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Organismos como la OCDE coinciden en algo fundamental: la conectividad no es un lujo, sino un motor clave para el desarrollo económico. En Colombia, esta visión ha cobrado tal relevancia que el acceso a internet ya es considerado un servicio público esencial.
La conectividad está en todo: trabajo, estudio, trámites, contacto con familiares… Lo que ocurra en este sector tiene el potencial de impactar prácticamente cualquier aspecto de la vida cotidiana. De allí que importe tanto lo que pueda pasar con él. Y algo importante pasó recientemente.
Según el más reciente reporte de inflación entregado por el DANE, la información y la comunicación fue lo que más subió de precio durante el mes de marzo, con una variación mensual del 2,96 %.
Este comportamiento es extraño, pues los precios de este rubro no suelen reflejar repuntes tan importantes. Lo normal es que se mantengan en márgenes estables e incluso que bajen de precio.
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En 2023, por ejemplo, las variaciones anuales de este sector ni siquiera superaron el 1 %. Durante buena parte de 2024 y 2025, los precios incluso cayeron, con variaciones negativas cercanas al -1 %. Sin embargo, hacia la segunda mitad de 2025 la tendencia cambió: el rubro empezó a registrar alzas y llegó a niveles tan altos como un incremento anual del 4,73 %, como ocurrió en marzo.
Hay que tener en cuenta que la categoría de información y comunicaciones abarca una amplia variedad de servicios y productos. Sin embargo, en la práctica se concentra principalmente en teléfonos celulares y sus accesorios, servicios de internet, mensajes y llamadas, así como en servicios de telecomunicaciones fijas, como el internet para el hogar.
Al analizar con detalle los datos entregados por el DANE, se evidencia que el incremento de estos precios está jalonado por los servicios de telecomunicaciones puesto que, en el último año, han registrado un incremento del 5,79 % (solo en marzo la subida fue del 3,15 %). En contraste, los precios de los teléfonos celulares han caído un 15,80% en la misma ventana de tiempo. Dicho de otro modo: los planes de celular se están encareciendo.
El más reciente reporte de tarifas de servicios móviles, publicado por la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), muestra que en los planes pospago el precio promedio pasó de COP 57.700 en enero de 2024 a COP 62.700 en junio de 2025, lo que representa un aumento del 8,6 %. También informa que entre diciembre de 2024 y junio de 2025, los precios de los planes más económicos de los principales operadores móviles aumentaron entre COP 2.000 y COP 6.000.
Aunque no hay un informe más actualizado, su herramienta de comparación de planes evidencia que hoy el mercado ofrece opciones para distintos bolsillos: un plan con minutos y mensajes ilimitados a todo destino, 50 GB de datos móviles y acceso a aplicaciones como Facebook, WhatsApp e Instagram puede encontrarse alrededor de COP 34.900. En el otro extremo, un plan más robusto —con hasta 105 GB de navegación y beneficios adicionales como suscripción a plataformas como Netflix— alcanza precios cercanos a los COP 86.900.
“Entre 2024 y 2025, el crecimiento del promedio de la capacidad de datos en los planes pospago «todo incluido sin datos ilimitados» se moderó respecto de 2023. En 2023 incrementó 59,2% entre enero y diciembre, mientras que entre enero de 2024 y junio de 2025 esta fue el 10,4% alcanzando los 103,5GB en junio de 2025”, detalla la CRC en su reporte.
Hasta mediados del año pasado, el escenario para los planes prepago era diferente, pues en esa modalidad los incrementos, de cara a 2024, eran marginales. No obstante, ese comportamiento parece estar cambiando ya que mientras que en junio de 2025, el precio de referencia para paquetes de 30 días se situaba en COP 17.000, hoy el más económico se consigue en COP 22.000, con mensajes y llamadas ilimitadas, 9,5 GB de internet móvil y aplicaciones como Facebook, Whatsapp y Nequi.
¿Qué está pasando?
El sector de las telecomunicaciones en Colombia enfrenta múltiples desafíos, pero el panorama podría resumirse en esta ecuación: altos costos operativos y márgenes de ganancia estrechos.
Según lo expresado por varias fuentes a este medio, factores como el alto costo del espectro radioeléctrico y las crecientes exigencias en infraestructura —necesarias para mejorar la calidad del servicio y soportar el aumento en el consumo de datos— están encareciendo la operación. En ese contexto, desarrollar este negocio en Colombia se vuelve cada vez más costoso, en un momento en el que los ingresos no crecen al mismo ritmo.
A pesar de este contexto, el ingreso promedio por usuario (ARPU) de datos móviles se ha mantenido relativamente estable en los últimos años. Por ejemplo, mientras Tigo recibía en promedio COP 24.000 por usuario en 2017, al cierre de 2025 esa cifra se ubicó en COP 21.700. En el caso de Movistar, pasó de COP 21.000 a COP 15.100; Claro, de COP 18.500 a COP 22.200; y WOM —cuya primera medición data de abril de 2021—, de COP 940 a COP 18.000. En promedio, el mercado pasó de COP 19.000 a COP 20.400.
No obstante, Colombia se ubica en el puesto 10 del estudio de países con el precio por GB más económico, elaborado por Cable.co.uk. Según esta medición, en promedio 1 GB en el país cuesta USD 0,20, más barato que en otros mercados de América Latina como Argentina y México —donde alcanza los USD 1,1 y USD 2,03, respectivamente—, pero aún por encima de Israel e Italia, que lideran el listado con costos de USD 0,02 y USD 0,09 por GB.
Según lo explicado por Samuel Hoyos, quien es el presidente de la Asociación de la Industria Móvil en Colombia (Asomovil)
Este incremento en los precios que reporta el DANE y la CRC es el efecto de varios años de comportamiento deflacionario en este sector, lo cual ha obligado a que el mercado se ajuste.
“Aun así, el incremento sigue siendo inferior a la inflación general. Esto demuestra que los precios de las telecomunicaciones continúan siendo bajos y mantienen una tendencia descendente. Sin embargo, después de varios años de deflación, es normal que el mercado presente ajustes y registre incrementos leves”, detalla.
Para el líder de este gremio (que solo agrupa a Claro, Tigo y Movistar), hoy los operadores enfrentan una situación de sostenibilidad compleja, donde el precio del espectro (que es uno de los más caros de la región) presiona sus finanzas. Además, señala que el acceso a la energía eléctrica puede representar cerca del 25% de los costos operativos de la red y, en la medida que estos costos aumentan, y mientras los usuarios consumen más servicios pero pagan menos, la ecuación se vuelve insostenible: hay menor recaudo y mayores costos de operación.
“A esto se suma que las plataformas generadoras de contenido, que representan cerca del 70% del tráfico en la red, exigen grandes inversiones, pero no remuneran a los operadores por ese uso intensivo. Todo esto lleva a la necesidad de ajustar precios. No obstante, el incremento sigue siendo mínimo si se compara con el crecimiento del tráfico, que ha aumentado alrededor de un 25%. Es decir, el aumento en precios es muy inferior al incremento en el uso”, añade.
El líder gremial también subraya que el importante repunte que se vio en marzo puede responder al aumento de los impuestos, pero también al incremento del salario mínimo decretado por el presidente Gustavo Petro que termina impactanto no solo sus nóminas sino toda la economía, pues se aumenta el costo de los insumos, las reparaciones, la instalación y la operación de la red.
“Todo esto se traslada a lo largo de la cadena de valor, por lo que es innegable su efecto en los precios”, concluye.
Otra fuente consultada por este medio, quien pidió no ser referenciada, añade un elemento más a estas causales de incremento en las tarifas: la competencia en el mercado.
En Colombia hay un operador declarado como dominante, el cual es Claro, quien abarca cerca de la mitad de la participación. Otro cerca del 40 % se reparte entre Tigo y Movistar (compañías que están próximas a finalizar su integración), mientras que aproximadamente otro 10 % se reparte entre WOM y los operadores móviles virtuales (OMVs).
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Cuando hay una competencia fuerte —según detalla la fuente—, esa puja entre operadores tiende a presionar los precios a la baja, ya que los consumidores migran hacia quienes ofrecen los planes más económicos. En cambio, cuando el mercado se concentra, esa dinámica se debilita y se pierde capacidad de competencia, lo que reduce los incentivos para bajar precios.
Aunque, como subraya Hoyos, el incremento que ha tenido este sector no supera la inflación, lo que ocurra en los próximos meses será determinante para seguirle la pista a los precios de la conectividad en Colombia. Esto cobra especial relevancia ante la inminente integración entre Tigo y Movistar, y la puesta a prueba de los condicionamientos que fijó la Superintendencia de Industria y Comercio para autorizar esa operación.
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