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Lecciones sobre la cobertura radial en América Latina

Recomendaciones de Juan Gossaín en el seminario taller de periodismo radial de la FNPI y el Grupo Sura.

01 de diciembre de 2013 – 09:30 a. m.

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I. El tipo entre los genios que dirigen y los periodistas
“Después de 40 años de periodismo por bruto que uno sea algo aprende, eso es loque quiero compartir con ustedes”, dice Gossaín, mientras acomoda sus gafas decarey e interrumpe una bienvenida pasada de elogios. “Lo primero que tenemosque cuestionar es para qué sirve una sala de redacción”, sentencia, destacandoun primer problema, pues no todas las emisoras –comunitarias, universitarias-necesitan una.

“La sala de redacción sirve para hacer una estructura vertical que indique jerarquías. Pero el primer contratiempo que se encuentra, sobre todo en la radiocomercial, es quién debe ser elegido como jefe. Elegir a esta figura siempre serámás difícil que a un director”.

Comparte una anécdota que hace parte de la historia del medio con el que trabaja,por lo menos, la tercera parte de este auditorio que ahora lo esculca. “Cuandollegué en el 84 a dirigir Radio Sucesos RCN encontré que habían nombrado a unsubdirector. Qué bueno, dije. Pero que demuestre que merece serlo. El tipo nofuncionó y escogimos a Francisco Tulande. A él, todos los periodistas lo tratabancomo si fuera un papá. Era el único que en eventos de crisis no perdía losestribos”.

Destacó su sentido de la disciplina y el orden; la confianza que despertaba.Tulande lo inspiró para definir lo que ‘es’ un jefe de redacción: “Es el enlace entrelos genios que dirigen y los periodistas. Tiene un pie entre la genialidad, dicho seairónicamente, y otro en el problema diario. Es el tipo que sabe si trabajas o no; esquien representa a los redactores ante la dirección, no solo como profesionales,sino como seres humanos”.

A los periodistas los define como “escépticos bien informados”. Gossaín advierteque como “trabajadores de noticias radiales” deberán comprender, como primer compromiso, que su materia prima es la entrevista. “Dios le dio al hombre dosoídos y una boca, el problema de los periodistas es que no sabemos oír. Lasentrevistas no se hicieron para preguntar, ni para que nos aplaudan, sino paraescuchar, y contra preguntar cuando valga la pena».

Entendido esto y después de encontrar un periodista sensato, ecuánime y sereno,como define el maestro a la figura del ‘jefe’, debe definirse cómo se organiza laredacción, pues “el problema de dirigir periodistas no es un asunto de merosconocimientos, sino de recto criterio, de buen juicio”.

II. El peligro entre el reportero y sus fuentes
Gossaín es partidario de que se personalicen responsabilidades organizando a losperiodistas por fuentes. ¿Y cuál fuente conviene asignar? Ya es un problema deldirector. “Este, después de varios días, sabe quién merece confianza y quién no”.La experiencia le enseñó que a los novicios, o recién egresados, hay quepermitirles explorar. “Dejarlos que actúen en libertad con sus fuentes, que seacerquen según sus criterios”, dice, como preámbulo a un recuerdo sobre un‘novicio’ que le pidió que le dejara cubrir la fuente militar. Inicialmente lo consideróuna locura, en un país tan violento como este, pero el joven era primo delsecretario general del Ministerio de Defensa. “Y me van a decir que por suparentesco no debía escogerlo, caramba, si esa era la principal razón. Elperiodista vive de su fuente, generalmente porque tiene vínculos con ella”.

Y eso pasa con frecuencia. “Me da pena, pero cínicamente dicho, se trata deaprovechar el vínculo, que es utilísimo en materia informativa, a menos que elmedio no esté interesado en obtener información”. Y en este punto toca fibras,pues Juan Carlos Cerón, director de RCN La Radio en Bolívar, lo interpela,anotando cómo hizo un hombre como él, ícono de los micrófonos, para evitar señalamientos por tener un primo homónimo aspirando al poder. 

“Sería majadero el anhelo virginal de pretender que nadie tenga parientes enninguna parte: el problema es de criterio. Aprovechar el vínculo no se trata deprocurar que el funcionario tenga un vocero. El vínculo entre la fuente y elreportero es un tema sumamente peligroso”, responde, pues “el periodista escorresponsable de lo que ellas dicen”.

“Cuando usted habla con una fuente esta tiene dos caminos: autorizarla que la citeo no. El periodista tiene otro derecho, aceptar o no esa información. Hay fuentesmentirosas, que te pueden utilizar para contar lo que quieren, pues fuentesdesinteresadas no hay, pero periodistas altruistas que renuncian a primicias tampoco. El periodista es quien tiene que entender que el equilibrio informativoexige que la distancia sea un compromiso».

