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Esto ha devuelto el reloj un cuarto de siglo en una de las historias de éxito más importantes en la industria de la tecnología.
Los accionistas del fabricante de computadores portátiles apoyaron el negocio luego de que la votación que se había programado para tres semanas atrás se aplazara por el poco apoyo. De este modo llega a su fin la toma más grande desde la crisis financiera.
Lo que sacó a flote la transacción fue la aguda caída en los retornos de los bonos y el apetito mayor entre los inversionistas por deuda corporativa, aunque las finanzas de Dell han enfrentado presiones desde que cayó el mercado de los computadores portátiles.
La toma fue sellada en la reunión de accionistas que se realizó el jueves en la sede de Dell, cerca de Austin, Texas, y que tardó menos de veinte minutos. Los resultados del veto fueron mucho más seguros luego de que la junta directiva de la compañía cambiara las reglas de votación el 2 de agosto, para permitir que la mayoría de los votos determinara el resultado. Esto desarticuló el poder de las abstenciones que antes habían amenazado con matar el negocio.
La toma, apoyada por Silver Lake, la firma de activos privados, permitirá ver cómo Dell se convierte en empresa privada, luego de navegar las bonanzas y caídas de la industria de la tecnología durante más de 25 años como empresa pública.