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En junio pasado, en diálogo con este diario, Luis Gustavo Flórez, presidente de la Asociación Colombiana de Industriales del Calzado, Cuero y sus Manufacturas (Acicam), hacía un llamado para que el país adopte medidas que amortigüen el impacto de la exportación de cuero crudo, porque esa actividad de comercio exterior no estimula a la industria nacional a generar valor agregado. Además, aquellos manufactureros que en efecto están interesados en procesar el cuero se estarían quedando sin materias primas para trabajar, según Flórez. (Lea: “Estamos haciendo el peor negocio para industrializar el país”)
Carlos A. Gómez es el director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Empresarios de los Subproductos de la Ganadería, el gremio que reúne a los 13 principales productores de cuero crudo del país. En entrevista con El Espectador, asegura que, a diferencia de lo dicho por Acicam, la exportación de cuero crudo no es la causante de una crisis del sector sino una consecuencia. De acuerdo con Gómez, las insuficientes condiciones que ofreció el mercado interno obligaron a buscar compradores internacionales del cuero sin procesar que produce el país.
Las medidas restrictivas de exportaciones de cuero crudo en el país existen y se adoptaron en 2013 con el decreto 2469 de ese año. Según Gómez, el gremio al que representa se formó a partir de la creación de esa norma, la cual preocupó mucho a los productores de cuero crudo. “Nos hemos opuesto a cualquier tipo de restricción al libre comercio sobre todo en este caso donde era evidente, y así se probó después de los dos años de vigencia, que sólo iba a beneficiar un grupo muy pequeño de empresas”.
El decreto 2469 tiene vigencia hasta noviembre, por lo que Acesgán propone que no vayan más las restricciones a las exportaciones. En cambio, pone sobre la mesa una medida transitoria de seis meses, en la que el cuero, antes de ser exportado, sea ofrecido a la industria nacional. Los lotes que no sean comprados, propone, recibirán un certificado de que la materia prima se puso a disposición del mercado local, pero nadie hizo la oferta adecuada.
Según conoció El Espectador, en una reunión el pasado viernes, el Ministerio de Comercio socializó con toda la cadena del cuero lo que sería una Mesa Nacional del Cuero en la que varias de las observaciones de Acesgán fueron tenidas en cuenta.
¿Por qué dice que las exportaciones de cuero crudo no son causa sino efecto de la crisis?
Porque la industria nacional venía muy aporreada desde hace muchos años, con la entrada masiva de manufacturas chinas muy baratas y con fenómenos de subfacturación y contrabando. Por esos motivos nos llevamos las pieles. Las empresas en crisis no tenían cómo comprarnos las pieles. Eso generó carteras de 180 días. Lo que se demoraba el comercio en pagar a los manufactureros se demoraban los manufactureros en pagarles a las curtiembres y por supuesto las curtiembres en pagarnos a nosotros. Nos habíamos vuelto unos financiadores de toda la cadena. Se iban abriendo huecos en las finanzas de las empresas. En 2010 cogimos nuestras maletas para buscar mercados internacionales donde pagan a precios de mercado.
¿Por qué dice que los beneficiados fueron sólo unas pocas empresas?
Entendemos que las intenciones iniciales de estos gremios era cerrar completamente las exportaciones de cuero manteniendo unos beneficios a unas pocas empresas que exportan mediante el Plan Vallejo (beneficio que exime de pagar arancel a ciertas importaciones siempre y cuando se usen en procesos de productos para exportar). Esas empresas quedaron exentas de cumplir los contingentes establecidos en el decreto (2469 de 2013). Se dieron cuenta de que no podían restringir las exportaciones a países con los que Colombia tenga TLC u otro tipo de acuerdo y ahí quedaron esas ventanas. Se establecieron los contingentes pero los exportadores del Plan Vallejo tuvieron más pieles y exportaron más, y segundo algunas empresas exportaron, abrieron mercados en países con TLC, como México e Italia. Mientras que todos vimos restringidas nuestras exportaciones, los únicos que incrementaron en un volumen importante sus exportaciones fueron esas empresas.
¿Cuál ha sido entonces el efecto del decreto para usted?
