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El comportamiento del dólar fue protagonista este año en la economía colombiana, golpeó a los sectores exportadores y amenazó con destruir empleo.
La divisa norteamericana causó que en 2009 el peso colombiano se fortaleciera cerca de 10% frente al dólar, debido a la debilidad de la economía estadounidense, consecuencia del impacto de una de las peores crisis de las últimas décadas.
Sin embargo, la tasa de cambio del peso frente al dólar registró durante los últimos 12 meses alta fluctuación: pasó de un máximo de $2.611 a comienzos de marzo, como resultado de los temores que se generaron por la crisis financiera internacional, a $1.810 a mediados de octubre, por las señales de recuperación de la economía mundial.
En el año se registraron algunos hechos que fueron relevantes para el mercado, que funcionaron como un detonante que derivó en la venta de dólares y eventualmente para debilidad de la divisa. Fue el caso de la publicación de buenos resultados financieros de Citigroup en abril, en un momento en que el mercado sólo esperaba más pérdidas, y en septiembre, cuando se observó el primer registro de expansión de la industria manufacturera en Estados Unidos, después de 18 meses de contracción.
En relación con la volatilidad, el primer trimestre del año fue uno de los que registraron cambios más frecuentes, lo cual vino acompañado con una devaluación del peso de 13%. El contagio de la crisis externa en el mercado local se vivió de manera plena durante los primeros meses de 2009, una vez se evidenció también una fuerte desaceleración de la economía local. La expectativa de menores flujos de inversión extranjera directa y de portafolio ingresando al país frente al buen desempeño observado un año atrás, sumado al posible deterioro del comercio exterior y a un efecto de aversión al riesgo que se evidenció en el débil comportamiento de los mercados de la región, generaron un cambio en las preferencias de inversión hacia un mayor apetito por la divisa norteamericana.
Pero una vez se observaron señales de recuperación en la economía estadounidense, a través de un menor ritmo de pérdida de empleo, mayor confianza del consumidor, el resurgimiento de la industria, entre otras, el dólar comenzó a debilitarse nuevamente por la búsqueda de riesgo por parte de los inversionistas, principalmente en acciones. Lo anterior se explicó en parte por las ayudas extraordinarias adoptadas por los gobiernos a las diferentes economías, que desde principios de abril generaron un descenso acelerado del tipo de cambio en Colombia, y para el mes de mayo ya se encontraba en los niveles de apertura del año ($2.250).
A pesar de algo de volatilidad durante el mes de junio, la tasa de cambio continuó con su descenso y estuvo muy cerca de alcanzar los niveles de $1.800 durante el mes de octubre. Las acciones tomadas por el Gobierno y por el Banco de la República para evitar un mayor fortalecimiento del peso colombiano generaron un incremento en la demanda por divisas, que llevó a una estabilización del dólar frente al peso, alrededor de los $2.000 hasta finalizar el año. Adicionalmente, el deterioro de las relaciones con Venezuela contribuyó a debilitar la tasa de cambio por el grave efecto de las exportaciones, que a su vez tuvieron un impacto claro en el empleo y en la industria.
Para los primeros meses de 2010 se espera que la divisa se mantenga en los niveles actuales.
*Analista de Corredores Asociados