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Entre abril y mayo se presentó y se retiró la reforma tributaria con la que el Gobierno esperaba sanear un déficit fiscal de $90 billones y estalló el paro nacional acompañado del recrudecimiento de la violencia en las manifestaciones, que le ha dado otro golpe al sector productivo por el cierre de comercios y el bloqueo en las vías. Y aunque las calificadoras no hayan rebajado la nota crediticia, la deuda colombiana ya se sitúa en terrenos de “bonos basura”, indicando así que al menos para los inversionistas ya perdimos el grado de inversión. Es claro entonces que el país vive una situación retadora, suficiente como para preocuparse por cualquier sector de la economía, incluyendo el que más despierta orgullo en el Gobierno: la construcción.
De hecho, ya hay señales claras de que la percepción puede estar cambiando: el más reciente informe de Fedesarrollo alertó que en abril de 2021 la confianza del consumidor registró una caída de 22 puntos porcentuales (pps), y se ubicó en -34,2 %. Un desplome de este orden no se veía desde el peor mes de la pandemia, en abril de 2020, lo que podría indicar que la situación actual del país ha provocado un nivel tal de incertidumbre, que es comparable a la llegada del COVID-19.
También se aprecia un golpe puntual en la confianza del consumidor sobre el sector construcción: la disposición a comprar vivienda disminuyó 8,7 puntos porcentuales frente al mes pasado. Si bien no es una caída tan fuerte como la de hace un año (en abril de 2020 bajó 27 pps frente al mes anterior), sí rompe la tendencia de recuperación que venía presentando este indicador (en marzo de 2021 subió 5,8 pps frente a febrero).
Lo curioso es que hay datos que siguen reflejando fortaleza en el sector. En abril de 2021 se registró un nuevo récord de ventas (hay récord cada mes desde septiembre de 2020): se vendieron 13.328 unidades de Viviendas de Interés Social (VIS) y 5.395 de No VIS. Además, las licencias de construcción crecieron un 74 % en marzo de 2021 frente el mismo período del año anterior. ¿Contradicción?
Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, explica que “los efectos de la disposición a comprar bienes durables y vivienda no son inmediatos. Las ventas de abril vienen de procesos que arrancan varias semanas atrás (trámite de crédito, aprobación, legalización en notaría, etc.). Así que no debería sorprender una reducción en las ventas de vivienda en mayo frente a lo observado en abril”.
Es decir, ambos indicadores, tanto las ventas como la disposición a comprar vivienda, parecen congruentes. No hay contradicción. Simplemente reflejan información en tiempos diferentes: las compras siguen beneficiándose de la recuperación que se aprecia desde septiembre de 2020. Pero el indicador de confianza refleja el golpe que han tenido las contingencias vigentes, y existe el riesgo de que el cambio en perspectiva de los consumidores se traduzca en un freno en la dinámica comercial del sector. De hecho, ya hay golpes visibles del paro, sobre todo en Cali.
La seccional Valle de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) informó que por el paro el 72 % de las empresas que proveen al sector constructor en la región no están operando, y el 14 % lo están haciendo a la mitad de su capacidad. Además, 200.000 toneladas de materiales e insumos se han dejado de producir o distribuir en el Valle. Por esto, estiman que las empresas industriales han perdido más de $100.000 millones por la falta de producción o de distribución. Y cerca de 2.500 de personas no han podido trabajar durante el paro.
Esta actividad no puede darse el lujo de recibir tal magnitud de golpes, pues podría perder el rito de recuperación que está mostrando. De acuerdo con el más reciente reporte del DANE, el Producto Interno Bruto de la construcción cayó 6 % en el primer trimestre de 2021 respecto al mismo período de 2020, y la rama edificadora (que incluye la vivienda) bajó 2,2 %. Sin embargo, respecto al cuarto trimestre de 2020, el PIB constructor subió 17 % y el de edificaciones lo hizo en 5,7 %. Lo que muestra esto es un claro cambio de tendencia, que da esperanza de que en los próximos reportes el PIB del sector por fin crezca.
El problema es que hay una serie de factores que podrían seguir generando incertidumbre entre los consumidores. Por ejemplo, la reforma tributaria, que además de ser vendida como la única forma de seguir con los programas sociales del Gobierno, también se ha mostrado como la única esperanza para mantener el grado de inversión: otro símbolo de orgullo de la economía colombiana.
Sin embargo, José Ignacio López, profesor de Macrofinanciera de la Universidad de los Andes, explica que “la pérdida del grado de inversión está descontado desde hace tiempo, por lo que no debería generar demasiado impacto en el corto plazo cuando las calificadoras oficialicen la rebaja. Sin embargo, en el mediano plazo, si la situación fiscal se complica aún más, será más difícil para el Gobierno tener un mercado de renta fija de largo plazo: lo que podría traducirse en que los bancos no financien viviendas a plazos muy extensos, o solo lo harían con tasas variables”.
Asimismo, López advierte que “si bien todavía falta casi un año para elecciones presidenciales, no se puede desconocer el efecto que ha tenido la polaridad política en el mercado de vivienda: en las pasadas elecciones se vio una desaceleración en las ventas, por lo que se debe estar muy atento a cómo evolucionan los próximos comicios”.
En efecto, la situación política ya está asustando a este mercado, sobre todo a los constructores que siguen luchando por sacar adelante proyectos en medio de una pandemia.
Daniel Alfonso, director de estructuración de proyectos de Terra 3 Desarrollo Inmobiliario, cuenta: “Sí estamos viendo que los compradores están muy tensos y nerviosos, claramente por la sumatoria de factores: el paro, la crisis económica y, por supuesto, una pandemia que nadie esperaba. Además, pronto esperamos que se empiece a sentir la incertidumbre política de las elecciones, pues la gente va a preferir tener efectivo que invertir en inmuebles”.
Entonces, los próximos meses serán cruciales para la construcción: se sabrá si el paro, la reforma tributaria y las elecciones presidenciales afectarán la compra de vivienda o si el sector podrá seguir marcando récords y, con ello, impulsando una recuperación económica que también está en veremos.