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Beatriz Uribe siempre ha estado vinculada con el sector de la vivienda y eso se le nota al entrevistarla. El tema la apasiona y por eso no duda en señalar que quiere que su paso por el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial sea recordado por revolucionar la entrega de casas a los colombianos.
¿Qué pretende el Gobierno en materia de vivienda?
Se hace evidente, hoy más que nunca, la necesidad de buscarle soluciones estructurales en materia de vivienda a la población pobre. Quienes están sufriendo con estas lluvias son los más necesitados. Por eso se da la necesidad de pensar en grande, de dar soluciones definitivas a la población que está en zonas de alto riesgo. De ahí que la prioridad de este Gobierno sea la construcción de Vivienda de Interés Social (VIS). Esto es un proyecto ambicioso no sólo en lo social, sino en lo económico, pues las cifras demuestran que la construcción es el sector más dinámico en la generación de empleo, es decir, los vientos son favorables para esta locomotora.
¿Por qué lo dice?
Los indicadores de ventas son favorables, el tiempo que se demora una vivienda en venderse es corto, a esto se suma que las cifras de licencias de construcción superan el 20% tanto para edificaciones como para viviendas. Además, en el trimestre agosto-octubre la actividad generó 129 mil nuevos empleos directos. Más de un millón 100 mil personas trabajan en el sector.
¿Y qué se va a hacer para encarrilar la locomotora?
En Colombia lo que hace falta es oferta, lo que tenemos que hacer es generar incentivos para que la gente tenga capacidad de compra y el Estado genere posibilidades de oferta. La escala de producción en Colombia es muy limitada. En el mejor cuatrienio se han construido 560 mil viviendas nuevas, queremos pasar a un millón y no sólo dar un salto en la escala de producción, sino cambiar la composición y que el 70% se dirija a los hogares pobres. Para lograrlo, el Estado tiene que entrar con todas sus herramientas. Al ritmo de hoy no vamos a lograr reducir el déficit, pues el país tiene 1,2 millones de hogares sin vivienda, en lo cuantitativo, y a esto se le debe sumar lo cualitativo, que son 2,5 millones de viviendas que deben ser objeto de mejoramiento.
¿Y cómo lograr esas metas?
Llevo pensando en esto ocho años y trabajándolo el mismo período, como asesora del ministro Roberto Junguito, viceministra de Vivienda, presidenta de Camacol y ahora que llegué acá. Todo ese tiempo he laborado con un equipo muy bueno, que está acá acompañándome en desarrollar estrategias como multiplicar por dos los subsidios que se destinan a la gente pobre. Este año contamos con un presupuesto de $500 mil millones y para el próximo tenemos presupuestado un $1 billón. Segundo, existen los subsidios de las cajas de compensación familiar, que nos van a generar 200 mil soluciones VIS, otras 200 mil el Gobierno Nacional, otro tanto el Fondo Nacional de Ahorro, Caja Promotora de Vivienda Militar, Banco Agrario y subsidio de la tasa de interés.
Eso es desde los compradores, pero desde los vendedores, ¿qué hacer, porque en este país muchos constructores no construyen VIS?
Descubrimos en Camacol, después de varias discusiones que la VIS, aquí o en Cafarnaum, sólo es rentable a gran escala, por eso hoy estamos construyendo con la Fundación Julio Mario Santo Domingo en Cartagena 25 mil viviendas; en Barranquilla, 25 mil; en Manizales hay proyectos. y en Soacha, está Amarillo, Colsubsidio y Colpatria. Lo que pasa es que están embarcados en 5, 10 y 20 mil viviendas. Eso no se había visto en la historia del sector.
¿Cómo evitar que las VIS tengan problemas, como suele ocurrir?
Si garantizamos que los constructores sean formales y responsables como los que tenemos en nuestros macroproyectos, no vamos a tener este problema. Éste ha surgido de constructores que nunca han estado en el mercado, que les da por asociarse con los alcaldes en uniones temporales para construir 30 casas, que craquean a los dos segundos.
Hablando de los macroproyectos, ¿cómo revivirlos si los tumbó la Corte Constitucional?
Presentaremos un proyecto de ley en esta legislatura para revivirlos y la idea es sacarlos en la próxima. Sencillamente, lo que tenemos que hacer es asegurar que se superen aquellas objeciones que puso la Corte Constitucional. Debemos reparar la ley en su alcance y su contenido, de manera que no se vulneren las competencias constitucionales de las entidades territoriales.
Pero no todo debe ser positivo, ¿cuáles son los lunares de esta iniciativa?
Un día el Presidente me preguntó qué necesitaba para garantizar el cumplimiento de la meta y le respondí: 1. Pasar la ley de macroproyectos. 2. Contar con los recursos necesarios para subsidios cada año, como los que ya me garantizaron para 2011. 3. Contar con los recursos para subsidiar la tasa de interés a lo largo de los cuatro años de una manera permanente.
¿Eso quiere decir que este Gobierno va a mantener el subsidio a la tasa de interés?
Sí. Y va a buscar mecanismos para continuar haciéndolo.
Cambiando de tema, ¿qué va a pasar con las licencias ambientales para la minería, otra locomotora?
El debate si hay minería o hay desarrollo es un asunto que se acabó en el mundo. El mundo ya aprendió que lo tiene que hacer bien y con los más altos estándares, y así será. Estamos ya en la escisión del Ministerio. Debo decirles que se aceleró el tema y ya estoy entregando la antorcha en el tema ambiental.
¿Si va a crear el Ministerio de Ambiente?
Sí, total.
¿Sandra Bessudo se mantiene como ministra de Ambiente?
No sé. Es la ministra designada y en este momento tengo la antorcha en Vivienda, Agua Potable y Saneamiento Básico. Ya empecé un proceso de empalme; pensamos que esto iba para largo, pero es ya. El próximo año, tempranito, en la misma reforma en que se van a crear el de Justicia y Gobierno, así como de Trabajo y Salud.
Con este invierno se habla mucho del pobre papel que cumplen las corporaciones autónomas regionales.
No estaría en capacidad de afirmar eso, lo que creo es que se han hecho notables la necesidad y la importancia de que las corporaciones tengan un papel muy protagónico en materia de adaptación y vulnerabilidad. Caldas tiene un ejemplo extraordinario. Distinto sería Manizales en esta ola invernal si la corporación no hubiera hecho los amarres que realizó en todas las laderas. Lo único que diría sobre este tema es que prevenir paga, y prevenir en materia ambiental paga, y paga mucho. Claro que lo que se nos vino es superior a todas las fuerzas. Prevenir es una actividad muy importante que tiene unos réditos muy altos.
De este ministerio dependen locomotoras como la de infraestructura, ¿se acelerarán procesos como los de las licencias ambientales?
El propósito del Gobierno Nacional es que el sector ambiental sea un actor activo en el movimiento de estas locomotoras, que le respondan de manera ágil y con los más altos estándares en materia ambiental.
¿Cómo marchan los planes departamentales de agua?
El Gobierno está haciendo todo lo posible para que se muevan y se desembolsen los recursos necesarios para los planes en los 31 departamentos donde se vienen desarrollando. El mandato es agilizar la ejecución, pero no sólo queremos obras de ingeniería, queremos servicios de alta calidad; y segundo, apoyamos con toda la fuerza la entrada de mercados de capitales en inversión en agua potable y saneamiento básico. Estuvimos con los banqueros más grandes de este país diciéndoles: ¿quieren invertir?, ya existen mecanismos, empresas especialistas en el tema. Para este tipo de proyectos ya hay $300 mil millones en el mercado en 61 municipios.