Amalia Londoño, periodista de Blu Radio en Medellín, le hace considerar que hay ciertas licencias que, una vez se asumen con las fuentes, son inquebrantables.Conversan sobre una reportera bogotana a la que el entonces ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, tildó sutilmente de traicionera durante una rueda deprensa. “Cuando uno se compromete a no preguntar una cosa, simplemente no lo hace. Hay que respetar a la fuente”, dice Gossaín.

Continúa anotando que lo contrario es que a veces «algunas fuentes no entiendenque no hay un contrato simbólico para que no las toquen. No se imaginan cuántos amigos he perdido en 40 años porque no han logrado entender esa distancia. No tiene que haber un tratamiento distinto al habitual con un gobernante. Recuérdenlo”

III. «El peor error es confundir la política con el periodismo»
Bebe un café y asegura que la más envilecedora de todas las actividadeshumanas es la política, y la segunda, quizás en broma, el periodismo. Cuenta queel día en que a Campo Elías Terán le ofrecieron ser alcalde de Cartagena ambosse encontraban en RCN. “Le dije que no se metiera en eso. ‘Yo no quiero pero lagente me obliga’, me respondió”. Desde ahí, cuenta que inició una distancia, pues “la política y el periodismo son términos rotunda y categóricamente excluyentes. Elverdadero oficio de la prensa es controlar el poder”.

La directora de la emisora UdeC Radio, Marta Amor Olaya, relata cómo parte desu familia se indispuso con ella en el momento en que comenzó a publicar columnas que cuestionaban la gestión de ese alcalde. Gossaín responde que “esel amigo quien tiene que entender que uno es periodista. Y es él quien se tieneque distanciar. La función de un periodista no es distinta que la de un fiscal ante la opinión pública”.

Gossaín considera que los periodistas que trabajan para ese tipo de mediosdeberían respetarse más asímismos. “Y ese es el único capital verdadero delperiodista, que además es curiosísimo, cómo termina la gente respetándoteporque te cree”.

Jaime Abello Banfi, Director General de la FNPI, trae a colación una época delperiodismo colombiano en el que la política era atenuada a través del humor, laironía, la parodia. “El humor en el periodismo debe reivindicarse. Guillermo Cano y José ‘el Mono’ Salgar estimulaban la creación de buenos titulares. El humor desapareció un poco del periodismo como legado del narcotráfico. Nos volvimo stristes, melancólicos, trascendentales, solemnes”, dice Gossaín.

De vuelta al salón, el maestro recuerda una frase del estratega político y rumorólogo. Rendón, «en política todo lo que no esté prohibido por la ley esválido», para indicar que lo que la política considera pragmático, el periodismo lo tilda de cínico. Por eso reprocha a aquellos que optan por vincularseindirectamente con ella, desde la otra orilla, como jefes de prensa.

«¿Qué puede salir de ahí, elogiando al gobernante todos los días? El periodismono debe perder su misión, que es vigilar y denunciar las cosas que pasan. En lasregiones, la clase política sobrevive gracias a la pauta; porque los periodistas sedejan comprar”. Y se preocupa sobre este punto, el de los pequeños empresariosradiales que negocian ‘asesorías publicitarias’:El periodista vendiendo pauta es altamente nocivo. 

IV. “No se puede hacer buen periodismo sin recursos económicos”
Cuenta que durante su última campaña política, un exalcalde de Cartagena, quehoy tiene casa por cárcel, repartió mensualmente a varios periodistas radiales‘bonificaciones’ de 200 mil pesos. “Ese es el salario de la infamia. La corruptelaperiodística en todo el país es impresionante. El periodista que hoy se vende por $100 mil pesos porque su salario es de $500 mil, se venderá más adelante por cualquier otra millonada».

Se abre un debate sobre los malos sueldos que pagan las empresas de medios.“Nunca he escuchado de agremiaciones de periodistas que clamen por un alza ensus sueldos, por la sencilla razón de que creen que su actividad es lo suficientemente intelectual para ello”.

-¿Y en el caso de que las únicas oportunidades laborales para un periodista esténen una emisora oficial? (Pregunta Amalia Londoño)

-Yo preferiría, y la vida me dio oportunidades amargas de demostrarlo, morir dehambre.

Así, a secas, Gossaín insiste en que el periodismo no debe estar a favor del poder. “El problema no es el medio, es el periodista”. No comparte las aspiraciones de quienes estudian comunicación corporativa u organizacional, o los que aceptan una jefatura de prensa por dinero. Se abre una discusión sobre una tendencia que están acogiendo algunas ciudades sobre la aparición de emisoras oficiales pro alcaldía y/o gobernación. “No todas las emisoras oficiales son igualmente indignas», dice, poniendo de ejemplo la excelencia del canal detelevisión público Señal Colombia. Reconoce que la radio comercial también tiene formas sutiles, vituperables, de venderse.

