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Bajo los ataques de los inversores por quemar efectivo para aumentar la producción, Tesla Inc. recurrirá a China para financiar al menos parcialmente el costo de construcción de su primera fábrica en el mercado automotor de mayor crecimiento del mundo.
El pionero de los autos eléctricos analiza obtener de socios locales parte de los US$5.000 millones que proyecta invertir en una planta cerca de Shanghái, según una persona familiarizada con los planes, que pidió no ser nombrada dado que se trata de una cuestión privada. El máximo responsable Elon Musk logró un acuerdo preliminar para construir la fábrica el mes pasado, apenas días después de que las represalias de China por el aumento de los aranceles del presidente Donald Trump elevaron el costo de exportación de los autos fabricados en los Estados Unidos.
Los socios financistas chinos podrían permitir a Tesla -que hasta ahora no ha tenido ganancias- compartir la carga financiera de llevar a cabo un ambicioso plan de expansión que incluye construir una fábrica en Europa. Si bien los analistas dicen que la compañía con sede en California deberá captar capital para que sus planes den fruto, hasta ahora Tesla insiste en que no necesita hacerlo. La compañía tenía US$2.700 millones de efectivo al final del primer trimestre.
La compañía con sede en California no respondió a un correo electrónico en el cual se solicitaba una confirmación de los planes, y una portavoz de Tesla en China no devolvió llamadas telefónicas.
Las acciones de Tesla avanzaron 0,6 % a US$300 en las operaciones antes de la apertura de las bolsas estadounidenses este miércoles. La acción bajó 4,2 % este año hasta el martes, lo cual da a la empresa un valor de mercado de US$50.600 millones.
Procurarse una fábrica en China pasó a ser más crucial para Tesla cuando el país impuso un arancel adicional de 25 % a las importaciones de autos de fabricación estadounidense en represalia por los gravámenes del presidente Donald Trump sobre productos chinos por valor de US$34.000 millones. China es el mayor mercado mundial para los autos eléctricos y el segundo mercado más grande para Tesla, por detrás sólo de EE.UU.
La ambición de China de aumentar diez veces las ventas anuales de vehículos propulsados con nuevas energías para 2025 ha incentivado a cientos de fabricantes de autos a producir vehículos eléctricos en el país. Respaldadas por inversiones de los gobiernos locales, los emprendedores tecnológicos y las firmas de capital riesgo, las empresas emergentes chinas de VE tratan de capturar el mercado antes de que Tesla haga más fuerte su presencia.
La empresa no dio detalles acerca de cuánto costaría la fábrica al anunciar un acuerdo preliminar con el gobierno de Shanghái el mes pasado por una planta de producción que está destinada a ser la primera en China que es ciento por ciento propiedad de una compañía automotriz extranjera. Analistas de Bloomberg Intelligence estiman que la inversión requerida podría ser de unos US$10.000 millones, el doble de lo que Tesla estaría planeando.
A pesar de la magnitud de sus planes, Musk descartó la necesidad de vender nuevas acciones o bonos este año, insistiendo en que Tesla podrá autofinanciarse con la fabricación de más sedanes Model 3. La compañía, que tiene previsto dar su informe sobre los resultados de ganancias trimestrales este miércoles, considera al Model 3 crucial para su plan de atraer compradores del mercado masivo. Se trata del auto más barato de Tesla hasta el momento y Musk ha dicho que su éxito podría volver rentable a la empresa en el segundo semestre.