
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La Bolsa de Nueva York se recuperó durante la jornada, pero terminó igualmente en terreno negativo por segunda jornada consecutiva.
El índice principal Dow Jones Industrial Average cedió 0,56 % a 28.133,31 puntos. En tanto que el tecnológico Nasdaq perdió 1,27 % a 11.313,14 puntos, y el índice ampliado S&P 500 perdió 0,81 % a 3.426,96 unidades.
El Dow llegó a perder más de 2 % y el Nasdaq más de 5 % durante la jornada.
“El mercado estaba con un crecimiento demasiado explosivo y debía esperarse un repliegue”, estimó Adam Sarhan, fundador y presidente de 50 Park Investments. “Es normal y sano. Un repliegue aún más importante puede incluso esperarse”, añadió.
“Mucho dinero fue a un sector recalentado”, resumió Sharhan sobre el alza de los valores tecnológicos que volvieron a perder terreno este viernes.
Como el jueves, varios grandes valores de la tecnología bajaron, como Alphabet, matriz de Google y YouTube (-2,96 %), Facebook (-2,88 %) y Microsoft (-1,40 %).
Estos gigantes pudieron perjudicarse por ventas de muchos inversores que tomaron ganancias luego de que esas compañías llegaran a niveles récord.
Esta decisión pudo verse amplificada por la perspectiva de un fin de semana largo por el Día del Trabajo en Estados Unidos el lunes.
Los precios del petróleo, por otro lado, cayeron este viernes a mínimos no vistos desde inicios de julio, en un mercado deprimido por las perspectivas de demanda de crudo.
El barril de Brent del mar del Norte para entrega en noviembre cayó 3,20 % a 42,66 dólares.
En Nueva York el barril de WTI para entrega en octubre bajó de su lado 3,8 % a 39,77 dólares, por debajo de los 40 dólares por primera vez en más de un mes.
“La caída de las acciones en Wall Street tuvo una influencia sobre el mercado, pero el corazón de la historia es que los inversores siguen preocupados por la lentitud de la reactivación de la demanda, lo que implica que los stocks siguen siendo abundantes”, explicó Andy Lipow, de Lipow Oil Associates.
Desde hace semanas los inversores navegan entre el optimismo de un rebote económico poscrisis del COVID-19 y el temor de mayores contagios en algunos países.