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El 11 de abril de 2013, un jugoso anuncio hizo sonar las castañuelas empresariales en Colombia. Y ese ruidoso y hasta avalado aterrizaje por una parte de políticos, empresarios y algunos representantes del Gobierno desde el año anterior, venía de los mismos lares de donde ya se habían hecho efectivos otros grandes negocios del sector comercial. Venía de Portugal. Ese día, sin mucho preámbulo, Prebuild, una firma que decía exportar sus productos a 55 países, con tres áreas de negocio —construcción, industria y servicios— y operaciones en Angola, Catar, Argelia y Venezuela, aterrizaba en Colombia para, en una primera fase, decía, invertir unos US$250 millones. Todo el mundo estaba descrestado.
A pesar de que dicho grupo había llegado al país en 2012, tras la adquisición de la constructora Ekko, tanto ruido se fue acallando y su castillo de naipes se empezó a derrumbar el año pasado cuando aparecieron los primeros afectados. Plenty, la tienda de accesorios para el hogar, una de sus unidades de negocio, se quebró y las deudas a los proveedores alcanzaban los US$500.000. Los afectados eran colombianos y pymes que quedaron con los brazos cruzados.
Luego vinieron socios molestos, más proveedores en bancarrota, empleados sin sueldo y arrendatarios que buscaban hacer efectivos sus contratos incumplidos. En septiembre todo pasó de castaño a oscuro y la Supersociedades declaró el inicio de la liquidación judicial a Prebuild Construcción y Servicios de Construcción, Prebuild Colombia y Ekko Promotora. “Las tres sociedades se encuentran imposibilitadas para cumplir con sus obligaciones mercantiles, hasta el punto de suspender el pago corriente de algunas obligaciones y encontrarse en cesación de pagos”, dijo el ente regulador en ese momento.
Lo que seguía era la valoración de activos y de la deuda. El agente liquidador debía convocar las audiencias necesarias para ver cuánto se le debía a cada acreedor, teniendo en cuenta que en primera línea estaban los trabajadores y los costos parafiscales. Un proceso que necesita unos dos años y al que se le suma otro capítulo. La Supersociedades acaba de hacerle una advertencia a Carlos Augusto Paredes Tamayo, en su calidad de exrepresentante legal de ocho compañías que hacen parte del grupo empresarial, la cual podría acarrearle una sanción millonaria.
Dice uno de los autos, conocidos por El Espectador, que “el señor Carlos Augusto Paredes Tamayo, exrepresentante legal de la sociedad, no dio cumplimiento a lo ordenado en el Auto 400-016888 del 15 de diciembre de 2015, toda vez que no presentó su rendición de cuentas dentro del término ordenado por la ley”. En el mismo documento se advierte que “este juez (…) ordenará la apertura del trámite incidental para la imposición de la multa”. Y en los antecedentes del mismo texto le recuerdan que “en la mencionada providencia se le advirtió al exrepresentante legal que el incumplimiento del anterior requerimiento en el término concedido, le acarrearía la imposición de multas, sucesivas o no, de hasta doscientos salarios mínimos legales mensuales vigentes, de conformidad con lo previsto en el artículo 5.5 de la Ley 1116 de 2006”.
En otras palabras, la entidad inició trámite sancionatorio contra Paredes por no presentar como se debe la rendición de cuentas de Prebuild Colombia, Ekko Promotora, Prebuild Proyectos Inmobiliarios, Porama, Prebuild Aluminios, Prebuild Construcción, Aleluia Revestimientos y Prebuild Plásticos. De acuerdo con fuentes consultadas por El Espectador, la Supersociedades le ordenó varias veces a Paredes que entregara las cuentas de sus empresas, con el fin de iniciar la venta de activos, cuyos recursos se destinarán para pagarles a los acreedores. Pero, dice el ente regulador, el exrepresentante legal no cumplió y ahora podrá afrontar una multa de hasta $140 millones por empresa, es decir, un poco más de $1.000 millones.
Este diario habló con Paredes, quien dejó claro que “todos los casos en los cuales me notifiqué, todos tienen rendición de cuentas desde el mes de enero pasado. No sé si la Superintendencia no ha revisado el contenido de los expedientes. De hecho, al agente liquidador se le hizo entrega de todo lo que corresponde a las empresas”. Así que, ante el inminente anuncio de sanción por parte del ente regulador, agregó: “Mi respuesta es enviarle una fotocopia de los radicados en la misma Superintendencia de todos los documentos en los que hubo rendición de cuentas, porque de todas las compañías solo dos tuvieron actividades. Las demás eran empresas que iban a empezar a funcionar cuando el parque industrial entrara en funcionamiento, y eso no pasó”.