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Sector privado busca frenar el crecimiento del desempleo

Un profundo análisis de la economía colombiana hicieron, Gobierno, Banco de la República y gremios de la producción llegando a la conclusión que se requiere trabajar en varios frentes para suavizar la caída del aparato productivo y que esta situación no repercuta en el desempleo.

11 de febrero de 2009 – 02:16 p. m.

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El sector privado deberá aprender a encontrar las oportunidades en medio de la crisis, dice un documento revelado al término de la reunión.

Es hora de redoblar los esfuerzos en materia de inteligencia de mercados. Allí hay una oportunidad. Los inversionistas estarán buscando economías seguras para mover sus recursos. Allí hay otra oportunidad. El compromiso público y privado debe ser el de diferenciar a Colombia en el contexto actual como un país que da continuidad a sus esfuerzos para mantener altos niveles de seguridad, con potencial económico, con una democracia que funciona, con seguridad para las inversiones y orientado hacia el progreso social, la competitividad y los mercados mundiales. Así podemos llegar a la recuperación mundial en el primer grupo de países, el de aquellos que crecerán más y con mayor sostenibilidad en las próximas décadas.

Dice el documento del Consejo gremial que la economía colombiana ha registrado una excelente dinámica en los últimos años, no sólo en lo relacionado con el crecimiento sino también con sus positivos impactos sociales.

En 2008, sin embargo, este proceso se frenó y el crecimiento económico se redujo en forma importante al pasar de 7.7% en el 2007 a 3.8% entre enero y septiembre de 2008.

En 2009 la economía colombiana también enfrentará una coyuntura difícil caracterizada por una desaceleración del crecimiento, reducción del comercio mundial, una mayor incertidumbre, encarecimiento y mayores dificultades en el acceso a recursos internacionales y una mayor volatilidad de los mercados, todo ello con graves consecuencias sobre el empleo y la demanda, dice el estudio.

El informe del consejo gremial admite que la situación mundial es cada vez más compleja. En esta dirección el FMI ha revisado a la baja el crecimiento económico mundial y estima una tasa de 0.5%, frente a 2.2% de hace apenas dos meses.

Con respecto a los países desarrollados, resulta preocupante que ya algunos de ellos registran caídas en su PIB. Es el caso de Estados Unidos, Japón, Reino Unido y los principales países de la zona euro; China e India crecerán mucho menos.

En el contexto internacional se percibe, entonces, un ambiente de mayor incertidumbre, pérdida de empleos, menor confianza de inversionistas y consumidores, menor disponibilidad de crédito y reducción generalizada en los precios de las materias primas, en las remesas de trabajadores migrantes y en la inversión extranjera directa. En estas condiciones, resulta crucial la recuperación del normal funcionamiento del sistema financiero mundial.


En los últimos meses ha sido evidente que, en el marco de una economía globalizada, el impacto de una crisis financiera de esta naturaleza se sentirá en prácticamente todos los países, donde la magnitud de este impacto estará supeditada, en buena parte, a las medidas que se adopten en cada uno de ellos.

Con el ánimo de combatir la desaceleración, muchos países han optado por políticas fiscales orientadas a reactivar la economía y por políticas monetarias más expansivas, máxime si se tiene en cuenta que en la actualidad las presiones inflacionarias se han moderado significativamente como lo muestra en Colombia el IPC de enero de 2009.

Si bien no se puede desconocer que el mayor gasto público puede estimular la economía, no puede perderse la perspectiva de largo plazo y de competitividad.

El Consejo reconoce la importancia de continuar los esfuerzos de reducir la inflación interna en Colombia. La baja de las presiones inflacionarias no sólo resulta indispensable en la preservación de la capacidad adquisitiva de la moneda, pero, además es un elemento fundamental en el proceso de recuperación del empleo y la activación económica, en la medida en que permite el fortalecimiento de una política monetaria anticíclica, a cargo del Banco de la República, necesaria en momentos de condiciones adversas del sector externo.

