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Mientras que los productores cafeteros de Centroamérica están tratando de levantarse de la compleja crisis que les trajo la roya y a medida que los productores brasileños le han dado la pelea a la sequía este año, en Colombia el panorama luce diferente frente a hace tres o cuatro años, cuando las plagas acabaron casi con la totalidad del parque cafetero. La renovación de cerca de 3.000 millones de árboles en lo corrido de cinco años, la investigación científica, la intervención del gremio cafetero y también del Gobierno, fueron parte de la recuperación del sector.
Fernando Gast, director del Centro Nacional de Investigaciones del Café (Cenicafé), contó durante la edición 25 de la Conferencia sobre Ciencia y Café que los desarrollos hechos por la institución le han ayudado a la producción cafetera a recuperarse y detalló que la institución trabaja en nuevas variedades de árboles que se adapten a las condiciones climáticas de cada región productora del país.
A diferencia de productores como Centroamérica, ¿cuál fue el secreto de Colombia para recuperarse de una severa caída en la cosecha cafetera?
El gran secreto de Colombia para superar una crisis de las dimensiones que enfrentamos es haber tenido una institución como la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), que pudo articular un programa de renovación y de lucha antirroya de grandísimas dimensiones.
Gracias a Cenicafé habíamos desarrollado las variedades y producido las semillas que son un componente crucial. Con la FNC y su servicio de extensión se pudo dar la asistencia técnica, se concretaron los incentivos con apoyos del Gobierno, se pudieron hacer los desembolsos y los apoyos con la cédula cafetera y se concertaron las líneas de crédito con los bancos. Definitivamente, sin una institución fuerte no se habrían podido articular todas estas acciones y renovar más de 3.000 millones de árboles, como sucedió en Colombia en los últimos cinco años.
¿Qué tipo de desafíos le ha planteado el cambio climático al caficultor colombiano?
La variabilidad climática trae consigo diferentes escenarios de plagas y enfermedades, así como reducción en algunos casos de la productividad de los árboles, particularmente durante los eventos del fenómeno de La Niña.
Asimismo, la biodiversidad y la oferta de agua pueden verse afectadas. Por último, temas como el calentamiento pueden requerir de estrategias de adaptación que deben ser regionalizadas.
¿Qué está haciendo Cenicafé para hacer menos vulnerable el cultivo de café ante un clima más inestable?
Tenemos un gran trabajo en este frente. Hemos desarrollado una plataforma agroclimática que nos permite tener información a tiempo y sobre todo usarla a tiempo. Así podemos dar las alertas tempranas y los consejos adecuados y relevantes para su región al productor a través de los 1.500 extensionistas de la FNC en el país.
También estamos trabajando en el desarrollo de variedades más resistentes y mejor adaptadas a las condiciones regionales, en particular en temas de excesos y escasez hídrica. Gracias a nuestras investigaciones en genómica, podemos avanzar mucho más rápido en este frente que en el pasado.
¿Es viable sembrar variedades más resistente diferentes a las tradicionales?
Desde luego. La variedad Castillo, que es la que recomienda actualmente la Federación, no sólo es resistente a la roya, sino a enfermedades que aún no han llegado al país, pero que eventualmente llegarán, como la enfermedad de la cereza del café (llamada CBD). Adicionalmente es más vigorosa y tiene una familia de variedades regionales.
¿Quiénes están detrás del desarrollo de semillas y nuevas variedades de cafetos?
Cenicafé, a través de su disciplina de mejoramiento genético, que es una de las de mayor reputación, desarrolla las variedades que se adaptan al entorno colombiano. Por décadas ha sido liderada por científicos de avanzada, que han sido formados en las mejores universidades del mundo. Estos proyectos son a 10, 15 o 20 años.
Como están las cosas en materia climática, ¿volverá Colombia a producir 12 millones o más de sacos al año?
Las últimas cifras de producción reflejan que la estrategia de la Federación para incrementar la productividad de las plantaciones en todo el país y reducir su vulnerabilidad al cambio climático definitivamente funcionó.
hsandoval@elespectador.com
@hector_sandoval