El decreto causó muchas distorsiones, como cuando se hicieron restricciones a las exportaciones de chatarra, eso generó un imán para personas que buscan negocios como capitales golondrina, especuladores. Se sabe que el negocio que restringen lo restringen porque es bueno, como con la chatarra, llegaron a solicitar cupo muchas empresas fantasma, de papel, gente que uno nunca conoció en el negocio y ellos de pronto también se beneficiaron de eso. Vemos que estas restricciones causan distorsiones. ¿Por qué el precio de la piel cruda después de noviembre de 2013 empezó a incrementar, el precio kilo de la piel fresca aquí en Colombia? No le vemos sentido a que, si se han restringido las exportaciones, los precios se hayan incrementado, además a partir de diciembre el precio internacional el precio ha caído 20%. Y en el país sigue subiendo.
¿Qué ha pasado con las exportaciones de cuero crudo?
Las exportaciones de cuero crudo a partir de noviembre han caído, se invirtieron las exportaciones a partir de la expedición del decreto. El sacrificio ha disminuido 10%, que eso también impacta las pieles que quedan en el país. Cinco principales exportadores de wet blue (una etapa más avanzada del cuero) no dejan una sola piel en el país y fueron los que pidieron la medida (de restricción) en conjunto con Acicam para dejar más cuero para la industria pero vemos que estas empresas no dejan ningún cuero, incluso vemos fábricas de gelatina exportando wet blue a partir de la medida.
¿Eso qué significa?
Que se aumentó la curiosidad, el interés por este negocio.
Pero Acicam dice que está quedando menos cuero para la industria. Ustedes dicen que si dejan ese cuero en Colombia no hay quién lo compre o procese…
Ellos dicen que sí lo pueden procesar porque tienen sus maquinarias paradas, nosotros decimos algo que levantó ampolla en reuniones con otros gremios y es que llegamos a la conclusión de que no hay escasez de cuero en el país, hay escasez de capital de trabajo, la capacidad instalada está, pero, debido a la crisis, muy pocas empresas tienen capital para pagar esas pieles, no les dan crédito en los bancos, venían al financiamiento por parte de nosotros, que éramos los proveedores de cuero, entonces llegamos a un punto en que no pagaban, entonces nos tocó buscar mercados, que es lo normal en una economía abierta.
¿Qué acuerdos comerciales están aprovechando ustedes?
El acuerdo comercial con la Unión Europea, se está exportando a Italia, México. En el mercado de México han querido poner la cortina de humo diciendo que se está triangulando con China porque México incrementó sus importaciones de un día para otro de cuero de Colombia, pero resulta que México es una de las grandes potencias en la región en producción de automóviles. En donde hay producción de automóviles, consumen mucho cuero para las tapicerías, y el cuero colombiano más que para aplicación para calzado, la más recomendada para nuestros cueros es la tapicería, porque tienen muchos defectos y el tipo de terminado para tapicería automotriz los cubre todos. No tiene sentido que se esté triangulando con México para exportar a China si México paga hasta mejor precio que China. Nos hemos sentido atacados porque le echan la culpa a las exportaciones.
¿Cuál sería el escenario ideal para ustedes?
Hemos planteado al gobierno y otros gremios que el decreto en noviembre cumple su ciclo, y que no sea expedido otro decreto con nuevas restricciones como lo están pidiendo. Proponemos un mecanismo transitorio de absorción de materias primas, es un contingente a la inversa. Esos cueros antes de ser exportados se ofrecen a los empresarios nacionales. Lo que no compren empresas nacionales se pueda exportar. Tampoco es lo ideal. Ese sería un mecanismo para corregir y estabilizar de alguna manera las distorsiones que causó el decreto, tampoco debería ser permanente. Sería transitorio, por seis meses.
¿Ambos deberían convivir? ¿Procesar nacionales y exportar?
El objetivo de nosotros es vender, no es exportar, sea el mercado nacional o internacional, si aquí se dan las condiciones y que paguen a precios justos y precios del mercado. Con el decreto se quería que los precios disminuyeran. Para nosotros eso es peligroso porque fomentaría el contrabando, porque tener precios internacionales altos y nacionales bajitos finalmente no falta quien lo saque por otro país y se lo lleve a Asia.
mmedina@elespectador.com