Estrechamente relacionada con el tema financiero conviene recordar la importancia que cobran las entidades multilaterales en una situación de estrechez de recursos en los mercados mundiales. Por ello, es importante que los gobiernos miembros recapitalicen al BID, entidad cuya Asamblea de Gobernadores se realizará en Medellín a finales de marzo de 2009, así como a la Corporación Andina de Fomento -CAF- entidad que presta un servicio importante al desarrollo empresarial en la subregión. Una adecuada disponibilidad de recursos del BID y de la CAF les permitirá ayudar a atender las necesidades de financiamiento de los países de la región en esta dura coyuntura.

Decrecen los sectores

En la reunión se profundizó en el comportamiento sectorial. Los últimos datos de PIB divulgados por el DANE muestran que al finalizar el tercer trimestre del 2008, todos los sectores con excepción de construcción, minería y financiero mostraron una tendencia hacia la desaceleración durante el 2008. En particular, industria y comercio registraron caídas en el tercer trimestre del año.

En el caso del sector agropecuario, se estima, para 2008, un crecimiento sectorial de 3.1%, nivel similar al del año inmediatamente anterior y al promedio general de la economía. Para el 2009 se prevé una ligera desaceleración con una tasa del orden del 2.8%. Pero, para este sector las preocupaciones son más de fondo ya que la actividad enfrenta un entorno sumamente incierto, con reducción en la demanda interna y externa, reducción persistente de los márgenes de rentabilidad y, en consecuencia, una baja dinámica de las inversiones. Todo ello compromete el crecimiento futuro de la actividad agropecuaria.

Como se anotó anteriormente uno de los sectores que mantuvo una buena dinámica en el 2008 fue el sector financiero, el cual creció 6.3% en los primeros nueve meses del año anterior. Pero, más importante aun este sector presenta una situación sólida con indicadores favorables de fortalecimiento patrimonial, cobertura y una cartera manejable. Este es un activo que se debe proteger y resulta fundamental que las autoridades económicas mantengan una adecuada irrigación de liquidez que permita un buen ritmo de crecimiento del crédito.

Fomentar el empleo

El mercado laboral también comienza a sentir el impacto de la desaceleración económica, considera el consejo gremial. Es así como la tasa de desempleo nacional pasó de 9.9% en diciembre de 2007, a 10.6% en diciembre de 2008 y, de acuerdo con estimaciones de Minhacienda, en el 2008 como resultado de la desaceleración económica, se perdieron alrededor de 500,000 en el último trimestre de 2008.

Se hace urgente, adicionalmente, que se adopten los mecanismos necesarios para garantizar la mayor eficiencia posible en el uso de los altos recursos parafiscales que el sector privado aporta.

En la misma dirección, la desaceleración económica se ha reflejado en los recaudos y su impacto se extenderá al presente año y a 2010. Por ello, el gobierno modificó su plan financiero para el 2009 y como resultado de una menor expectativa de crecimiento (la tasa se redujo de 5% a 3%), los menores precios del petróleo, el aumento la tasa de cambio, entre otros, se estiman menores ingresos del orden de $4.1 billones.

En materia de política monetaria, el sector privado ve con optimismo las medidas adoptadas por la junta directiva del Banco de la República desde finales de 2008, las cuales dan unas señales de tranquilidad al mercado sobre una política más expansiva y de mayor margen de maniobra que esperamos se exprese a través de nuevas bajas. Todo ello configura un clima más favorable y de mayor confianza para la inversión y el normal desarrollo de los negocios.

