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Seguridad, paso clave en la expansión digital

Natalia da Silva Fakhri tiene un trabajo difícil. Eso de explicar las bondades de los chips de seguridad, utilizados por las nuevas tarjetas de crédito, las tarjetas SIM de los teléfonos inteligentes o los carnés de identificación de las empresas, no es asunto sencillo, y menos en un país como Colombia, donde la clonación y el fraude tienen dimensiones de epidemia. El tema se torna más complejo aun cuando se anuncia la llegada de la banca móvil, que permite transferir fondos y realizar pagos mientras uno camina por la calle.

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Como portavoz de Gemalto, la empresa más importante del mundo en seguridad digital, Da Silva no tiene más opción que hacer inteligible lo que sólo parecería tener sentido para los ingenieros y los científicos. Y lo logra. Quizá porque se formó en el mundo hotelero, que exige comunicación y vocación de servicio permanente. Después de terminar su carrera en Londres y de un breve paso por una empresa hotelera en los Emiratos Árabes, se vinculó a compañías especializadas en la producción de tarjetas inteligentes.

Desde 2000 pasó a conformar el equipo comercial de Gemalto, y ahora dirige la unidad de mercadeo y comunicaciones para América Latina, desde Río de Janeiro. Sus clientes son los principales bancos, lo mismo que empresas del sector privado y entidades estatales, departamentales y municipales de los países de la región. Gemalto, con una facturación de 1.700 millones de euros en 2006, tiene presencia en 40 países y cuenta con más de 10.000 empleados, incluidos 1.300 ingenieros de investigación y desarrollo. Los productos de la compañía están en manos de más de 1.000 millones de personas alrededor del mundo. Su universo de productos y aplicaciones abarca, entre otras, áreas como telecomunicaciones, servicios financieros, gobierno electrónico, gestión de identidad y transporte público.

Convinimos almorzar, pero su apretada agenda sólo le permitió desayunar en la terraza del hotel Radisson, en el norte de Bogotá. Eligió un plato de frutas tropicales, un omelette y un café negro. Es exigente con su dieta, porque quiere vivir sana, y para ello es seguidora de las últimas tendencias en este campo.

A la pregunta de si los mecanismos inteligentes son seguros, abrió su bolso y puso sobre la mesa todas sus tarjetas de crédito y la credencial de acceso a su oficina y a su computadora portátil. “A diferencia de la banda magnética, los chips ofrecen una seguridad a prueba de fraude. Simplemente, no se pueden clonar”, dice Da Silva. Y agrega que el sistema financiero colombiano deberá entrar en esta era en corto tiempo, según nuevas disposiciones legales vigentes. “Así como ha ocurrido en Europa y en Estados Unidos, la introducción y uso de plásticos inteligentes reduce de manera considerable las clonaciones y pérdidas en los sectores bancario y asegurador”. Los chips ofrecen una malla de protección adicional, muy superior a las claves estáticas que cada usuario debe guardar y mantenerse cambiando para evitar que caiga en manos criminales. “Si me roban mi tarjeta de crédito, quien la pase por la banda magnética se verá imposibilitado de usarla porque el dispositivo de control detectará la presencia de un chip de seguridad y exigirá otra clave”. A menos que los ladrones intimiden a las personas para revelarlas, será imposible hacer la más mínima transacción, amén de que rápidamente detectará manipulaciones indebidas y se bloqueará. “Es como si se autodestruyera”.

Con un modelo de pasaporte en la mano, Da Silva dice que este documento de viaje, lo mismo que las nuevas licencias de conducción, contendrán chips para evitar las falsificaciones. Desde el punto de vista de la seguridad estatal y ciudadana, comenta, el estar protegido contra las acciones criminales ha dejado de ser una opción para convertirse en una obligación. Incluso, las tarjetas con chips se están entregando a beneficiarios de programas de ayuda estatal para corroborar la entrega de subsidios y evitar, así, el desvío de dineros. Lo mismo está ocurriendo con los servicios básicos de salud y la entrega de medicamentos. También se aplican en sistemas de recaudo fiscal. “Los ahorros logrados con estos sistemas de control son tan importantes, que países como Brasil están planteando reducir los impuestos”.

Pero el paso de Da Silva por Bogotá tiene que ver con la banca móvil, un servicio recientemente introducido por redes como Redebán Multicolor y bancos como AVVillas y Bancolombia. Las transacciones se manejan desde las tarjetas SIM de los teléfonos de última generación. Si bien es cierto que la tecnología inalámbrica GSM (predominante en Colombia) es apta para estas operaciones, la más efectiva es la de tercera generación o 3G, recientemente traída por Comcel. Según Da Silva, la seguridad del sistema es total, debido a un procedimiento de doble autenticación digital: el operador identifica al cliente y éste, a su vez, identifica a la red. “Mediante algoritmos y encriptaciones es imposible descifrar el contenido de los mensajes y comandos”, dice.

Al hablar de las bondades de la banca móvil para los usuarios, dice que es gratis y segura, y permite ahorrar tiempo y desplazamientos al facilitar las transacciones de manera móvil e inalámbrica, a toda hora y desde cualquier lugar. Para el banco, la nueva tecnología originará una reducción de costos, pues moderará el uso de las sucursales y empleados necesarios para atender a los clientes de manera presencial”.

Según Gemalto, Colombia ya registra 500.000 transacciones mensuales mediante el sistema de banca móvil, con un promedio de seis operaciones por usuario. “El potencial de crecimiento es enorme aquí”, dice. Las operaciones incluyen supervisar saldos, transferir dinero, recargar teléfonos prepago y pagar facturas.

Quién es

Natalia da Silva Fakhri, brasileña de nacimiento y descendiente de padres portugueses, estudió hotelería en el Westminster Collage, de Londres. Habla inglés, francés, español, italiano, portugués y algo de árabe. Su marido es marroquí.

Muy personal

Sigue los principios de la medicina y la nutrición ortomolecular. Es una terapia basada en el consumo de sustancias naturales, como vitaminas, minerales dietéticos, enzimas, antioxidantes, aminoácidos y fibra dietética, entre otras. La emplea para la prevención y el tratamiento de enfermedades. “Uno es lo que come”, dice.

Tendencias

Según Da Silva, la tendencia de las autoridades locales de varias ciudades latinoamericanas es introducir licencias de conducción con chips de control para supervisar infracciones. Al llegar a determinadas faltas, el documento expirará. Los conductores de Monterrey, en México, están próximos a inaugurar este tipo de pases.

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