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Mientras las centrales obreras del país alistaban sus manifestaciones para salir a las calles en el Día del Trabajo, en una de las agremiaciones sindicales más grandes del país se preparaba el paso a una transición: Tarsicio Mora Godoy, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), podría ser removido de su cargo por decisión del Comité Ejecutivo de esta organización. Sin embargo, el propio Mora desmiente que esto pueda ser así.
En días pasados, 20 de los 21 miembros del Comité Ejecutivo de la CUT se reunieron para proponerle al presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Agropecuaria (Sintrainagro), Luis Alejandro Pedraza, hacerse cargo de la jefatura de la central obrera. De modo muy escueto, quien sería el reemplazo de Mora explicó que entre los integrantes del Comité se presentó “una dinámica interna” para reajustar los destinos de la CUT, que consistió en proponerle el cargo. “Es una responsabilidad que no puedo evadir y esto se va a protocolizar en días siguientes”.
Pedraza, líder sindical desde hace 25 años, cofundador de la CUT y miembro por cerca de 18 años del sindicato de Bavaria, asegura que quiere fortalecer desde la central la situación de los trabajadores de la salud (por cada empleado de planta hay cerca de cuatro por prestación de servicios), reforzar la oposición a tratados de libre comercio, enfocarse en el programa de restitución de tierras del Gobierno y dar más notoriedad a las acciones de la central obrera en otras naciones.
Cuenta que es prioritario atender el fortalecimiento de los derechos humanos y evitar la violencia sindical. “El viernes pasado asesinaron al secretario del Sindicato de Corteros de Caña, Daniel Aguirre. Esa tendencia se mantiene y es una de nuestras grandes preocupaciones”. Añade que la formalización laboral es otro de los frentes en los que hay que seguir trabajando. En cuanto a su posible nombramiento, afirma que “nada es oficial hasta que se reúna el ejecutivo hasta este miércoles. Estamos esperando que concluya esa reunión y hay una absoluta mayoría que ha sugerido que asuma la presidencia”, asegura Pedraza.
Mora, por su parte, asegura que todo ha sido un rumor hasta el momento. “Tengo que decirles a los trabajadores que hemos cumplido con responsabilidad la conducción de la central. Además, se acerca un proceso electoral”. Ligado a esto, advierte que desde ya hay convocatoria para elegir el nuevo comité directivo de la CUT el próximo 6 de junio.
Un comunicado de la CUT, en cuanto a cambios en las directivas, asegura que “nos permitimos aclarar que éstos son potestad de las mismas y a la fecha no se han producido tales modificaciones”. Luis Carlos Avellaneda, senador del Polo Democrático, asegura que de tiempo atrás se ha oído hablar de una crisis. “He escuchado que la dirección se maneja personalmente y no se acompasa con las políticas de la Confederación. Oí que estaban buscando unos recambios”. Desde la Confederación General del Trabajo (CGT), su presidente, Julio Roberto Gómez, asegura que respeta las decisiones que se tomen en la CUT y que en las agremiaciones de trabajadores del país en este momento hay conversaciones de fondo para solucionar muchos problemas que aún persisten. “En el Día del Trabajo buscamos una declaración unitaria. Se leerá una proclama conjunta”.
El Gobierno asegura que las políticas de generación de empleo que ha puesto en marcha, como la Ley de Formalización y Primer Empleo —que ha beneficiado a 400.000 jóvenes—, la reducción de trabajo por prestación de servicios en el sector público y el enfoque en la generación de nuevas plazas en regiones con altas tasas de desempleo, han sido exitosas. No obstante, los sindicatos cuestionan que la informalidad, la violencia contra los sindicatos y la falta de seguridad social siguen opacando el panorama para los trabajadores.
Un informe de la Agencia de Información Laboral (AIL) muestra que de cara al Día Internacional del Trabajo el panorama es complejo. “El déficit de trabajo decente es enorme y la valoración que los ciudadanos hacen de la calidad de vida y de los ingresos que reciben por su trabajo es muy mala”. Por ejemplo, en cuanto a la Ley de Formalización y Primer Empleo, la AIL dice que el balance es regular, ya que el “trabajo decente” derivado de la exención de parafiscales e impuestos a las empresas que contratan personal joven, aún no es suficiente.
Dice el informe de la Agencia que las organizaciones sindicales incrementaron su número de afiliados en 2,6% durante el año pasado, cifra muy pequeña frente a la generación de empleo que se registró. “Del 4,5% en 2010, bajamos al 4,4% en 2011, una de las tasas de sindicalización más bajas del planeta”, dice el reporte, que también señala que en el país todavía la legislación para proteger la actividad sindical es escasa. En relación con la restricción de la actividad sindical en el país, la Agencia señala que persiste una cultura antisindical. Señala que el sindicato de trabajadores de los restaurantes OMA ha sido perseguido, al igual que Sintrabrinks, movimiento sindical derivado de la firma Brinks de Colombia.
Adicional a ello, la violencia contra los movimientos sindicales sigue generando cifras preocupantes para las centrales obreras del país. Durante el año pasado, 524 activistas recibieron amenazas; 30 fueron asesinados; 50, víctimas de desplazamiento forzado; tres, reportados como desaparecidos; el mismo número, secuestrados; 57, hostigados, y 16, detenidos de manera arbitraria. En total, 697 sindicalistas fueron objeto de violencia al ejercer su actividad. Tan sólo este año se han registrado 73 amenazas a líderes sindicales del país, cinco asesinatos, dos atentados, un desaparecido y nueve víctimas del desplazamiento forzado.