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Si el año 2008 terminó para los trabajadores con la frustración de que el aumento del salario mínimo (8%) se diera por decreto y ligeramente por encima de la inflación causada, 2009 no parece ofrecer mejores condiciones en materia de seguridad social.
Para la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), el coletazo de la crisis mundial llevará a un “aumento del déficit fiscal que puede contribuir a reducir los salarios en el sector estatal y a despidos; se reducirá la demanda interna y significaría despidos en todos los sectores económicos”. Eso llevaría a que la tasa de desempleo llegué a 13% o 14% a finales de 2009.
Pero no sólo el empleo sufrirá las consecuencias. Según la Asociación de Empresas de Medicina Integral (ACEMI), el sector de la salud también puede deteriorarse, pues “los ingresos que reciben las EPS crecen más despacio que el gasto médico, y los márgenes se estrechan, llevando a estas empresas a resultados deficitarios”.
A eso se suma que los afiliados al Régimen Contributivo crecen de manera proporcional al empleo, por lo que, si la desocupación aumenta, la cobertura en salud tendrá la misma tendencia e incluso habrá mayor número de personas fuera del sistema, pues detrás de cada desempleado hay un grupo familiar. Así, el Régimen Subsidiado tendrá la mayor carga del gasto.
En consecuencia, ACEMI asegura que se requiere con urgencia aclarar y actualizar el Plan Obligatorio de Salud, lograr la universalidad y acelerar los pagos de dinero en todo el sistema de seguridad social en salud.
De la mano con el desempleo, se prevé el incremento de la informalidad y eso hará que, similar a la salud, los afiliados a los fondos de pensiones no aumenten de manera significativa, pues este rubro deja de ser una prioridad.
En esa medida, el pedido de los trabajadores al Gobierno para enfrentar esta situación es que se expidan normas para que los trabajadores del sector público y privado sean contratados de manera directa y obtengan estabilidad laboral.