Gilberto Buitrago, director de RCN La Radio en el Tolima, habla de las empresasmineras que tienen concesionado todo su departamento. Ilustra que existe unadoble moral en los medios que callan atendiendo a la pauta. Gossaín coincideanotando que “el minero de la región está destruyendo el ecosistema, los pájaros,el aire, y sigue pautando”. Manifiesta que un periodista tiene un deber ante su audiencia y es el de decir que ‘no’.

Expone que una emisora jamás debe tomar como prioridad las imposicionesarbitrarias de su departamento comercial, arriesgándose a dejar a un lado lainformación porque algún horario esté comprometido para un anunciante, oacogiendo la venta de “noticias comerciales” –que no existen-, como ‘la noticia dela construcción, la noticia del sector hotelero, etc’.

«Cuando una empresa hace algo es porque un medio lo permite. Ellos soncorresponsables de lo que divulgan en materia comercial. No pueden venir con elcuento de que ‘yo no respondo por lo que dice el aviso’». Gossaín afirma que quien controla este tipo de situaciones, quien debe procurar la independencia del medio,es el jefe de redacción y/o el director. Y sentencia que es claro que “no se puedehacer buen periodismo sin recursos económicos”, pero que por ello “una estación radial seria debe tener un gestor de publicidad serio”. 

“Las cuñas son imprescindibles. Un medio de comunicación es una unidadeconómica, periodística, publicitaria, administrativa. Una unidad donde cada cosatiene su lugar”. Finalmente, este tema incómodo solo pudo ser superado por uncontagio de risas: “En materia de ética no se puede revolver la mierda con lapomada”, sentenció.

V. La estética de la ética: en honor a la verdad
«La base inamovible del periodismo es la verdad. Es lo que llaman la estética de laética», y partiendo de la verdad ‘bien contada’, Gossaín insiste en que el mejor periodista que ha conocido Colombia es el compositor Rafael Escalona y que el mejor reportaje que se ha escrito en el mundo es el que hicieron los cuatro evangelistas. “Gabriel García Márquez dispone de 100 páginas para echar uncuento, Escalona lo hace en tres párrafos. Y la brevedad es su lección”. De la Biblia exalta su lenguaje, que solo da cuenta de hechos, no de opiniones. “Lagente cree que escribir bien es ‘echar paja’, pero la estética no depende de losadjetivos sino del uso que se le dé a la palabra». Y con ello destaca un aspecto crucial: en la búsqueda de la verdad no deben cruzarse opiniones ni imposiciones desde un solo ángulo. “La verdad es un rompecabezas que se hace con otrospedazos de verdades. ¿Quién puede construir una consultando a los que piensa nigual?».

La opinión se ha vuelto un recurso común en muchos programas radiales de Colombia, pero Gossaín asegura que «no puedes hacerle creer a la gente que tu opinión es una noticia». Advierte que algunos noticieros se han convertido en juzgados «y ese no es nuestro oficio. Nos corresponde darle a la audiencia los suficientes elementos para que formen su propia opinión». Se generanapreciaciones diversas en el auditorio, pues muchos consideran que no están opinando desde sus espacios radiales, pero no advierten, como sugirió Ana María Cuesta, relatora de este taller, que frecuentemente se están utilizando algunos tiempos verbales condicionales como ‘habría, existiría, podría, sucedería’ ennoticias que no se han verificado con el suficiente rigor o que atienden a meras especulaciones. Gossaín considera que no es serio utilizar este tipo de palabrascon las que el periodista pretende blindarse jurídicamente sin advertir que desvirtúa la esencia de ‘la noticia’.

Gossaín deja claro que la frontera entre la opinión y la noticia debe ser bien delimitada con espacios radiofónicos que claramente aludan a editoriales. “Opinión más noticia no es análisis. La opinión siempre va aparte. El comentario es libre,pero la información es sagrada”. Asegura que en la radio es muy difícil hacer análisis pues “esta tarea la están haciendo mejor los medios impresos. En la radio es más imperiosa la simpleza del lenguaje, no podemos olvidar que no esrepetible lo que acabas de oír pero sí es revisable lo que acabas de leer. E lperiodismo aporta exactitud a la literatura pero en la radio no es posible la exactitud”. Indica que infortunadamente el tiempo en radio es escaso y que laduración de una nota dependerá de su importancia.

“¿Se puede decir lo que uno quiera en una opinión?” Este tema genera un debate interesante. El maestro afirma que “el problema en Colombia es que no está claro qué cosas se pueden o qué otras no. Usted no puede considerar que alguien es asesino o ladrón solamente porque usted opine eso. Enséñeme hechos”. “Las noticias no tienen salsa ni condimento, las noticias son las noticias. Una cosa es el amor por el oficio, la pasión, el compromiso, pero no la opinión. Y que estano se confunda con la ruptura de la objetividad, que tampoco existe. Yo nunca intenté ser objetivo, pero la imparcialidad y el equilibrio me comprometían a notomar partido”.

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Gossaín manifiesta que la imparcialidad es un negocio. “Felipe López es exitosoporque su medio es imparcial. La libertad de prensa es un derecho que generadeberes. Y al frente suyo hay un ciudadano que está esperando que usted loinforme verazmente”. Este principio es sumamente importante a la hora de hablar sobre paz.

VI. “La paz se construye con silencios, no con primicias”
«Nunca se ha dicho la última palabra sobre cómo cubrir un evento especial». Cuenta Gossaín que el 6 de noviembre de 1985, un reportero lo llamó paraofrecerle una primicia sobre una delicada incursión militar en el Palacio de Justiciade Bogotá, Colombia. En ese momento, el emblemático lugar sufría una tomaarmada, violenta, por parte del grupo guerrillero M-19.

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-«El ejército se va a tomar el Palacio, van a llegar por los techos». –“Déjemepensar”, dijo el director, que en esa coyuntura no podía más que confiar en su enviado. Y en la soledad de su decisión, horas después, respondió – «Si usted daesa noticia, habrá por lo menos 200 muertos. Ahora, arguménteme ¿qué pierde el ciudadano si le informan después de que ocurra la hecatombe? Mientras más silencio haya, mejor”.

Al día siguiente, cuenta el maestro, el corresponsal se dirigió hacia él con un vahode desconcierto –“Usted no me dejó echar la primicia y de todas formas hubo 200 muertos”. Él solo pudo decirle –“Pero no son por cuenta nuestra».

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Gossaín manifiesta que el problema del Palacio de Justicia y cualquier otro proceso en el que se vea involucrada la paz, no es asunto para exclusivas. “Sobre el derecho a la información hay una cosa superior, y es la vida misma. No hay unasola noticia en el mundo, que valga más que una sola vida humana», dice, mientras reconoce que en estos tiempos muchos medios motivan a sus periodistas para que, en el caso hipotético de que deban enfrentarse a decidir entre ayudar a un hombre a que no salte al vacío o tomarle una foto en caída libre, estos opten por la ‘amarilla’ para tabloide.

Por eso insiste en la tarea primaria de elegir al ‘enviado’ indicado, que debe tener la plena confianza de su medio. “A un suceso como el que ocurre en La Habanahay que enviar a gente responsable. Si no confías en tu enviado mejor no lomandes. Él es tu voz desde allá”.

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El maestro asegura que un proceso de paz merece mayores análisis quecantidades de noticias express. “El afán induce al error”. Asegura que en este tipode cubrimientos, los periodistas, que suelen trabajar en el fondo por loscompromisos sociales/morales en los que creen, debe cuidarse en evitar imponer sus pasiones; evadir cualquier intento para ayudar con sus posturas a la resolución de los problemas, pues “solo deben mediar periodísticamente con laestricta responsabilidad del caso” y «no hay nada que merezca una mentira periodística. Ni si quiera los mejores propósitos merecen que se mienta por ellos”.Gossaín apela a la prudencia. “Las cosas que oigo que se hablan en Cuba son tan importantes que es mejor no contarlas pues pueden estropear el proceso”. 

El gobierno colombiano y las FARC tienen estilos diferentes sobre su relación con los periodistas que cubren el proceso de paz que adelantan en La Habana, pues hasta el momento, han utilizado ruedas de prensa y declaraciones oficiales en los casos estrictamente necesarios. Colombia no tiene noticias diarias de su procesode paz, y Gossaín lo aplaude, pues considera que «ningún conflicto en el mundo se ha resuelto con los periodistas sentados allí». Por eso cree que a diferencia de lanterior proceso en San Vicente del Caguán, las negociaciones en La Habana vanpor buen camino. “En el Caguán había un extra cada 10 minutos. En la Habana es mejor la discreción. La paz se construye con silencios, no con primicias”.

“El Caguán estaba condenado al fracaso desde el primer día porque podía más elespectáculo que el propósito. Fue un carnaval, si hasta llevaron a una cantant epopular”. Desde el punto de vista mediático, este proceso, que se extendió desde 1998 hasta 2002, no le pareció serio. Los periodistas pudieron estar expuestos a las presiones de este grupo insurgente.

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