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Existe una herramienta a la que pueden acudir las empresas ya sea cuando están en bonanza o en una difícil situación financiera: la subasta de inventarios usados o en mal estado. Son todos esos muebles, computadores, vehículos o incluso chatarra que ya no son útiles para las operaciones de una empresa y cuya única función, en muchos casos, es acumular polvo. Pero cualquier organización podría considerarlo como una oportunidad en vez de simple “basura”.
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Se trata de un negocio multimillonario, una muestra de ello es el volumen que se registró en el portal colombiano Subastas y Comercio: una plataforma que se especializa en subastar chatarra y artículos usados, que solo en 2018 tuvo transacciones por $42.000 millones. Operaciones que en su mayoría fueron venta de vehículos (más de 500 en 2018) y más de 70.000 toneladas de chatarra (como maquinaria en mal estado). Las ventas de la página venían creciendo 20 % anual, pero en 2018 tuvieron un incremento del 35 %. Lo que muestra que es un sector en auge.
El Espectador habló con Martha Gómez, fundadora del portal de Subastas y Comercio, quien explica “que este mercado les permite mejorar los flujos de caja a las empresas: ya sea vendiendo todo ese inventario que ya no es funcional pero sí ocupa espacio, o comprando a un precio bajo mercancía usada en buen estado. Nos hemos dado cuenta de que este es un sector acíclico; es decir, cuando la economía va bien las organizaciones tienden a invertir en modernización y deben salir a vender los equipos que venían usando. Y cuando hay un mal ciclo económico las organizaciones necesitan liquidez y lo primero que hacen es salir de los activos improductivos”.
Esta empresa nació hace 15 años, producto de la necesidad que había en el sector petrolero de hacer algo con los excedentes industriales que tenían. La chatarra que generaban en sus operaciones era un problema para esta industria y, de hecho, en algunos casos tenían que regalarla. “Entonces vimos una oportunidad de clasificar esta chatarra por materiales y de venderla al mejor postor por medio de una subasta”, indica Gómez.
En efecto, estos residuos no solo tienen un gran valor, sino que también son pieza clave para una importante industria colombiana: según la Asociación Nacional de Empresarios (ANDI), la chatarra es el principal insumo del negocio siderúrgico colombiano y representa hasta el 75 % de las materias primas utilizadas por las siderúrgicas semiintegradas. En términos generales, el 80 % del acero colombiano se fabrica a partir de este material.
Además, hay escasez de este insumo, pues, según la ANDI, a Colombia le hacen falta más de 679.063 toneladas anuales de acero reciclable. Por lo que cualquier chatarra que tenga una empresa, o persona natural, será altamente apetecida dentro y fuera del país: en los últimos dos años las exportaciones de chatarra colombiana se han disparado, sobre todo a países como Corea del Sur, Tailandia y sobre todo China (Taiwán).
Para participar en una de las operaciones de Subasta y Comercio solo hay que ingresar al portal e inscribirse. Para vender algún artículo solo es cuestión de tomarle una foto, fijar el precio base, y publicar el pliego de la subasta: los términos y condiciones de la puja que se va a realizar. A diferencia de muchos remates judiciales, en estas subastas los aspirantes sí pueden inspeccionar el producto que se va a vender, por lo que pueden coordinar citas para revisar de primera mano las características y condiciones del producto que quieren comprar.
Sin embargo, los remates judiciales también pueden ser una alternativa interesante para consultar, sobre todo a la hora de buscar inmuebles baratos. En los juzgados de cada ciudad del país está disponible la información de estas operaciones. De hecho, ya hay un par de portales que centralizan la información de las subastas: rematagram.com y rematesjudiciales.com.co. Para participar debe consignar a órdenes del juzgado el valor correspondiente al 40 % del avalúo del producto que se va a subastar y se debe presentar la oferta total en un sobre cerrado.
De esta manera, la chatarra y los artículos usados pueden representar grandes oportunidades para la empresa que las posea o para otra organización que necesite bajar costos. No es un cliché, realmente la basura de uno es el tesoro de otro.