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No obstante, en el campo de la política practica, ha dominado el proteccionismo. Saltando una larga historia, anoto que a mediados del siglo XX Colombia adoptó un modelo de sustitución de importaciones encaminado a proteger el desarrollo de los sectores manufactureros que fue practicado hasta la década de los noventa, cuando se inició un tímido proceso de apertura al comercio internacional.
Por esa misma época fue creada la Organización Mundial de Comercio con el propósito de liberar gradualmente el comercio de bienes y servicios. Por esa razón, cuando el gobierno retomo en el 2002 el proceso de celebración de tratados de comercio, se suponía que las ventajas de ellos resultantes tendría eficacia temporal: más pronto que tarde se produciría su reemplazo por mecanismos de liberación comercial aceptados en el ámbito de la OMC.
No ha sucedido así. Los países desarrollados se rehusan a desmantelar los subsidios a sus sectores agrícolas y a competir con las manufacturas de bajo costo que provienen del mundo en desarrollo. China, que es ya la segunda economía del mundo, no acepta que debe abstenerse de mantener su moneda devaluada como mecanismo de apoyo a sus exportaciones.
Por estas razones, el TLC con los Estados Unidos, si es, como parece, finalmente aprobado por su Congreso, podría darle a Colombia ventajas permanentes de acceso a su mercado, privilegio del que muy pocos países podrán disfrutar.
* Exministro de Comercio