El informe del Consejo Gremial considera que en la coyuntura actual vale la pena mencionar el buen momento de nuestras relaciones bilaterales con Venezuela. El comercio colombiano con este país ha mantenido una muy buena dinámica, a pesar de los problemas puntuales con algunos pagos y cupos de importación. Nuestro comercio con Venezuela en el 2008 estuvo alrededor de US$7,000 millones y las exportaciones colombianas hacia ese país mantuvieron crecimientos superiores al 20%. Igualmente, consideramos como positivo el ambiente de la última reunión entre los presidentes de los dos países, la perspectiva de un acuerdo de complementación bilateral que comienza a manifestarse como una posibilidad cierta en el corto plazo y el anuncio sobre la disponibilidad de fondos bilaterales para infraestructura y PYMES.


Preocupa relación con Ecuador

Un panorama diferente se percibe al evaluar la situación de Ecuador. Preocupa, en particular, el deterioro macroeconómico de este país y las medidas restrictivas impuestas al comercio exterior. El sector privado está abierto a discutir con las autoridades económicas de ambos países las posibles alternativas a esta situación, con el ánimo de preservar unas relaciones bilaterales favorables, las cuales se han logrado mantener dinámicas, a pesar de las dificultades por las cuales han atravesado en lo político.

Con respecto a Estados Unidos, al igual que el resto del mundo, estamos a la espera de los resultados del plan de estímulos que se discute y será aprobado en el Congreso norteamericano. Como elementos positivos cabe destacar los nombramientos en el equipo económico y el rechazo del Presidente Obama a un mayor proteccionismo. En este contexto confiamos que el TLC de Estados Unidos con Colombia tenga un tratamiento rápido y ágil, de tal forma que se tengan noticias sobre su trámite de aquí a la Cumbre de las Américas, que se realizará en Trinidad-Tobago en abril.

Con todo lo anterior, es evidente que la coyuntura es compleja y exige medidas urgentes. En este sentido el gobierno ya ha adoptado algunas que consideran saludables. Por el lado del gasto público se observa una mayor prudencia al aplazar gastos del orden de $3 billones y concentrar inversiones en 2009 por $55 billones. En este punto resulta conveniente llamar la atención del gobierno en el sentido que se ejecuten cabalmente los proyectos de infraestructura previstos en el presupuesto. Para este efecto se hacen imperativos mayores niveles de eficiencia en las entidades contratantes, caracterizadas históricamente por sus bajos niveles de ejecución presupuestal. La orientación del gasto hacia la infraestructura debe basarse en ajustes institucionales, que se reflejen a su vez en la adecuada estructuración de los proyectos, basada ella en estudios y diseños pertinentes y en mejores soportes técnicos en las entidades del sector transporte. Es indiscutible que la atracción del mercado, inversionistas y financiadores en este sector en los próximos años, dependerá básicamente de la buena estructuración de los proyectos. En razón de lo anterior, se hace necesario no crear expectativas sobre proyectos que aún no se encuentran debidamente estructurados.

De otra parte, el sector de la construcción de viviendas es un importante dinamizador de la actividad económica en el país por sus efectos transversales. Por su importancia en el empleo y el PIB, hay que impulsarlo con medidas anti-cíclicas que promuevan tanto la demanda como la oferta. Para mejorar la capacidad de adquisición de las familias, es urgente pensar en un aumento del subsidio individual. Para mejorar la oferta es necesario simplificar y agilizar los trámites del proceso de construcción, así como proceder a habilitar terrenos para la construcción de vivienda, especialmente de interés social. La construcción en vivienda tiene la ventaja de ser ejecutable inmediatamente.


Monitoreo de los proyectos

Se tiene previsto que estos proyectos incluyan tanto inversión pública como privada. En el caso de la inversión pública, la exitosa colocación de bonos colombianos en el mercado internacional el pasado 6 de enero, da mayor tranquilidad. Esperamos que la nueva emisión de TES anunciada, a más largo plazo, también sea exitosa. En el caso de los compromisos del sector privado es importante hacer un seguimiento casi semanal de estos proyectos de tal forma que se logre determinar si el cumplimiento de los mismos es viable, especialmente en vías y energía.

Lo anterior teniendo en cuenta la menor disponibilidad de recursos en la economía mundial y la fuerte reducción en el valor de los activos. Este estrecho monitoreo nos permitirá redireccionar los proyectos cuando sea necesario y así evitar nuevos aplazamientos y cuellos de botella, cuyo resultado no puede ser diferente a menor competitividad y pasividad en medio de la crisis.


Otro tema que no se puede dejar de lado es el financiamiento del aparato productivo en su conjunto y especial las pequeñas y medianas empresas. En situaciones de restricción crediticia, éste es el sector que se ve más golpeado. Recientemente se abrió una línea BID-BANCOLDEX para el sector productivo por US$650 millones para los próximos 4 años. En este aspecto también es necesario contar con información que nos permita determinar si se cuenta con suficientes recursos o es necesario buscar fuentes de financiamiento.

Puntualmente las pyme esperan que en el marco de esta coyuntura se pueda fortalecer el patrimonio técnico del Fondo Nacional de Garantías y aumentar temporalmente a un año el porcentaje de garantías a favor de las operaciones crediticias con ese segmento empresarial. Adicionalmente es recomendable que se reglamenten las leyes mipyme y de insolvencia, con las cuales se podría desarrollar la progresividad tarifaria de los recursos parafiscales de las pequeñas empresas y simplificar el plazo promedio para el cierre de una empresa.


En materia de comercio exterior se podría hablar de efectos encontrados. De un lado la crisis financiera internacional sin duda se traducirá en una menor dinámica del comercio mundial. Pero de otro también es importante tener en cuenta que a pesar de los acelerados descensos en los precios de las materias primas, algunos sectores exportadores colombianos pueden tener un 2009 de buen comportamiento en un contexto cambiario más competitivo y con un mercado mundial sin grandes sobresaltos.

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Igualmente, Colombia exportará este año alrededor de 50.000 barriles adicionales diarios de petróleo, con lo cual se podrá compensar parcialmente la caída en el precio del crudo. Resulta pertinente profundizar en las negociaciones en curso con la Unión Europea y poner en vigencia rápidamente los instrumentos ya ratificados. Adicionalmente nuestras empresas deben contar con los instrumentos y las acciones gubernamentales que les garanticen unas condiciones equitativas para enfrentar la competencia en los mercados del exterior y, en especial, en el mercado colombiano.


Pero, esta percepción favorable no implica que tengamos responsabilidades y compromisos que podemos eludir. En primer lugar no se puede desconocer la complejidad de la situación y la necesidad de tomar acciones inmediatas. En un mundo globalizado, altamente interrelacionado, el impacto de los acontecimientos internacionales se transmite entre las economías cada vez más rápidamente y exige, por tanto, un estricto monitoreo y la clara identificación de señales de alerta cuando éstas se presenten.


Las acciones para superar la crisis y la desaceleración, comprometen al sector público y al sector privado. El gobierno y las autoridades económicas deben dirigir sus esfuerzos a mantener la confianza de los inversionistas nacionales y extranjeros. Esto implica claros compromisos respecto a considerar el crecimiento competitivo como la tarea fundamental en los actuales momentos. Las medidas en esta dirección son múltiples: moderación de las tasas de interés; mantener un entorno favorable a la inversión; austeridad, transparencia, focalización y eficiencia en el manejo de los ingresos y gastos públicos; agilización en la ejecución de las obras de infraestructura prioritarias para la competitividad; estímulos a la formación profesional y al desarrollo científico y tecnológico.


Se puede concluir, que, en términos generales, aunque cada sector tiene sus características particulares, el sector privado puede dar un reporte de cierta tranquilidad. Las empresas están hoy, en general, mejor capitalizadas, son más rentables, están menos endeudadas y se han modernizado. El país se ha preparado para enfrentar la situación actual y ha tomado las medidas necesarias. Para el sector empresarial el llamado es a que en los procesos de reestructuración interna en las empresas, sólo se contemple en última instancia, la reducción en la nómina y se opte más bien por políticas de eficiencia y productividad.

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