Publicidad

¿Sesgo antiextranjero de supervisores chinos?

Mientras las empresas extranjeras en China se quejan de que las autoridades locales las tienen entre ojos, el ente supervisor de ese país dice que no tiene tiempo para conspirar y que las multas se han impuesto con información de los países e incluso por confesiones.

La Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo de China ha multado, por presuntas prácticas ilegales de precios, a compañías como Toyota y Ford./ Bloomberg
La Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo de China ha multado, por presuntas prácticas ilegales de precios, a compañías como Toyota y Ford./ Bloomberg
Foto: Bloomberg - Tomohiro Ohsumi

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

El supuesto sesgo antiextranjero de la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo de China (NDRC por sus siglas en inglés), que hace cumplir la provisión de precios de la Ley Antimonopolio de 2008, se ha convertido en una queja común entre los ejecutivos de multinacionales que trabajan en ese país.

Las quejas comenzaron el año pasado, cuando la NDRC multó a seis fabricantes de fórmulas para bebés, de los cuales cinco eran extranjeros, por prácticas ilegales de precios. Se volvieron más audibles durante una investigación este verano a los fabricantes de automóviles, y llegó a un clímax en septiembre, cuando las cámaras de comercio extranjeras publicaron sus evaluaciones anuales de las condiciones de negocios en la segunda economía más grande del mundo.

Mientras las penalidades que fueron evaluadas hasta ahora por la NDRC parecen confirmar las sospechas de sus críticos, una mirada más cercana a las acciones de cumplimiento de la NDRC revela un panorama más complejo. Las multinacionales son objetivos fáciles en un país en el que hay fuertes instintos nacionalistas. No obstante, algunos de los objetivos más famosos de los supervisores parecen haber caído en su mira por accidente. Otros fueron denunciados por otras multinacionales. Y en uno de los casos, al menos cinco grandes fabricantes de automóviles le deben un agradecimiento a la NDRC por atacar a proveedores que confesaron estar estafándolos durante más de una década.

Los ejecutivos de las multinacionales y los abogados de derecho a la competencia creen que la NDRC está atacando a propósito a los grupos extranjeros y que apunta hacia una expansión en el número de investigaciones y la cantidad en multas que pagan los inversionistas extranjeros, en comparación con las compañías domésticas. En un informe crítico de cumplimiento de la competencia en China que fue publicado el mes anterior, el Consejo de Empresarios de Estados Unidos-China dijo que la NDRC lanzó tan sólo 20 investigaciones por precios entre 2008 y 2012, en comparación con 80 en tan sólo 2013. Los objetivos más recientes de la NDRC van de la fabricante de automóviles Audi a la fabricante de chips Qualcomm.

Según cifras reunidas por el Financial Times, las compañías extranjeras o sus empresas conjuntas han pagado casi el 80% de las multas antimonopolio de US$490 millones que han sido impuestas por la NDRC desde 2011. A partir de allí, el caso circunstancial contra la NDRC se vuelve menos claro. De los casi US$450 millones que se han impuesto a las compañías extranjeras, la mitad fue a fabricantes de autopartes japonesas que admitieron en agosto haberse puesto de acuerdo para fijar precios entre enero de 2000 y junio de 2011. Entre las víctimas del cartel se hallaban Ford, Honda, Nissan, Suzuki y Toyota.

La NDRC argumenta que está demasiado llena de trabajo para organizar una conspiración contra compañías extranjeras. En comparación con sus pares de Estados Unidos y Europa, la supervisión de precios de la entidad y la oficina antimonopolio carecen de mucha experiencia y de suficientes trabajadores, aunque han estado mejorando. Para atacar estas falencias, la NDRC ha adoptado dos estrategias racionales. Primero, copia los éxitos anteriores de Estados Unidos y Europa: si una compañía ha sido hallada culpable por comportamiento monopolista en Washington o Bruselas, entonces probablemente la investiguen también la NDRC o la Administración Estatal de Industria y Comercio, que vigila otros aspectos de la Ley Antimonopolio de China. En el caso de los fabricantes japoneses de componentes de automóviles, Beijing estaba siguiendo un camino trazado por los Estados Unidos y los supervisores de la Unión Europea.

La segunda estrategia ha sido animar a las compañías para que admitan haber roto la norma, pues toma menos tiempo escuchar una confesión que investigar un caso. De nuevo, en el caso de las compañías japonesas, la NDRC dijo que Hitachi Ltd y Nachi-Fujikoshi Corp no habían sido castigadas porque habían reportado voluntariamente la actividad de carteles y habían aportado otras “importantes evidencias”.

Los ejecutivos de las multinacionales se quejan de que la NDRC los intimida con frecuencia durante los procesos de investigación, prohibiendo que sus abogados asistan a las reuniones y presionándolos para que confiesen haber roto una norma. Estas tácticas no sorprenderán a nadie que esté familiarizado con el sistema legal de China. Al menos en este aspecto, las autoridades de China parecen estar tratando de la misma forma a los extranjeros que a los locales.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido