Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Martín Gaviria es un pequeño de 14 años que desde hace siete ha aprendido a sobrevivir en la universidad de la vida, la calle.
Desde 2004, Martín se expuso a los peligros del día y de la noche, para llevarle a su mamá el dinero producto de la venta de empanadas. En varias ocasiones, cuando no vendía el producido del día, pensó si volver a casa. El problema no era el regaño, tal vez se imaginaba las caras de sus cuatro hermanos, su madre y abuela, al verlo llegar con las manos vacías, sin el dinero para subsistir al otro día.
Cansado del negocio de los alimentos decidió trabajar para Surabastos, la central mayorista de Neiva. Allí conoció a personas de las fundaciones Telefónica y Picachos y entendió que “los niños pa la escuela y los adultos trabajando”.
En Neiva, el 90% de los niños están trabajando, la mayoría en la informalidad o en casas de familia. La Fundación Telefónica, a través del programa Proniño, en alianza con la Alcaldía del municipio, Mercasur Ltda. (central minorista), Surabastos y la Fundación Picachos, presentó ayer en esa ciudad Territorios Libres de Trabajo Infantil, una estrategia que tiene como fin erradicar dicha modalidad laboral en las principales centrales de abasto de la ciudad.
Los niños beneficiados accederán a un programa de educación, nutrición, ocupación del tiempo libre y generación de ingresos.
En la capital huilense, la Fundación Telefónica ha invertido más de $750 millones entre 2009 y 2010 a través del Programa Proniño, Educared y Territorios Libres de Trabajo Infantil, el cual ha permitido que 650 menores dejen de trabajar y vuelvan al colegio, además de los 250 que desde esta fecha comienzan el proceso.
De acuerdo con Lina Echeverri, vicepresidenta de Relaciones Institucionales del grupo Telefónica Colombia, “el aporte económico que hacen los niños que trabajan es marginal y en algunos casos se debe a la explotación por parte de sus mismas familias”.
Desde hace dos años, Martín dejó de deambular por las calles, para estudiar y pasar más tiempo libre jugando, como lo deberían hacer todos los niños.