“La universidad se debe preparar para la cuarta revolución industrial”: rector U. Antioquia

John Jairo Arboleda Céspedes comienza su período como rector de la Universidad de Antioquia, la segunda universidad pública más grande del país.

09 de abril de 2018 – 11:56 a. m.
John Jairo Arboleda Céspedes, rector de la U. de Antioquia 2018-2021. / Cortesía U. de Antioquia
John Jairo Arboleda Céspedes, rector de la U. de Antioquia 2018-2021. / Cortesía U. de Antioquia

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“Soy producto de la universidad pública”. Así se autodefine John Jairo Arboleda Céspedes, médico veterinario con magister en ciencias y profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias. Durante casi una década el nuevo rector de la Universidad de Antioquia fue el encargado de expandir los servicios educativos de la universidad a todas las regiones del departamento.

El pasado 27 de febrero, Arboleda se le atravesó a Mauricio Alvear en su intento por ser reelegido como rector de la Universidad de Antioquia en el período 2018 – 2021. Para sorpresa de muchos, que daban por hecho la continuidad de Alvear, Arboleda fue el designado por el Consejo Superior. Desde este lunes es oficialmente el encargado de conducir por cuatro años el destino de la segunda universidad pública más grande del país.

Usted trabajó durante una época en Estados Unidos. ¿Qué hacía?

Fui a trabajar con el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, en investigaciones sobre enfermedades virales en animales. En una enfermedad muy importante que se llama estomatitis vesicular que produce síntomas parecidos a la fiebre aftosa.

¿Cómo es la universidad que recibe y cómo es la que le gustaría entregar?

Recibo una universidad pública muy fuerte en investigación, de excelencia académica en sus programas de pregrado y posgrado, mirando de forma importante a las alianzas internacionales. Pero también es una universidad con grandes problemas financieros. Recibimos una universidad con sus programas acreditados. Ese es un compromiso: mantener la acreditación. Quiero hacer una enorme gestión en internacionalización de investigación. Tenemos investigadores de talla mundial a los que necesitamos generarles redes de apoyo con otras instituciones. Espero generar grandes logros en financiación. Y que la universidad sea un actor definitivo en los procesos de posacuerdo y construcción de paz enseñando a vivir en pesar de las diferencias.

¿Cual es el problema financiero en concreto?

La univeridad colombiana tiene enormes problemas fiscales. No se ha contemplado que reciban recursos para inversión. Desde 1992, cuando sale Ley 30, se ha venido generando una desfinanciación. En 2009 se hizó un estudio liderado por vicerrectores de las universidades públicas y establecieron que el déficit era de 11 billones de pesos. Para este año se ha hecho el cálculo y va en 16 billones. El déficit acumulado de la Universidad de Antioquia para el año 2018 es de 112 mil millones según las cifras que reporta la administración saliente.

¿Ese déficit puede afectar la operación de la universidad?

El déficit, de no ser bien manejado, afectaría la función de la universidad. Por eso estamos atentos a recibir la información de la administración saliente para sentarnos con las autoridades y actuar. Estos problemas los tienen todas las universidades públicas del país.

¿En qué medida cree que el acuerdo de paz pacificó a las universidades?

Hubo un cambio absolutamente positivo. Las cifras lo demuestran. El número de eventos que tienen que ver con suspención de actividades ha sido prácticamente nulo en los últimos dos años. Los acuerdos se sienten en las universidades porque han permitido regularizar los calendarios. Nos ha permitido trazar estrategias que antes era difícil. Las universidades estamos trabajando en cursos de verano, cursos remediales, calendarios ajustados.

¿Cuál es la principal reforma que quiere sacar adelante?

Preparar a la universidad para la cuarta revolución industrial. Empezar a hablar y diseñar proyectos y programas para atender las necesidades de talento humano de los próximos 30 0 40 años. Atender esas demandas en conocimiento que requerirían nuestros estudiantes para enfrentar el mundo laboral del futuro. Y dar respuestas a toda esta era digital.

Pero el cambio es difícil en las universidades públicas que son bastante paquidérmicas y burocráticas.

Es un tema de difícil tratamiento pero creo que tenemos un camino andado muy importante. Creo que varias experiencias han mostrado que es posible dar respuesta oportuna a estos retos aunque también es cierto que se debe dar un gran debate frente a los retos de la cuarta revolución industrial.

¿Le parece que el gobierno de las universidades están funcinando bien? ¿Amerita reformas?

Creo que una ley como la de 1992 es susceptible de mejorarse y actualizarse. Ahi se definen cómo son los órganos de gobierno de la univerisdad. Hay varios asuntos importantes de gobierno interno de la universidad pública que no ha sido fácil, pero creo que en términos generales respondemos mejor a los retos del presente.

¿Ya sabe por quien va a votar para Presidente? ¿Su consejo para el próximo gobernante?

(Risas) Creo que tenemos que tener muy claro una exigencia sobre la atención que deben poner a este tema, la importancia de la educción superior en términos de financiación. Hay que explicarle al próximo Presidente que, a diferencia de lo que ocurre con la educación básica y media, que tienen deficiencias en calidad, las universidades públicas hacen bien la tarea. En el ranquin de las 10 mejores universidades, seis son públicas.

Un miembro del consejo superior de la U. de Antioquia fue detenido la semana pasada. ¿Cómo afecta a la universidad?

Me acojo al comunicado de la rectoría. Es un hecho que lamentamos profundamente, pero este asunto no tiene nada que ver con las actividades de la universidad y las autoridades competentes lo deben esclarecer.

¿Qué opina del Programa Ser Pilo Paga? Es curioso que las universidades públicas hacen estudios con resultados que lo cuestionan y las privadas hacen otros que lo respaldan.

Nuestra postura es la misma de la Universidad Nacional. Estamos de acuerdo en que cualquier recurso que se invierta en los menos favorecidos es bienvenido. El problema aquí es la fuente de esos recursos. Si son recursos que deberían ser transferidos a la universidad pública no vamos a estar de acuerdo. Frente a la posición que tomaron las universidades privadas, que son las grandes beneficiarias de estos recursos porque el 98% de los fondos se va para allá, por supuesto que deben estar muy satisfechas. Apoyamos la financiación de la oferta de la educación, no la demanda. El programa Ser Pilo Paga, con otro nombre, es lo que hemos hecho las instituciones públicas por décadas.

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