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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se atribuyó el mérito del plan de Toyota Motor Corp. de invertir US$1.330 millones en una fábrica existente en Estados Unidos. Se trata del mismo fabricante de automóviles japonés al cual criticó por construir una planta en México.
Los gastos en Georgetown, Kentucky, no son nuevos: han sido planeados durante años. Pero la manera en que se los promueve es novedosa. En vez de enfatizar la rentabilidad, Toyota está destacando un gasto holgado y la ya anunciada adición de 700 puestos de trabajo.
El anuncio de Toyota «es una prueba más de que los productores fabriles ahora confían en que el clima económico ha mejorado mucho bajo mi administración», dijo Trump en el comunicado del fabricante de automóviles el lunes.
Cuanto mayor sea la inversión en Estados Unidos, mejor para Toyota ahora. Trump apuntó a la compañía en enero por su plan para construir una fábrica de automóviles pequeños Corolla en México. Mientras el presidente ejecutivo de Toyota, Jim Lentz, hablaba con Trump sobre la creación de filiales de negocios de automóviles autónomos y conectados en Estados Unidos el mes pasado, el presidente lo interrumpió y dijo que la compañía necesitaba «construir esas nuevas plantas aquí».
Como parte de los US$10.000 millones que Toyota planea invertir en Estados Unidos durante los próximos cinco años, el gasto de la compañía en Kentucky allana el camino para la producción del sedán Camry rediseñado más adelante en el año. El automóvil será el primero en Norteamérica en adoptar el nuevo sistema de arquitectura global (TNGA, por sus siglas en inglés) de Toyota para el diseño, la ingeniería y la fabricación de vehículos.
Al describir el sistema conocido como TNGA en marzo de 2015, Toyota dijo que tenía como objetivo reducir la cantidad de gasto necesario para preparar la línea de producción de un nuevo modelo en alrededor de la mitad. La empresa, con sede en Toyota City, Japón, está evitando todo énfasis acerca de los beneficios frugales de TNGA con respecto a sus planes en Georgetown.
«Esta es la mayor inversión en la historia de nuestra planta. Esta importante modernización permitirá a la planta mantenerse flexible y competitiva, consolidando aún más nuestra presencia en Kentucky«, dijo Wil James, el presidente de la fábrica, en el comunicado.
En enero, Trump criticó una fábrica de US$1.000 millones en México, donde Toyota comenzará a fabricar autos compactos Corolla en 2019. Si bien ha hecho denuncias similares acerca del ensamblado del Chevrolet Cruze de General Motors Co. al sur de la frontera y ha atacado a Ford Motor Co. antes de que la automovilística cancelara una planta de autos pequeños en México, también ha elogiado a los máximos responsables ejecutivos Mary Barra y Mark Fields, y los ha recibido varias veces en la Casa Blanca.
Cuando Trump se reunió con ejecutivos y trabajadores automovilísticos en Michigan el mes pasado, se paseó por una exhibición de vehículos con Barra, Fields y el máximo responsable ejecutivo de Fiat Chrysler Automobiles NV, Sergio Marchionne, y posó para una foto de grupo. Los jefes norteamericanos de fabricantes de automóviles japoneses, coreanos y alemanes se mantuvieron aparte y observaron.
La planta de Georgetown de Toyota —de una superficie aproximadamente equivalente a 156 campos de juego de fútbol americano— fabricó más de 500.000 sedanes Camry, Avalon y Lexus ES el año pasado. Ello fue aproximadamente una cuarta parte de los vehículos de Toyota producidos en Norteamérica.