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La decisión quedó en manos del Gobierno y éste definió que el ajuste salarial para 2011 será de 3,4%, que corresponde a $17.500. Esto quiere decir que por lo menos seis millones de colombianos que devengan el salario mínimo ganarán $532.500. A esta cifra se suman los $63.600 del subsidio de transporte, que estaba en $61.500.
No quedaron contentos los trabajadores, que habían puesto sobre la mesa de negociación, que fracasó, una propuesta de 6%. Ni los empresarios, que hablaban de un 3% inamovible. Ni cientos de colombianos que se preguntan: ¿por qué mientras el salario mínimo sube 3,4%, el transporte público, los peajes y los alimentos se elevarán más allá de esta cifra?
Este es el escenario: los peajes que están a cargo del Invías aumentarán 5%; el transporte público en Bogotá tendrá un alza del 7,6% y en Manizales del 16,66%; la Sociedad de Agricultores de Colombia estima que debido al invierno el precio de los alimentos se elevará 5,7% en 2011.
“Este es un decreto de pobreza. El Gobierno ha decretado la miseria para los trabajadores”, dice enfático Tarsicio Mora, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT). Además se pregunta: “Ya se están anunciando las alzas de transporte, alimentos, servicios públicos, ¿con el ajuste del 3,4% un trabajador con salario mínimo va a alcanzar a suplirlas?
Otra opinión tiene Stéfano Farné, director del observatorio de mercado laboral de la Universidad Externado de Colombia, quien sostiene que “es una cifra honesta, que implica un aumento en términos reales”. Dice además que no se puede comparar el crecimiento del salario mínimo con las otras alzas, “la realidad es que el dinero nunca alcanza, pero esa comparación no tiene lugar. Otra cosa es preguntarse si con ese dinero un padre de familia con varios hijos logra mantenerlos”.