de este examen fue aprobado un bloque de cuatro artículos de una sola tacada: 54, 66, 68 y 75. Aquí se incluyeron previsiones sobre la representación paritaria en organizaciones sindicales, tiempos de prescripción para algunas acciones reguladas por la ley, la vigencia y derogatoria de la reforma y el fomento de empleos verdes.
Luego de estos puntos, los senadores procedieron a eliminar dos artículos sobre derechos sindicales por razones que la plenaria avaló de forma unánime: uno de los puntos tiene que ser una modificación mediante ley estatutaria, pues modificaría el corazón de derechos sindicales (artículo 63) y el otro ya se encuentra incluido en el Código Procesal del Trabajo, que el Congreso aprobó posterior a que la reforma pasara por la Cámara de Representantes.
El debate trató de continuar con artículos como el 37, 38 y 9 (reglamentación del tiempo parcial, la creación de la Unidad de Trabajo Especial y estabilidad laboral reforzada, respectivamente), pero hasta ahí llegaron los consensos para la tarde.
El otro gran acuerdo al que se habría llegado con el Gobierno es que en el artículo de la extensión de la jornada nocturna se exceptúe a las microempresas de no más de 10 empleados, en tanto no se reglamenten beneficios tributarios para estas unidades productivas.
A cambio de que esta previsión sea incluida en el artículo 11 (algo que negó la Comisión Cuarta del Senado, de paso), el Gobierno retiraría la consulta popular 2.0, que sigue pesando en el orden del día de esa corporación, a pesar de que ya fue decretada una primera versión de este mecanismo por parte del presidente Petro.
Así las cosas, la sesión de este martes se antoja como el punto definitivo para la reforma, pues Cepeda dijo que no habría más plazos para encontrar más terreno común y las diferencias serían dirimidas a voto limpio en los temas más complejos de la iniciativa.
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